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martes, 18 de septiembre de 2012

El Prado digitaliza a Goya


La pinacoteca nacional lanza en internet el más amplio catálogo razonado sobre el artista.  
 
Mila Trenas (EFE) / Madrid | Actualizado 17.09.2012 - 17:51
 
'Joven de espaldas levantando los brazos', dibujo del 'Álbum A o de Sanlúcar'.
Comentarios autógrafos a los 'Caprichos'.
 
El Museo del Prado ha abierto su cofre de tesoros de Goya y ha puesto a disposición del público, a través de un sitio web alojado en la página oficial del museo, todos sus conocimientos, documentación e imágenes de la obra del maestro aragonés. Goya en el Prado muestra por primera vez en su integridad la colección de obras y documentos del artista que se conservan en el museo, convirtiéndose así en el catálogo razonado más importante que existe sobre el artista.

Gracias a este proyecto, el público de todo el mundo podrá acceder a las más de mil obras de arte, entre pinturas, dibujos, estampas y documentos de Goya, en lo que supone un regalo por parte del museo que conserva la colección más importante del mundo del artista. Organizado por tipos (pinturas, dibujos, estampas, documentos), el sitio ofrece información técnica e histórica de cada una de las obras, así como un amplio apartado bibliográfico. También proporciona imágenes en alta resolución (de 5Mb como mínimo y con una resolución de entre 150 y 300ppp) que permiten apreciar con extraordinario detalle todas las obras y compararlas entre sí.

Frente a otros sectores culturales, en los que la revolución digital está creando problemas, para los museos "supone una plataforma que permite el cumplimiento pleno" de uno de sus principales objetivos, la difusión de sus colecciones, afirma el director del Prado, Miguel Zugaza. Para él, una de las apuestas estratégicas "es mejorar la relación con el público y abrir nuevas puertas" al museo, que el pasado año recibió casi tres millones de visitantes y al que han accedido desde la inauguración de su ampliación en 2007 más de 14 millones de personas.

"Gracias a internet se pueden romper barreras físicas", iniciando así los museos "un viaje inverso por el mundo a la búsqueda del gran público", señala Zugaza, quien destaca la importancia de acercar a la ciudadanía el objeto de arte acompañado de un estudio riguroso. Goya "es una espectacular galaxia dentro del museo del Prado. Es un museo dentro de otro y es nuestra particular obsesión", confiesa el director.

Este proyecto pionero ha contado con la colaboración del área de Biblioteca, Archivo y Documentación, dirigida por Javier Docampo, para quien el museo se ha ido adaptando a las tecnologías, siendo su página web desde 2007 su principal fuente de información, con una galería de casi 5.300 obras. "El crecimiento de la galería en la web es constante y seguirá creciendo" hasta abarcar las más de 28.000 obras que custodia el Prado, "que tiene la obligación de compartir la información de sus colecciones y el avance de sus estudios".

Experta en Goya y jefa de conservación de Pintura del siglo XVIII, Manuela Mena explica que durante los tres últimos años se ha recopilado y puesto en orden todo el conocimiento que existe en el Prado sobre Goya. Todo ello se ha volcado en Goya en el Prado, una página "viva y dinámica", hecha de manera "precisa y perfeccionista", como era Goya. Con más de 150 pinturas, más de 500 dibujos y más de 300 estampas y documentos en el Prado, el pintor aragonés era "un hombre siempre nuevo a través de cuyas obras nos conocemos mejor y conocemos a los demás".

Aunque la página no trata de sustituir la visita al museo, ofrece un gran número de posibilidades dirigidas a ampliar y utilizar los conocimientos que se tienen sobre el maestro aragonés. En este sentido, cabe la posibilidad de acceder en línea al conjunto de sus obras en papel, que debido a motivos de conservación no se exhiben habitualmente. Además de dibujos y estampas, esta parte de la colección incluye documentos imprescindibles para conocer su personalidad, como las cartas a su amigo Martín Zapater. Todos estos conocimientos, así como las imágenes, se pueden pasar a formato .pdf,  "facilitando así a los usuarios la utilización de los mismos", destaca José Manuel Matilla, jefe del departamento de Dibujos y Estampas del Prado.

La elaboración de este amplio catálogo razonado ha llevado consigo la restauración de obras como Aún aprendo y ha permitido nuevos descubrimientos como el ocurrido durante la catalogación de La calle, en cuyo dorso se encuentra un apunte sobre el Real Observatorio Astronómico "que había pasado desapercibido", comenta Matilla. 

Fuente: diariodesevilla.es

jueves, 19 de julio de 2012

La larga travesía de la "Odalisca con pantalón rojo"

Jueves, 19 de julio de 2012 

Detalle del cuadro Odalisca en Pantalón Rojo de Henri Matisse

Hasta diciembre de 2002 el Museo de Arte Contemporaneo de Caracas (MACC) estuvo exhibiendo un Matisse falso, sin saberlo.

El original podría ser una obra que recuperó esta semana el FBI en un hotel de Miami.

En diciembre de 2002, mientras el país se consumía en el llamado paro petrolero promovido por la oposición al presidente Hugo Chávez, los responsables del museo informaron que alguien en algún momento se había llevado la Odalisca con Pantalón Rojo.

El cuadro del francés Henry Matisse apareció este martes en un lujoso hotel de Miami Beach, gracias a una operación encubierta que puso fin a una larga historia de robo y falsificación en el mundo del arte.

Se estima que en algún momento entre diciembre de 1999 y abril de 2002 se llevaron la obra del MACC y dejaron la falsificación montada en el marco original. Nadie lo notó, ni siquiera los expertos.

El cuadro pudo desaparecer de la bóveda del MACC en una época de "incertidumbre institucional", dice la periodista venezolana Marianela Balbi en su libro "El rapto de la odalisca", una investigación sobre el caso publicada en 2009.

En conversación con BBC Mundo, Balbi explica que "al verla, en comparación con el original, te das cuenta de que es una copia de muy mala calidad".

"Pero tenía el elemento del marco original y estaba expuesta en el museo, lo cual le confería legitimidad. Probablemente muchos expertos que pasaron frente a la obra pudieron pensar que era una mala pieza de Matisse. Pero era difícil concluir que era un falso sin tener un punto de comparación", reconoce.

De Caracas a Miami
 
 
La aparentemente recuperada Odalisca en Pantalón Rojo forma parte de la serie de odaliscas que Matisse desarrolló en Niza. 

En 1981, Sofía Ímber, fundadora y directora del MACC hasta su destitución en 2001, la compró a la Galería Marlborough, de Nueva York, por US$480.000. Actualmente está valorada en US$3 millones.

De acuerdo con la investigación de Balbi, tras el robo la obra fue sacada de Venezuela y llevada a Miami donde intentaron meterla en el circuito de mercado de arte estadounidense.

La primera oferta, cuenta Balbi, tiene lugar en la Feria de Arte de Nueva York. Se la ofrecen a una galería francesa. Al tratarse de un Matisse se interesan en ella.

Los potenciales compradores consultan a Wanda de Guébriantar, certificadora oficial de la obra de Matisse y quien fue fundamental para la investigación emprendida por Balbi.

"De Guébriantar pensaba que se iba a encontrar con un falso, lo cual ocurre con mucha frecuencia. Para su sorpresa, halla que es un original. Pero ella, al ser la archivista de la sucesión Matisse, está al tanto de que esa obra le pertenece a un museo venezolano".

Ante esto, intenta comunicarse con el museo, con la ya para entonces exdirectora Sofía Ímber y con personas vinculadas a la institución. Nunca recibe confirmación de que aquella obra estuviera en venta.

Les pide a los vendedores la autorización de venta de la obra. Estos le hacen llegar una serie de documentos en inglés y notariados en Venezuela (pese a que Venezuela no se pueden notariar documentos en inglés).

"Hay una serie de indicios que revelan que es una documentación falsa, simplemente estaban tratando de lograr una certificación del cuadro para poderlo vender", dice Balbi. "Allí es cuando hay una primera alerta, empieza a salir la información, pero nadie le da crédito".

Estalla el escándalo
 
En diciembre de 2002 hay un segundo intento de venta de lienzo. Unos galeristas franceses le llegan con la pintura a Genaro Ambrosino, galerista venezolano radicado en Miami.

Ambrosino, al tanto de que "Odalisca con pantalón rojo" es una obra que pertenece al MACC, envía un correo electrónico de alerta con lo que se desata un escándalo en Venezuela.

"En un primer momento el museo lo niega, las autoridades culturales lo niegan. Luego, cuando se hace la experticia, tienen que reconocer que lo que hay allí es el falso", explica Balbi, quien en ese tiempo se desempeñaba como jefa de información cultural de El Nacional, uno de los principales diarios venezolanos.

Henry Matisse
El pintor francés Henri Matisse
realizó la obra recuperada en 1925
Pese al escándalo, Balbi afirma que las investigaciones en Venezuela no avanzaron demasiado. Se interrogó a personas que trabajaban en el museo y otras involucradas con la investigación.

Para la elaboración del libro, Balbi realizó su investigación en París, Miami y Colombia, en un proceso que le llevó casi siete años.

"Más que descubrir el autor del robo, para mí tenía sentido reconstruir el caso de la Odalisca, profundizar en esos elementos que revelaban una serie de complicidades internas y una debilidad institucional que terminaron propiciándolo".

"Quise indagar en la inoperancia de los organismos a los que les tocaba investigar –fiscalía, los cuerpos policiales– al punto que no se logró solucionar al caso".

Por más de una década agentes de la Interpol, el FBI y las policías de Venezuela, Reino Unido, España y Francia, intentaron infructuosamente dar con una pista que aclarara el caso.

Tras la recuperación, desde Caracas el gobierno venezolano ha informado que espera corroboración de las autoridades estadounidenses para la eventual repatriación de la obra.

La operación encubierta del FBI

El estadounidense Pedro Antonio Marcuello Guzmán y la mexicana María Martha Elisa Ornelas Lazo fueron detenidas por agentes encubiertos del FBI cuando intentaban vender la "Odalisca con pantalón rojo". 

Según el texto de la acusación contra ambos presentado este miércoles en un tribunal federal de Miami, e l lunes 16 Ornelas llegó procedente de Ciudad de México. Cargaba un cilindro rojo.

Al día siguiente, Marcuello y Ornelas se reunieron con agentes encubiertos del FBI que se hacían pasar por comerciantes de arte en un lujoso hotel de Miami Beach. Del cilindro rojo extrajeron lo que parecía ser lienzo perdido de Matisse.

Durante la negociación con los agentes Marcuello admitió que estaba al tanto de que se trataba de una pintura robada y pidió unos US$740.000 por ella. 

Marcuello les contó que la pintura fue transportada a EE.UU. desde México, donde la tenían almacenada. Ornelas fue la persona que se encargó de transportarla. Cuando los agentes inspeccionaron la pintura, vieron que coincidía con la obra original de Matisse robada del MACC. 

Marcuello y Ornelas fueron detenidos y tendrán una audiencia preliminar el 20 de julio. En caso de ser hallados culpables, enfrentarían una pena de hasta diez años de prisión.

viernes, 6 de julio de 2012

Encuentran un centenar de nuevas obras de Caravaggio en Italia

Reuters – Hace 33 minutos

ROMA (Reuters) - Expertos en arte italianos aseguran haber descubierto casi un centenar de dibujos y obras hasta ahora desconocidos de Caravaggio, el pintor barroco cuyos lienzos dramáticos y realistas establecieron un nuevo estándar en el arte occidental.

Sólo se conocían unas 90 pinturas de Caravaggio, que falleció en 1610 a los 38 años tras una vida turbulenta y fue un maestro en el uso de la técnica del claroscuro para hacer que sus personajes cobrasen vida.

Los historiadores de arte Maurizio Bernardelli Curuz y Adriana Conconi Fedrigolli publicarán dos libros electrónicos, en italiano y a través de Amazon, detallando el proceso de investigación y atribución de estas primeras obras del artista.

La mayoría de las obras fue hallada entre los archivos del artista manierista Simone Peterzano, maestro de Caravaggio, en el castillo Sforzesco de Milán, según una entrevista con los autores divulgada por la agencia italiana de noticias Ansa el jueves.

El valor total de los trabajos es de unos 700 millones de euros (870 millones de dólares), estimaron los historiadores.

Caravaggio, cuyo nombre real era Michelangelo Merisi, estudió con Peterzano desde 1584 a 1588 y no se conocían obras de su juventud.

Otros historiadores de arte dudaron de la autoría de los dibujos hallados, advirtiendo que aún deben ser verificados.

Caravaggio, considerado el mejor pintor de su tiempo, llevó una vida violenta y caótica. Con frecuencia terminaba en la cárcel y asesinó a un hombre en una trifulca en Roma.

El Papa emitió una sentencia de muerte en su contra, pero el artista falleció en una playa al sur de la capital italiana bajo misteriosas circunstancias tras supuestamente haber recibido un indulto.

(Información de Steve Scherer; Traducción de Teresa Medrano en la Redacción de Madrid)
Fuente: YAHHOO!

miércoles, 4 de julio de 2012

'La esclusa' de la baronesa Thyssen, vendido por 27,9 millones de euros

EP | 3/07/2012 - 21:15

'La esclusa' de John Constable. Foto: EFE
'La Esclusa' de John Constable, propiedad de la baronesa Thyssen, ha sido subastada este martes en la casa londinense Christie's por un total de 22,44 millones de libras (más de 27,92 millones de euros).

La subasta de 'La Esclusa' motivó hace unos días la dimisión de Norman Rosenthal como patrono del Museo Thyssen en Madrid. Carmen Cervera justifica su venta por falta de liquidez.

'La esclusa' pertenece a un grupo de obras que el pintor presentó a la Royal Academy (entre 1812 y 1825) que se distinguen por sus grandes dimensiones y por una larga y cuidadosa elaboración.

Constable tenía el hábito de trabajar al aire libre donde realizaba muchos estudios y bocetos para sus cuadros. Su obra, con el tiempo, se tornó cada vez más realista, interesándose por los cambios atmosféricos y las distintas tonalidades de la luz natural.

Solo una venta más


En su única venta anterior, este cuadro fue adquirido por el barón y la baronesa Thyssen en 1990 por 10,8 millones de libras lo que la convirtió entonces en la pintura británica más cara de la historia, un récord que mantuvo durante 16 años.

El tema de este lienzo es la esclusa del molino de Flatford en el río Stour, Suffolk, lugar muy conocido por el artista, ya que éste pertenecía a su padre. La región de Suffolk fue una de sus favoritas y fue el fondo y la protagonista de muchas de sus pinturas.

La baronesa ha insistido en numerosas ocasiones que le da "pena" perder este maravilloso lienzo y alega que no le queda otro remedio para obtener liquidez. "Lo siento mucho, me sabe muy mal pero la crisis también es para los coleccionistas de arte. De no ser por eso no habría dado este paso", explicaba Carmen Cervera.

Al igual que la ministra Ángeles González-Sinde, el actual ministro Wert recibió la opción de compra del cuadro de Constable por parte de la baronesa Thyssen. Ambos rehusaron. "A la ministra le ofrecí incluso pagarlo a plazos pero yo entiendo que las circunstancias económicas no son las mejores", alegaba la baronesa.

La trascendencia económica de este lienzo en el marco de la colección de la baronesa Thyssen es muy alta. Así, ha explicado que del 10% que puede vender, la obra representa el 4,5%, una cifra muy elevada pero no la más alta de los cuadros de Carmen Cervera, pues un Gauguin, 'Mata Mua', está valorado en 150 millones de euros.

jueves, 28 de junio de 2012

La Isla del Lector: El privilegio de pasar horas con Bacon, Balthus, Tàpies...

Artrend

'Self Portrait'
'Autorretrato' (1972), de Francis Bacon, una de las obras de 'Interviews with Artists' (Francis Bacon - Private Collection - ©The Estate of Francis Bacon, DACS, London 2012)
  • Michael Peppiatt entrevistó desde mediados de los sesenta a algunos de los artistas más destacados del siglo XX.
  • Una galería de Londres celebra con una exposición la publicación del libro que recopila algunas de las mejores conversaciones del historiador del arte.

HELENA CELDRÁN. 27.06.2012 - 14.59h
"La casualidad y el accidente son los elementos más fértiles de los que dispone el artista", dijo Francis Bacon. "Una tremenda variedad de pensamientos, recuerdos y emociones se vierten en la creación de una obra de arte, pero el arte no tiene un valor intrínseco", declaraba Antoni Tàpies. El depositario de las reflexiones, amigo de ambos y entrevistador, era el historiador del arte Michael Peppiatt, que tuvo la oportunidad de conversar durante horas con algunos de los pintores y artistas más destacados del arte del siglo XX.

La galería Eykyn Maclean de Londres expone hasta el 27 de julio Interviews with Artists (Entrevistas con artistas), una muestra que aprovecha la publicación del libro del mismo título,  con conversaciones del reconocido experto en arte con creadores como Balthus, Bacon, Tàpies, Dubuffet, Cartier-Bresson y George Brassaï, para reunir obras de los entrevistados.

Escenarios domésticos e íntimos

Cada cuadro de la muestra va acompañado de extractos de entrevistas a sus correspondientes autores y fotografías de cada uno de ellos en sus estudios y talleres. La galería cuenta con obras de Frank Auerbach, Francis Bacon, Balthus, Antoni Tápies, Henri Cartier-Bresson, Dado, Jean Dubuffet, Peter Blake, Henry Moore, Hans Namuth, Claes Oldenburg y Sean Scully.
Eran conversaciones casuales que se tornaban profundas 
Peppiat, también comisario de la muestra, ha seleccionado para el tomo —publicado por Yale University Press— entrevistas de 1966 a 2012 que realizo en escenarios domésticos e íntimos.

En interrogatorios que transcurrían como conversaciones casuales que se tornaban profundas, no sólo intentaba conocer en profundidad al personaje, sino que explorara sus creaciones en busca de sí mismo. La exposición que acompaña la publicación del libro completa en el plano visual el significado de las largas charlas que los artistas mantuvieron con Peppiat.
Fuente: 20minutos.es

sábado, 23 de junio de 2012

Últimas amistades de Murillo

El Prado dedica una muestra a la relación entre el pintor y su benefactor Justino de Neve que funciona como un viaje al esplendor del barroco sevillano
 
Madrid 23 JUN 2012 - 00:36 CET
 

Un visitante ante la obra 'San Pedro penitente'. / CRISTÓBAL MANUEL

La Sevilla barroca, altiva y sensual, monumental y escéptica, abrió ayer sucursal en el Museo del Prado con la muestra Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad.Recuerdos de aquella alianza —profesional, primero; afectuosa, después— entre el mecenas y el mejor pintor de la ciudad en la época (segunda mitad del siglo XVII) se exponen en la pinacoteca desde el martes hasta el 30 de septiembre.

El comisario Gabriele Finaldi, director adjunto del Prado, ha cumplido una vieja y personal aspiración de administrar justicia al Murillo tardío; la ocasión llega, tras una década, justo ahora que en la planta de abajo se hace lo propio con el último Rafael. Para ello ha reunido 17 muestras del arte, exquisito y terrenal, que Neve permitió crear a Murillo para la catedral de la que era canónigo, la Iglesia de Santa María la Blanca, para su propia colección particular y el Hospital de los Venerables, que fundó el benefactor para dar cobijo a “presbíteros enfermos y ancianos”. Hoy, el edificio sevillano es sede de la Fundación Focus Abengoa, colaboradora en la empresa. Allí viajará la muestra en otoño antes de su última parada en la galería Dulwich, en Londres.

El diálogo establecido entre los retratos que el pintor hizo de su amigo y empleador en 1665, año en torno al que echó a andar la relación, y de sí mismo (ese complejo y enigmático autorretrato, prestado por la National Gallery y que Finaldi coloca a la altura del que Velázquez se regaló en Las Meninas) preparan al visitante para la historia de la amistad entre un pintor consagrado y un religioso tan poderoso como amante de las artes.

La sección central del recorrido la protagonizan los cinco grandes lienzos restaurados por María Álvarez-Garcillán en los talleres del museo. La Inmaculada de los Venerables, una de las dos docenas que Murillo pintó después de que el Papa dictase una bula en la que se permitía la devoción por la virgen, contempla absorta —acotada por el marco que perdió a principios del XIX pese a que completaba en relieve la historia— las monumentales alegorías de la construcción de la iglesia de Santa María la Mayor allí donde una nevada sorprendió a los romanos un cinco de agosto.

Las sorpresas se han reservado esta vez para el final. Un cuadro “nunca visto en público”, un San Pedro penitente desembalado en la madrugada de ayer, es la joya inesperada de la muestra. Finaldi, como el resto de los obsesionados por Murillo, conocían de su existencia por el célebre catálogo razonado de Diego Angulo, que dio cuenta del cuadro a través de una fotografía. Han sido años de pesquisas para dar con el coleccionista británico (la inscripción “entonces cayó en la cuenta y rompió a llorar” tallada en inglés delataba su procedencia) y convencerle del préstamo.

La joya luce al fin en las tres dimensiones acompañada de una suerte de gabinetes de curiosidades de Murillo, procedentes de la colección particular de Neve, a cuya muerte, según delata un inventario de 1685, poseía 18 piezas de Murillo. Entre ellas, una miniatura recientemente descubierta (toda una rareza que, dice la cartela, pertenece a la galería Caylus) y tres pinturas hechas sobre obsidiana, material vítreo de procedencia mexicana raramente empleado.
Fuente: EL PAÍS.com

miércoles, 13 de junio de 2012

Edward Hopper en el Museo Thyssen-Bornemisza

Llega a Madrid la mayor exposición vista en Europa de Edward Hopper. Más de 70 lienzos, en el Museo Thyssen-Bornemisza, hasta el 16 de septiembre. Por último, después de El montaplatos y Traición, se presenta en los teatros madrileños Viejos tiempos, la obra del Nobel inglés Harold Pinter. 

Jacinta Cremades
12-06-2012
 

La mayor exposición en Europa del pintor norteamericano Edward Hopper (Nyack, 1882 - Nueva York, 1967) ha abierto sus puertas hace unos días en el Museo Thyssen Bornemisza. Es un verdadero acontecimiento. El Museo europeo con más obras del artista americano, ha movido a los demás museos y coleccionistas, sobre todo norteamericanos para traer a España, hasta el 16 de septiembre más de 70 piezas para analizar la evolución de uno de los artistas más admirados del siglo XX. Hopper empezó su carrera como ilustrador de prensa, faceta que no le gustará recordar y que sintió hacer como una necesidad. En 1906, con 24 años, se traslada a París durante un año. Allí toma contacto con el Impresionismo pero evita entrar en contacto con las vanguardias rompedoras que se daban cita en la Capital de las artes. Vuelve a Nueva York y no será hasta veinte años después que podrá ofrecer su primera exposición en la galería Rehn. Fue una verdadera bomba artística. No solo se vendieron todos sus cuadros sino que los encargos no dejaron de lloverle sin preocuparse de las crisis económicas que acechaban el país en esos momentos. Su éxito fulgurante hizo que el MoMA, por ejemplo, que se inauguraba precisamente en 1929 colgara al cabo de unos meses 70 lienzos del pintor, en la que sería su primera gran exposición. 

Su pasión por el cine, (se dice que iba una media de dos veces por semana) hizo que, más que la pintura de sus contemporáneos, fueran las películas americanas de la época su mayor influencia. También escenas de la literatura. En sus cuadros están Verlaine, pero también Faulkner. Y la vida cotidiana americana que él veía. Sus cuadros representan la visión que recoge del mundo que le rodea. La soledad, el aburrimiento, la melancolía, el silencio del ser humano frente a los grandes adelantos, la velocidad del ferrocarril, las masas de gente en los hoteles, la verdadera llegada de la modernidad. Personajes que, estando junto, revelan una distancia infranqueable, que se puede descubrir en la tensión narrativa de las escenas que pinta.


Además, en el mundo del teatro, llega Viejos tiempos, pieza del Nobel inglés Harold Pinter, al teatro español de Madrid, con Ariadna Gil, José Luis García-Pérez, Emma Suarez. Viejos tiempos fue estrenada en Madrid, por primera vez en 1971. Esta vez, vuelve con su carga inquietante, angustiosa, esa escritura seca y hermética tan pinteriana, dirigida por Eduardo Moya. Cuenta la historia de Anna, que llega, tras veinte años de ausencia, a pasar unos días en casa de su vieja amiga Kate casada desde entonces con Deeley. Poco a poco, la conexión de las mujeres es tan fuerte que el marido va a empezar a sentirse desplazado y ausente de esa cantidad de recuerdos que desconoce de la vida de su mujer. Ritmo tenso. Escenografía neutra, sin apenas variación de color. Anna está interpretada por Emma Suárez, José Luis García Pérez da vida al inquieto marido y Ariadna Gil a Kate que sobre todo escucha y presencia el combate. Se ha llegado a decir que lo más difícil de las obras de Harold Pinter eran justamente sus silencios. La obra se puede ver hasta el 15 de julio.

Fuente: EL IMPARCIAL


domingo, 3 de junio de 2012

Rafael, las pasiones de un genio

Fogoso, competitivo e incontenible, Rafael vivió deprisa
Pero tuvo tiempo para convertirse en el pintor más influyente del arte occidental
El Prado dedica una muestra histórica a sus últimos años
3 JUN 2012 - 00:33 CET

Fornarina, la célebre amante de
Rafael
La felicidad vende por lo general peor que la desgracia, salvo si en el relato dichoso entra en juego el final injusto y abrupto. Rafael disfrutó de una vida plena de alegrías y de éxito, pero que, ay, resultó demasiado corta. Corta, pero suficiente para que su arte se considere insuperable aun hoy, casi cinco siglos después de su muerte. Falleció a los 37 años en Roma, su ciudad de adopción, por causas un tanto peregrinas que han acabado en el gran anecdotario de la cultura occidental achacadas a su legendaria fogosidad. Hasta tal punto abusó de los placeres sexuales junto a su amante, la Fornarina, que llegó a casa un día tan falto de fuerzas que precisó atención. Un error de cálculo médico, relatan las crónicas de la época, acabó por darle la puntilla y, tras varios días consumido por una devastadora fiebre, se fue el Viernes Santo de aquel año de 1520 (¡el mismo día de su nacimiento en 1483!). Roma se despertó bañada en lágrimas por la desaparición de su mejor pintor, del intelectual más refinado y sensual, del campeón de todos los ingenios, del más afinado notario del incomparable sueño renacentista.

Pandolfo Pico, embajador de Isabella d’Este en Roma, describió el “grandísimo y universal abatimiento por la pérdida de la esperanza de las cosas grandísimas que de él se aguardaban”. Hasta los fenómenos inexplicables pusieron de su parte; una grieta, como consigna Antonio Forcellino en la novelesca biografía Rafael. Una vida feliz (Alianza), se abrió en el palacio del Vaticano en aparente respuesta sobrenatural al hecho luctuoso, lo que obligó al Papa a abandonar sus apartamentos.

En realidad, Rafael pudo morir de malaria o por una intoxicación del plomo contenido en la pintura que empleaba. Pero ¿quién necesita una explicación empírica ante un relato mitológico tan bien redondeado?

Debida a esto o a aquello, su muerte marcó en cierto modo el principio del fin del esplendor renacentista de Roma. Atraído por sus sensuales placeres y por las huellas seductoras de la recién descubierta Antigüedad, el joven y desconocido pintor de 25 años había llegado en 1508 desde Florencia. Le precedía una fama ganada a pulso gracias a su don de gentes, esa capacidad para la amable intriga y el deslumbrante trabajo desarrollado en Urbino y Umbría, cuando, tras la repentina muerte de su progenitor, Giovanni Santi, al chico le tocó siendo un niño hacerse capitán del barco artístico del taller de su Urbino natal.

'Santa Cecilia', una de las piezas más interesantes de la exposición / Pinacoteca Nacional de Bolonia

A la Ciudad Eterna llegó requerido por el papa Julio II, en respuesta a una llamada que el ambicioso Rafael llevaba tiempo queriendo recibir; la Roma deseosa de sacudirse el polvo de la ignominia sembrada por el papa español Alejandro VI era el sitio indicado para alguien como él.

Junto a Julio II y su sucesor, León X, el artista contribuyó a construir el relato de un tiempo para el que su muerte sirvió de punto y aparte, que se haría final en 1527 con el Saco de Roma. “La entrada de los soldados luteranos supuso un simbólico cierre al Renacimiento”, explicaba recientemente Miguel Falomir en la estancia de Constantino, una de las cuatro habitaciones papales pintadas por Rafael y su taller (en este caso, sobre todo por su taller). Para demostrarlo, el máximo experto del Prado en pintura italiana hasta 1700 señalaba, con el museo vaticano cerrado, las huellas dejadas por los invasores, una suerte de grafitis del siglo XVI en la logia de Rafael, sublime terraza particular de León X y lugar habitualmente hurtado a los ojos del público. La entrada la había franqueado Antonio Paolucci, director de la institución vaticana, tras sentenciar: “¿Los dos mejores pintores de la historia? ¡Velázquez y Rafael!”.
"Poco después de saberse su muerte, una grieta se abrió en el Vaticano"
Como una cápsula de ese tiempo y de aquellas circunstancias biográficas irrepetibles se presenta la muestra El último Rafael, reunión de 40 pinturas y 30 dibujos con la que, desde el 12 de junio, el Museo del Prado indagará junto con el Louvre en el estilo tardío del genio. Prometen una de esas exposiciones que, como suele decir la crítica anglosajona, aspiran a definir una generación.

Además de una ocasión única para contemplar un número insospechado de joyas provenientes de dos de las mejores colecciones del artista del mundo (y no solo de esas, también hay préstamos tan importantes como la Santa Cecilia de la Pinacoteca Nacional de Bolonia), la muestra aporta la novedad de atreverse con la etapa última de nuestro hombre, habitualmente poco explorada. Y a menudo denostada: Rafael, acaso el pintor más influyente de todos los tiempos, también ha sido víctima de los mayores malentendidos. Cuando en el siglo XIX corrientes de creadores academicistas italianos y alemanes, así como los prerrafaelitas, recuperaron su obra, confundiendo ese torrente de creatividad en continua evolución con una traición a los ideales del principio de su carrera y despreciaron sus años romanos.

¿Por qué? Precisamente por eso que pretenden celebrar los comisarios Tom Henry y Paul Joannides, dos de los mayores expertos de Rafael en el mundo, en quienes humildemente han delegado las labores de especialista Falomir y Vincent Delieuvin, supervisores desde el Prado y el Louvre. La exposición es tanto sobre Rafael como sobre su taller, verdadera factoría de 50 trabajadores cuyos designios rigió el genio con astucia de buen jefe (sí, en eso también era excepcional). Una máquina de aceptar encargos en la que las ideas partían de una sola cabeza, pero la ejecución se dejaba en manos de pintores que trascendían al mero aprendiz, sobre todo en los casos de Giulio Romano y Giovanni Francesco Penni.

'Bindo Altovitti'
La muestra esconde un trabajo de cinco años. Y el catálogo aspira a condicionar los estudios rafaelitas por una buena temporada. En la lista de las obras incluidas se avanzan atribuciones que darán que hablar en el mundo académico. Se brindará también una interesante reflexión sobre la autoría, al colocar el foco en la calidad más que en la mera firma y situar el final después de la muerte de Rafael: en el conjunto destaca una sección, desgajada espacialmente del resto, de obras en torno a La transfiguración, copia propiedad del Prado terminada entre 1520 y 1528 por el taller de Romano y Penni. La original, conservada en la pinacoteca vaticana y considerada una obra cumbre del artista, no puede viajar.

“Es una exposición sobre el modo en que funcionaba la mente de Rafael y cuán precisas eran sus instrucciones para que otros culminasen el trabajo, de las que conservamos valiosa información en los dibujos y cartones”, aclara con quirúrgica precisión británica el comisario Tom Henry. La razón de que Rafael cediera tanto protagonismo a sus colaboradores halla su explicación, por un lado, en la misma manera en que funcionaban los talleres de la época (alejada sin duda de la idea romántica del artista solitario que se pelea de principio a fin con su obra). Por otro, en la escasa capacidad del genio de Urbino de decir que no a los encargos.

Cartón para la lapidación de san Esteban

Para el Vaticano, el taller pintó cuatro estancias gigantescas que fueron aumentando en complejidad técnica y emoción artística, además de la mencionada logia, una loggetta y una stufetta. Rafael sabía bien a quién debía lealtad, como se puede comprobar en las representaciones que de sus patrones (y de sí mismo) fue dejando caer en los frescos de las estancias. Después de todo, fue Julio II quien permitió la materialización de su sueño romano. Llegó al Vaticano recomendado por un pariente lejano, el arquitecto Donato Bramante. La idea inicial era que participase junto a otros artistas en la decoración de la biblioteca personal de Julio II. Cuando este vio de lo que Rafael era capaz, mandó echar a los demás para confiarle todo el trabajo al recién llegado.

El imprevisible pontífice, cuya mayor aspiración, además de las conquistas militares, fue pisotear la memoria de su antecesor, supo entender que el arte podía ser un fenomenal vehículo propagandístico. Vivía la increíble destreza de Rafael como una victoria moral sobre el nefasto papa borgia Alejandro VI, que encargó la decoración de sus apartamentos a un más modesto Pinturicchio.

Uno de los cuadros más inquietantes de Rafael sigue siendo el retrato que hizo de Julio II (1512) y que se guarda en la National Gallery de Londres. En él se ve al pontífice con una larguísima barba, fruto de un juramento. El que, preso de la obcecación militar, se hizo a sí mismo de no afeitarse hasta vencer al ejército de Ferrara y expulsar de Italia a los invasores franceses. En los ojos se adivina la melancolía por la derrota militar, sí, pero también un claro mensaje: el Papa, cuya actitud belicosa había sido afeada hasta por Erasmo de Rotterdam, conservaba el gesto apacible del que solo disfrutan los practicantes de la profunda vida espiritual.

Cuando Julio II murió, en 1513, su sucesor, León X, más inclinado a los placeres terrenales y cinegéticos que a presentar batalla, no vio la necesidad de alterar el statu quo artístico y financiero que encontró. Quizá porque Agostino Chigi, apasionado banquero sienés y empleador predilecto de Rafael, le recibió en su pontificado con un préstamo de 75.000 ducados.

Para Chigi, que perdía y recobraba la amistad con Julio II como van y vienen los valores bursátiles, Rafael pintó una de sus obras cumbres al fresco: la Logia de Psiche, en Villa Farnesina. Con música barroca de fondo y la luz primaveral del ajetreado Trastevere inundándolo todo a través de los ventanales de la terraza cubierta, Gabriele Finaldi, director adjunto del Prado, detallaba en una reciente visita a Roma, y con su contagioso interés por las historias de la pintura antigua, algunas de la excentricidades de Chigi, que dan una idea del ambiente de despreocupación en el que Rafael vivió sus años de plenitud. “Cuentan que en las comidas aquí celebradas se empleaba una vajilla de oro que luego se tiraba al Tíber. Luego, al parecer, se recogía con una red tendida previamente en el fondo del río”.

No fue aquel el único desprecio a la mesura que contemplaron estas paredes. Giorgio Vasari, pintor y arquitecto que sin embargo alcanzó la inmortalidad como el primer historiador del arte, cuenta en el tratado publicado en 1550 Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimbabue a nuestros tiempos (Cátedra) que Chigi se vio obligado a colocarle a Rafael una cama para que terminase el encargo que se le había hecho sin dejar de atender sus impulsos sexuales.

“Rafael era una persona muy enamoradiza y aficionada a las mujeres, siempre dispuesto a servirlas”, escribió Vasari, tipo dado a la discreción, pero obligado por los célebres amoríos del genio, aventuras en las que contaba con la complicidad de su íntimo amigo Giulio Romano. Dos cuadros del pintor destacan sobre los demás en su incesante búsqueda del ideal de belleza femenina. Retrato de mujer, conocido como La Velada (hoy en Florencia), y La Fornarina, pintado en un gesto de extremada sensualidad y conservado en la Galería Nacional de Arte Antiguo de Roma, en el Palacio Barberini.

Solucionarle la logística amatoria no era la única manera de atizar a Rafael. También funcionaba el truco de enfrentarle continuamente al arte de sus enemigos, ardid por lo demás muy extendido entre los mecenas del Renacimiento. Contra Sebastiano del Piombo se vio arrojado por ejemplo durante la decoración de la Farnesina y ante el encargo del que sería su último cuadro, La transfiguración, destinado a presidir inacabado su funeral en el Panteón romano, donde hoy descansan sus restos acompañados del epitafio “Esta es la tumba de Rafael, en cuya vida la Madre Naturaleza temió ser vencida por él y a cuya muerte ella también murió”.

Cierto es que Del Piombo nunca pareció rival de la misma altura de su maestro Miguel Ángel. Es célebre la anécdota que cuenta que Rafael cambió su forma de atacar los frescos de las estancias vaticanas cuando Bramante le permitió ver sin permiso parte del trabajo de su contrincante en la Capilla Sixtina. Siempre estuvo nuestro hombre presto a competir, atento al trabajo de Leonardo y de otros. “Sentía pánico a la obsolescencia”, explicó Falomir durante un paseo por la Pinacoteca vaticana, “desde el día en que vio cómo Perugino, con quien se formó, pasó de ser un gran pintor a un mero condenado a la irrelevancia”.

Guiado por la luz de aquella revelación, no descansó hasta verse solo en la cúspide de los artistas de Roma. Sucedió a la llegada de León X (a quien también retrató, aunque luciese un gesto ciertamente más bobalicón). Hacia 1514, Miguel Ángel, aislado por su ingobernable temperamento, se hallaba enfrascado en una de sus titánicas tareas escultóricas. Y Leonardo (tercer vértice de la santísima trinidad del Renacimiento descrita por Falomir), de quien, según Delieuvin, Rafael estudió atentamente el segundo cartón de la Santa Ana durante su estancia en Florencia, era un anciano superado por la ambición de sus obsesiones científicas. Entonces, el pobre chico de Urbino fue invitado a suceder a Bramante, muerto ese año, como jefe de antigüedades de Roma y pudo dar rienda suelta a otra de sus grandes pasiones: la arqueología.

Al nombramiento siguieron tiempos de enorme actividad para Rafael, años de ideas esbozadas que otros se encargaban de culminar. “Todo el mundo comprendió, no solo en Roma, la máxima que dice que si quieres ver algo terminado con rapidez, debes encargárselo a un hombre ocupado”, afirma Tom Henry. “En esta época solo se puede certificar la autoría al 100% de los cuadros que pintó de sus amigos y benefactores”. Entre ellos, tres de las estrellas de la exposición, los retratos de Baldassarre Castiglione (1519) y el autorretrato con Giulio Romano, y el de Bindo Altoviti (1516-1518), provenientes del Louvre y de la National Gallery de Washington.

Estas piezas, pero sobre todo la imponente La transfiguración, ofrecen la poderosa tentación de imaginar qué habría podido salir del pincel de Rafael de no haber sucumbido tan joven a su propia leyenda. Incluso Henry, cuya religión, “el pensamiento positivo anglosajón”, no le permite esta clase de aventuras en los resbaladizos terrenos del arte-ficción, se atreve a considerar que, si no hubiera muerto, la evolución del arte occidental se habría ahorrado unos 80 años.

‘El último Rafael’ ocupará las salas del Prado entre el 12 junio y el 16 de septiembre.
Fuente: EL PAÍS.xom

viernes, 18 de mayo de 2012

Junta de Andalucía creará un Observatorio de Vivienda, pide cambios en la dación en pago y acabará las obras iniciadas

La consejera de Fomento y Vivienda, Elena Cortés, ha anunciado la puesta en marcha de un Observatorio de la Vivienda, ha pedido una modificación de la ley estatal de la dación en pago y ha anunciado una reprogramación de las obras públicas, donde se primará la finalización de las obras ya iniciadas.
 
EUROPA PRESS. 17.05.2012 
 
La consejera de Fomento y Vivienda, Elena Cortés, ha anunciado la puesta en marcha de un Observatorio de la Vivienda, ha pedido una modificación de la ley estatal de la dación en pago y ha anunciado una reprogramación de las obras públicas, donde se primará la finalización de las obras ya iniciadas.

Junta creará un Observatorio de Vivienda, pide cambios en la dación en pago y acabará las obras iniciadas
En declaraciones a Canal Sur Televisión, recogidas por Europa Press, la consejera ha apuntado que en materia de transportes "se primará el transporte público colectivo y la movilidad sostenible", de forma que se plantea "establecer una alianza con el transporte público colectivo, el peatón y el ciclista".

Asimismo, tras destacar que su Consejería "tiene mucho de políticas sociales", ha defendido "el derecho a la vivienda, el uso social de la vivienda, las políticas de rehabilitación y primar el alquiler, poner en valor las viviendas vacías y parar los desahucios", mientras que en materia de obra pública, la consejera aboga por "la vertebración sostenible y social del territorio y los usuarios".

Así, en materia de obra pública, la consejera ha indicado se van a "acabar las obras que estén a punto de acabarse y se reordenará el plan Pista, teniendo en cuenta el Plan de Infraestructuras del Gobierno central".

Ha anunciado que entre esta semana y la próxima se tendrá establecido qué obras van ser reprogramadas, esto es, cuales se acabarán y cuales tendrán que esperar, aunque ha insistido en que "se terminarán las obras iniciadas, por eficiencia social y económica, pues no es sostenible que, con todo el dinero que hayamos gastado, haya obras que no se culminen", mientras que lo que sea obra nueva "tendrá que esperar". En ese punto deja claro que "a lo mejor obras establecidas mediante la fórmula de colaboración público privada tendrán que esperar".

En ese punto, ha indicado que espera tener terminadas las actuales obras del Metro de Málaga para 2013 y ha apuntado que el Metro de Granada "estará acabado en esta legislatura".

Cortés indica que ese proceso de reprogramación se llevará a cabo "con transparencia, participación de todos los implicados, diálogo con instituciones afectadas, desde Estado hasta ayuntamientos, y lealtad institucional absoluta para resolver los problemas".

La consejera asimismo da prioridad al transporte público colectivo, espera que dentro de cuatro años "hay mayor eficiencia en el transporte público" y ha apuntado que "se priorizarán las obras tienen que ver con transporte sostenible".

Cortés, en materia de vivienda, apuesta por "dar una respuesta a los desahucios", que constituyen una "prioridad absoluta" al tratarse de un problema social "dramático", de forma que "habrá que buscar soluciones con afectados y entidades que provocan los desalojos", mediante "mucho diálogo y mucha firmeza".

La consejera, que insiste en poner en valor las viviendas vacías, ha indicado la necesidad de modificar la Ley de dación en pago, que a su juicio, "es socialmente muy injusta", por lo que ha indicado mediante las iniciativas legislativas populares que se planteen, a través de la movilización ciudadana y a través del apoyo del Gobierno andaluz.

En materia de vivienda se va a poner en marcha el llamado Observatorio de la Vivienda, que se contempla en la Ley de Derecho a la Vivienda en Andalucia, y que va a servir para "saber qué ocurre con el mercado inmobiliario, cuales son las justicias o injusticias y para hablar con el sector y los afectados, todo ello mediante transparencia, participación y toma de decisiones pegados al terreno".

"No nos comemos a nadie, queremos hablar, dialogar y resolver los problemas, somos conscientes que existen situaciones injustas y apostamos por soluciones justas para la inmensa mayoría de la población que vive una situación complicada", ha aseverado.

RECORTES

Cortés ha reconocido que los recortes planteados en el plan de ajuste de la Junta "no son justos y no compartimos esos recortes", aunque reconoce que "hay diferencia sobre como se han aplicado en Andalucia los recortes en relación con las medidas del Gobierno central".

"Los recortes están ahí, se han compaginado ajustes en los funcionarios con aumento del IRPF en rentas mas altas o reducción salarial de altos cargos", ha agregado la consejera, quien considera que "se puede profundizar en fiscalidad, en una mayor progresividad y al mismo tiempo pedimos que la fiscalidad estatal también sea mas progresiva", ha agregado.

Cortés ha indicado que con la entrada de IU en el Gobierno "ahora queremos hacer virar las políticas de la Junta y poner esas políticas al servicio de la resolución de los problemas de la gente y para que la política gire a la izquierda".
Fuente: 20minutos.es

domingo, 13 de mayo de 2012

Édouard Vuillard, el pintor que convirtió en amantes y musas a las mujeres de sus mecenas

'Woman in a Striped Dress'
'Mujer con vestido a rayas' (1895), una de las obras del pintor posimpresionista (Edouard Vuillard - The National Gallery of Art, Washington, D.C., Collection of Mr. and Mrs. Paul Mellon)
  • El posimpresionista fraguó una profunda amistad con sus mecenas, a los que retrataba con un estilo personal que fundía a los modelos con la atmósfera.
  • Sus grandes modelos y amantes fueron Misia Sert y Lucy Hessel, mujeres de los hombres que lo avalaron.
"No hago retratos. Pinto a la gente en su entorno". En las obras de Édouard Vuillard (1868-1940) reina la armonía doméstica que se respira entre un grupo de buenos amigos. La sensación no es falsa: el artista encontró un apoyo incondicional en sus mecenas sin que la condición de patrocinado emponzoñara la amistad verdadera.

El Museo Judío de Nueva York expone Édouard Vuillard: A Painter and His Muses, 1890-1940 (Édouard Vuillard: Un pintor y sus musas, 1890-1940), una extensa muestra que estará en cartel hasta el 23 de septiembre, con más de 50 cuadros y una selección de grabados, fotos y documentos que exploran el rol crucial de los mecenas, los representantes y las musas en el arte del pintor posimpresionista.

Al comienzo de su carrera, en los últimos años del siglo XIX, perteneció a los nabis (en hebreo y árabe, profetas, por considerarse adelantados a su tiempo), un grupo de pintores franceses que, bajo el influjo de Paul Gauguin, veía en el color la vía más poderosa para transmitir sentimientos. Desde entonces, Vuillard se dejó seducir por la intimidad del retrato, un género en el que alcanzó el grado de virtuoso.

Mecenazgo e intimidad


Entre los modelos estaban Thadée Natanson, descendiente de una familia de banqueros polacos de origen judío, y su mujer Misia Sert, que promovieron al pintor en sus comienzos. Jos Hessel y su mujer Lucy, dueños de la prestigiosa galería parisina Bernheim-Jeune, organizaron la primera exposición colectiva de los nabis en 1900 y conocieron así al pintor. El matrimonio se convirtió en la segunda familia de Vuillard durante cuatro décadas. Tanto Misia como Lucy fueron musas y modelos habituales de los cuadros del artista y mantuvieron una admiración y confianza que llegó al romance.
Las posesiones y el hogar del retratado eran tan importantes como la persona  
Mezcló su admiración por los clásicos con el deseo de experimentar, creando una singular tensión entre la tradición y la vanguardia. Consciente de que el hogar y las posesiones de sus retratados eran tan importantes como ellos, el pintor fraguó un estilo personal de naturalismo moderno que se basa en la atmósfera para atrapar el espíritu de intimidad que se gesta entre los viejos conocidos.
Fuente: 20minutos.es

miércoles, 9 de mayo de 2012

Warhol, Lichtenstein y Bacon, estrellas de una subasta mañana en Nueva York

Un retrato de Elvis Presley realizado por Andy Warhol, que podría alcanzar los 50 millones de dólares, así como obras de Roy Lichtenstein, Francis Bacon, Gerhard Richter o Jean-Michel Basquiat protagonizarán mañana una subasta de arte contemporáneo en Nueva York organizada por la casa Sotheby's.

Imagen de una subasta en Sotheby's
8 Mayo 12 - Nueva York - Efe
"Tenemos un magnífico triunvirato de artistas contemporáneos formado por Warhol, Lichtenstein y Bacon, que han despertado una gran expectación por esta venta", aseguró a Efe el director de la subasta, Simon Shaw.

La venta está encabezada pior "Doble Elvis", un retrato de 1963 tasado en 50 millones de dólares, en el que Warhol (1928-1987) recrea con su característico estilo a este icono del rock and roll, para convertirle en un referente del imaginario popular, como hizo con otras celebridades como Marilyn Monroe o Jackie Kennedy.

El artista estadounidense creó 22 retratos de la serie Elvis y éste es el primero en salir al mercado desde 1995. También de Warhol, se pondrá a la venta "Flores de diez pies", una serigrafía de enormes proporciones, creada en 1967, que podría alcanzar un precio de 12 millones de dólares.

Otra estrella de la subasta es "Chica durmiendo", de Lichtenstein (1923-1997), una obra emblemática del Pop art, de 1964, valorada en hasta 40 millones de dólares, al igual que "Figura escribiendo reflejada en el espejo", en la que Bacon (1909-1992) compendia sus más importantes temas y su peculiar iconografía.

Además, se ofrecerán obras maestras del movimiento abstracto, obra del alemán Richter (1932) o de Willem de Kooning (1904-1997), así como "Ring", un cuadro de Basquiat (1960-1988) que podría alcanzar un precio de 6 millones de dólares. 
Fuente: LA RAZÓN.es

miércoles, 25 de abril de 2012

El Museo Reina Sofía repasa el universo de James Coleman

24/04/2012 14:41 | lainformacion.com 
El Museo Reina Sofía acoge una amplia retrospectiva dedicada a la obra de James Coleman, "figura capital del arte de las tres últimas décadas", según ha señalado este martes el director del Museo, Manuel Borja-Villel. El paso del tiempo, la memoria, el olvido y la degradación del hombre son algunos de los temas recurrentes en sus trabajos.

Foto de El Museo Reina Sofía repasa el universo de James Coleman
El Museo Reina Sofía acoge una amplia retrospectiva dedicada a la obra de James Coleman, "figura capital del arte de las tres últimas décadas", según ha señalado este martes el director del Museo, Manuel Borja-Villel. El paso del tiempo, la memoria, el olvido y la degradación del hombre son algunos de los temas recurrentes en sus trabajos.
MADRID, 24 (EUROPA PRESS)
El Museo Reina Sofía acoge una amplia retrospectiva dedicada a la obra de James Coleman, "figura capital del arte de las tres últimas décadas", según ha señalado este martes el director del Museo, Manuel Borja-Villel. El paso del tiempo, la memoria, el olvido y la degradación del hombre son algunos de los temas recurrentes en sus trabajos.

Coleman ha intentado crear un recorrido fluido, donde el espectador pueda jugar con el espacio y experimentan con él a través de la cercanía o lejanía de las piezas. Así el punto de vista desde donde se observe cada pieza "será primordial para tener una apreciación u otra de cada instalación".

James Coleman (Ballaghaderreen, Irlanda, 1941), empezó en los años cincuenta y sesenta con audiovisuales (diapositivas con sonido sincronizado), cine experimental, fotografías, perfomances y proyecciones.

En este sentido, Jamen Coleman asegura que sus primeros trabajos nacían de una manera "intuitiva" y recordó cómo pintaba imágenes y hacía una combinación de pintura y fotografía e incluso realizada perfomances con los miembros de su familia.

Asimismo los problema de la fotografía a la hora de "definir la representabilidad" y considera a esta forma artística "muy limitada" a la hora de construir sus trabajos.

IMAGEN E IDENTIDAD 

En sus instalaciones y vídeos, Coleman cuestiona nociones como la percepción, la realidad, la representación, la construcción de la imagen y la identidad. Mezclando realidad y ficción, sus trabajos aluden a géneros literarios, al teatro y al folklore de su país natal, y en ocasiones remiten a la pintura tradicional, la fotografía de moda o la cultura popular.

Realizada en colaboración con el autor, la muestra recorre, a través de diecisiete obras, su dilatada carrera, desde sus trabajos más tempranos, realizados en Milán durante los años sesenta -y nunca vistos hasta ahora- hasta obras más recientes, como Retake with Evidence, que fue presentada en 2007 en la Documenta de Kassel. Asimismo, se muestra por primera vez una cuidada selección de documentos y archivos personales del artista.

Una de las piezas clave en la trayectoria artística de Coleman es Clara and Dario (1975) en la que el artista desarrolla el formato único que caracteriza sus trabajos posteriores: la proyección de diapositivas con voz en off grabada y sincronizada narrando una historia. La pieza se compone de una proyección de diapositivas en bucle: 'Clara' a la izquierada y 'Dario' a la derecha. Dos relatos que se solapan en consonancia con el apoyo visual de las imágenes.

martes, 17 de abril de 2012

La belleza de la mujer y sus cargas

Viernes, 13 de Abril de 2012 15:00
Paco de La Coba Tena

Togethnerness / Nancy Tucker.
Togetherness / Nancy Tucker.
La mujer está siempre presente en el trabajo de Nancy Tucker, una artista colombiana afincada en Londres que utiliza el color, la luz, los olores de los mercados, la música y el propio saber adquirido en sus viajes para pintar sus cuadros. Funde en un lienzo la sabiduría de diferentes países y continentes y apoya desde la paleta el papel de la mujer en la sociedad. Actualmente Tucker expone en la nueva sala de exhibiciones del Consulado de Colombia en Londres. 

¿Cómo fueron sus inicios en la pintura?

Desde muy pequeña comencé a pintar en óleo. Viví en Escocia y quizá el color gris hizo que la pintora que había en mi creara su propio universo vibrante, con una paleta de colores tropicales. En un viaje a Bolivia tuve un impacto inesperado al ver la gran armonía generada por la mujer a pesar de sus cargas, los colores de sus trapos en que cargan sus bebés, sus ropas de colores muy vibrantes, las frutas de los mercados, los colores, olores... Fue un enriquecimiento en todos los sentidos. En mis viajes siempre visito los mercados y me siento atraída por saber cuál es el papel de la mujer en la sociedad, sus costumbres, su comida, su música, sus ceremonias y cómo viven el presente.

¿Cómo definiría su arte?

Mi arte es un arte figurativo, una fusión de continentes. Cada obra cuenta una historia. Es un arte conceptual que crea un universo lleno de mujeres con muchas cargas para soportar, pero que siempre enfatiza su belleza y sensualidad, haciendo total uso del color, de la luz, y mostrando toda esa armonía generada por la mujer a pesar de sus cargas.

¿Es la actual exposición que tiene en el Consulado de Colombia, una especie de retrospectiva de su carrera?

Sí, realmente lo es. Esta es mi primera obra donde nació la idea de las cargas de la mujer, después de mi visita a Bolivia. También hay una obra de Turquía, donde encontré que había otras cargas fuera de las físicas, cargas impuestas por la sociedad a la mujer. Allí quise ser mensajera de esa lucha y de la histórica invisibilidad de la mujer. Quise hacerla visible, con la intensidad del color en sus Hiyab (velo islámico) y hacer de estas mujeres tapadas sujetos visibles. En mis obras de Angola, quise dejar en mi pintura la sensualidad femenina, su intimidad con la madre tierra y su fertilidad.

¿Qué significa África para usted?

Una explosión de color. El color naranja de la tierra, las ropas de la mujer, su arte, las vasijas plásticas en que venden sus frutas, el pescado, los zapatos, el agua... La mujer carga mucho esfuerzo pero siempre lo hace con dignidad, desplegando una gran belleza y armonía. Llevan siempre a sus bebes muy cerca de ellas, en la espalda, amarrados con trapos de telas muy coloridas. Sentí una gran afinidad con la cultura de Angola.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Poder ser mensajera de esta lucha llevada por la mujer, plasmando en mis obras mujeres de diferentes culturas, pero siempre enfatizando su belleza y sensualidad! También continuar combinando mi carrera con mi obra social en cada lugar donde viva, compartiendo mis conocimientos de arte.
Fuente: EL IBÉRICO

miércoles, 4 de abril de 2012

La Isla del Lector: Velazquez. Un enigma perdurable

En 'Velázquez. Vida', Bartolomé Benassar se aleja de la erudición fatigosa para proponer un retrato verosímil del pintor sevillano, al que describe como un hombre de singular inteligencia y notable formación científica.
 
Manuel Gregorio González | Actualizado 04.04.2012 - 08:03
 
'Las Meninas', la obra
maestra en la que Velázquez
se pintó a sí mismo junto al
monarca.
Velázquez. Vida. Bartolomé Bennassar. Trad. de María Condor. Cátedra. Madrid, 2012. 246 páginas. 20 euros

A pesar de la ingente bibliografía, la figura de Velázquez sigue presentando un buen número de enigmas de difícil resolución. Enigmas que no sólo conciernen a su obra, sino también a una discreta y, en apariencia, anodina biografía. Desde el significado de sus lienzos al propio carácter del pintor sevillano, existen innumerables páginas que tratan de desentrañar un paradójico misterio: la patente oscuridad de un hombre que, sin embargo, se muestra con indudable orgullo en Las Meninas y cuyos cargos palaciegos lo condujeron a la proximidad de Felipe IV, penúltimo de los Habsburgo. Este es el sentido y la oportunidad del estudio acometido por el eminente historiador francés Bartolomé Bennassar. Un ensayo que, lejos de ceñirse a una fatigosa erudición, ofrece una versión coherente y verosímil, de claridad ejemplar, sobre uno de los mayores genios de todos los tiempos.

Son muy conocidas las páginas que Ortega y Gasset dedicó a Velázquez, donde sostenía que el sevillano nunca quiso ser pintor, sino caballero de la Orden de Santiago. A favor de esta tesis está su prolongada ambición de ser reconocido como hidalgo y el dilatado proceso que le llevó a obtener la ejecutoria de nobleza al final de sus días. ¿Pero es esto cierto? ¿Fue Velázquez un pintor remiso, movido únicamente por un fuerte deseo de notoriedad social? En contra de la hipótesis orteguiana, Bennassar arguye la condición de pintor como oficio ruin y mecánico, impropio de la nobleza, y el intento de Velázquez, consciente de su genio, de adquirir un reconocimiento ineludible a su talento. Recordemos que todavía en el XVIII un caballero Rohan-Chabot mandó apalear a Voltaire al sentirse burlado. "No le golpeéis en la cabeza", gritaba desde el carruaje su caritativo agresor, mientras algún lacayo le tundía el lomo al mayor cerebro de la Ilustración. Quiere decirse que sólo la hidalguía, resumida en la Cruz de San Andrés, habría permitido a Velázquez un pie de igualdad frente a las altas dignidades de su siglo. Se trataba, en fin, de equiparar la aristocracia del arte, el linaje del espíritu, a una arbitraria y convencional aristocracia de la sangre. Lo cual nos lleva a otro de los misterios tratados en este libro: ¿cuál fue la relación, mantenida durante décadas, entre Velázquez y Felipe IV? Según Julián Gállego, uno de los grandes especialistas en el pintor sevillano, la amistad entre uno y otro, entre la cabeza de un vasto imperio y un simple lacayo palaciego, es un anacronismo que ignora la distancia insalvable que separaba ambas figuras en la hermética sociedad del XVII. Bennassar, no obstante, sortea con éxito dicha objeción; y para ello acude a la propia correspondencia del monarca, donde se adivina un hombre indeciso, atrofiado por el influjo de la corte y con una acusada necesidad de encontrar un confidente, como la célebre sor María de Ágreda o, quizá, el propio Velázquez. Un hombre, por otra parte, cuya principal pasión era el arte. Rubens describió al monarca como una persona cordial, inteligente, insegura, que lo visitaba con frecuencia en su estudio del Alcázar. Así, esta doble singularidad de Felipe IV, su carácter quebradizo y su notoria afición artística, explicaría la intimidad del pintor con el Habsburgo. Una intimidad que habría llevado al Rey a influir decisivamente en el nombramiento de Velázquez como caballero de la Orden de Santiago.

¿Qué sabemos, sin embargo, de la personalidad de Velázquez? Según Carducho, pintor del Rey y antagonista del sevillano, habría sido un personaje ambicioso, zafio y esquivo. Según los numerosos testimonios que aporta Bennassar, es probable que Velázquez fuera un hombre orgulloso y leal, de singular inteligencia y notable formación científica, que favoreció en lo posible a familiares y amigos. De hecho, Bennassar sostiene plausiblemente que Velázquez pudo tener a su hermano Juan, "pintor de imaginerías", como ayudante de taller, hasta su segundo viaje a Italia. No aclara nada, lamentablemente, sobre la identidad de su amante italiana y el hijo que tuvo de ella, y del que sólo sabemos su nombre: Antonio. En todo caso, la figura humana que se desprende de este Velázquez de Bennassar, profusamente documentada, y sostenida con verosimilitud y pericia, está muy lejos que aquel hombre frío, silencioso, arrimadizo, que postulaba Ortega. El Velázquez de Bennasar es tan altivo como diligente y amistoso. Probablemente, el misterio de la amistad entre el pintor y el rey radique en algo tan humano, tan sencillo, como un cruce de admiraciones: si uno admiró la genialidad del vasallo, el otro envidió la noble procedencia, la dignidad heredada del monarca. El fruto de esta singular hermandad, basada en la fragilidad humana, bien pudiera ser Las Meninas, donde ambos aparecen incompletos, triunfantes y fugaces. 
Fuente: diariodesevilla.es

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