La siguiente ronda de preocupación para el mercado
bursátil español puede provenir de la situación financiera del sector
constructor e inmobiliario y de la velocidad del ajuste en el precio de
los activos inmobiliarios.
La reforma financiera aprobada por el Gobierno pude provocar que la
carga de provisiones necesarias obligue a algunas entidades a vender a
precios realmente bajos sus activos inmobiliarios. Si a esto unimos los
posibles resultados de la auditoría externa encargada por el gobierno
nos encontramos con que una parte del stock de viviendas sin vender,
aproximadamente 1.600.000, intentará venderse con descuentos que podrían
ser superiores al 40% respecto al precio actual.
De marcarse precios tan bajos, está referencia obligaría a devaluar
los activos en balance tanto de los bancos como de las compañías
inmobiliarias. Estás compañías ya están en una situación muy precaria
con la mayor parte del capital controlado por los bancos.
La renegociación de los créditos puente del sector inmobiliario puede
complicarse de forma importante si los activos en balance de las
inmobiliarias se deprecian de manera significativa.
Si se sigue el camino de la conversión de la deuda en capital, los
accionistas actuales se verán aún más diluidos por lo que la capacidad
de recuperación será mucho menor.
A la situación del sector inmobiliario se une la del sector
constructor que por motivos diferentes también se encuentra con la
refinanciación de préstamos en los próximos meses., Tal y como ya hemos
visto en el caso de ACS, las compañías están siendo presionadas por los
bancos para reducir su deuda vendiendo activos lo cual puede provocar
ventas forzadas que reducirían de manera importante el patrimonio de las
compañías.
Para la industria bancaria tan necesitada de capital y de reducir sus
activos en riesgo, la disposición a renovar las condiciones de
financiación es muy pequeña, dada la poca o nula visibilidad que existe
sobre la economía española.
No olvidemos que muchas entidades financieras también se van a ver forzadas a vender negocios y participaciones industriales con el fin de cubrir sus propias deficiencias.
Así pues, puede que en los próximos meses veamos una importante
salida al mercado de participaciones en compañías, negocios industriales
malvendidos para pagar créditos y activos inmobiliarios que buscaran
comprador a cualquier precio.
Quizás este sea el ajuste que necesita el mercado para terminar por
sanear la economía; el stock de viviendas sin vender tiene que depurarse
y las inmobiliarias y constructoras tienen que reducir de forma
drástica su apalancamiento o arrastraran a la banca.
Javier Montoya es analista de Alpha Plus
Fuente: Expansión.com
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