Buscador Google

Búsqueda personalizada
Mostrando entradas con la etiqueta Reportajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reportajes. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de enero de 2013

Según la BBC. España: ante tanto banco malo, abren el banco "güeno"

Jueves, 31 de enero de 2013
 
Er banco güeno
La comunidad se tomó la sede del único banco que existía y lo
rebautizaron como "Er banco güeno".

Hasta la policía lo piensa dos veces para entrar en este barrio. A las afueras de Málaga, España, entre edificios desmantelados y sonidos de flamenco, está La Palmilla. Allí los vecinos se tomaron la sede del único banco que existía y lo rebautizaron en jerga andaluza como "Er banco güeno" (el banco bueno).

"Se habla tanto de los bancos malos, de los chorizos (ladrones) que van comprar la deuda del boom inmobiliario para luego explotarla, que se nos ocurrió lo de Er banco güeno, así mal escrito para que sepan donde estamos", comenta a BBC Mundo Ángel Antich, uno de los interlocutores del movimiento que surgió después de la paralización de un desahucio.

El poblado de unos 15.000 habitantes está surcado por problemas de delincuencia y drogadicción. Además carga con altas tasas de desempleo y con el drama de las familias que no pueden pagar sus hipotecas.

"En el barrio había un banco abandonado desde hace ocho años y se nos ocurrió ocuparlo y crear un espacio autogestionado para proyectos en general. La primera necesidad del barrio es el hambre: hay niños que no comen en La Palmilla", describe Antich.
"Se nos ocurrió ocuparlo y crear un espacio autogestionado para proyectos en general. La primera necesidad del barrio es el hambre: hay niños que no comen en La Palmilla"
Ángel Antich
Y es que en este banco la gente no sale con dinero ni hipotecas sino con un plato de comida. En su interior, entre guitarras y palmeteos, se ha habilitado un comedor social para todo el que lo necesite.

En sus arcas en lugar de billetes hay cerca de una tonelada de alimentos fruto de donaciones de mercados, bares y vecinos.

"Nos sobra la pasta (dinero en España)", bromea el líder al referirse a los más de 100 kilos de espaguetis que tienen almacenados.

La apertura del banco ha provocado una cascada de apoyos en las redes sociales e incluso contactos con Suiza.

"Nos llamaron de Suiza para decirnos que querían apoyar el banco con una donación de 100 francos mensuales", detalla Ángel.

"Estamos viendo cómo gestionamos esa ayuda pero no queremos dinero, la típica limosna. Lo que queremos es que la gente replique la idea en sus ciudades. Lo que no puede ser es que la gente viva en la calle cuando este capitalismo ha dejado montones de edificios, centros comerciales y casas vacías", agrega.

Comedor en el banco "güeno"
En el local se ha habilitado un comedor social para todo el que
lo necesite.

Un barrio peligroso y precioso
 
El fenómeno se multiplica en diferentes ciudades de España inspirado en movimientos como el 15M o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

En Barcelona, por ejemplo, funciona otro banco "güeno", el banc expropiat (el banco expropiado), como lo han bautizado.

El banco, que ya ofrece clases de salsa, guitarra y jiu-jitsu, está en el céntrico barrio de Gracia donde funcionan muchas de las principales entidades financieras.

En La Palmilla, por su parte, siguen las reformas con grupos de albañiles desempleados que acondicionan una oficina precaria para atender, como sugiere su nombre, los problemas de precariedad.

"La mayoría de la gente de La Palmilla vive con el agua pinchada (contrabando) y ahora están metiendo a la cárcel a los que no han pagado facturas de hace cuarenta años", explica Ángel.

"Buscamos que la gente se empodere, que defienda sus derechos sin esperar una respuesta del estado o del gobierno, que lo hagan. Necesitábamos un centro social y nos hemos tomado un banco", agrega.

La oficina del banco güeno
La apertura del banco ha provocado
apoyo en las redes sociales.
La sucursal pertenece a Unicaja que hasta el momento no se ha pronunciado sobre la ocupación. Mientras tanto la comunidad se acerca a conocer el nuevo centro.

"La Palmilla tiene fama de barrio chungo (peligroso) pero es un barrio precioso: hay gitanos, negros, inmigrantes, moros y payos (blancos) conviviendo en el mismo lugar, hay un sentimiento de barrio muy fuerte", explica el líder.

Quizás por ello no tiene miedo de que Er banco güeno sufra un asalto.

"Hasta el delincuente no quiere delinquir en su barrio. Hay gente que se nos ha acercado y nos ha dicho al oído: el que te toque lo mato. En su lenguaje quiere decir: los queremos, estamos con ustedes", apunta Ángel.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Banco Malo, el mejor instrumento de blanqueo sin pagar impuestos

LA SEDE DEL BANCO MALO.– El Gobierno ha alquilado dos plantas de oficinas en el edificio que se ve en la imagen, situado en el número 89 del Paseo de la Castellana, como sede de la SAREB. / Luis Díez

LUIS DíEZ | 28 de diciembre de 2012
Nada, ni un cartel ni la típica placa aurificada, indica que en el edificio de hormigón, aluminio y metacrilato de Ahorro Corporación, en el número 89 del Paseo de la Castellana, se ubique la sede central del Banco Malo. Pero así es. El “mayorista de inmuebles y terrenos” de las entidades bancarias intervenidas por el Banco de España gestiona bienes valorados en torno a 60.000 millones de euros, pero en vez de utilizar alguno de sus activos tóxicos como sede, paga 720.000 euros al año por el alquiler de dos plantas del edificio del extinto Banco Zaragozano.

Cuando el corresponsal metropolitano llega a la sede de este Banco Malo, el director general, Walter de Luna, un experto inmobiliario procedente del banco ING, no se encuentra en su despacho. Son las doce del mediodía del 26 de diciembre y se comprende que a esta hora los directores generales no sean molestables. Tanto Walter como la presidenta, Belén Romana, exdirectora general de Política Económica y exdirectora del Tesoro, han recibido los elogios del propio ministro de Economía, Luis de Guindos, como grandes profesionales independientes. Su remuneración tiene un tope de 500.000 euros anuales.

Cuentan que para elegir a los directivos de la Sociedad de Activos de la Reestructuración Bancaria (SAREB) o banco malo, los responsables del FROB o Banco de España echaron mano de una empresa cazatalentos, Spencer Stuart, y que ésta acertó a ofrecer el perfil de Romana, curiosamente una mujer de confianza del propio De Guindos, para presidir la entidad. Desde 2010, la nueva presidenta compatibilizaba el puesto de directora general del Círculo de Empresarios con los consejos de administración del recién desaparecido Banesto y de Acerinox.

Junto con la presidenta y el director general, los consejeros designados en representación del capital público son el octogenario Rodolfo Martín Villa y la exconsejera del Banco de España Ana María Sánchez Trujillo. El resto del consejo de administración lo integran los “independientes” José Ramón Álvarez Rendueles, que fue gobernador del Banco de España; Luis Sánchez-Merlo, otrora secretario general del fallecido presidente Leopoldo Calvo-Sotelo y presidente de Lantano Capital y de la sociedad de satélites de comunicación SES Astra Ibérica; Emiliano López Achurra, del grupo Iberdrola-Gas Natural y de Petronor; el notario Javier Trillo y el registrador Celestino Pardo.

En las dos plantas de esta torre del Banco Malo ya trabajan unos treinta empleados y está previsto que la plantilla se triplique en 2013. Su función consiste en “empaquetar” los activos tóxicos y venderlos al mejor postor sin preguntar de donde viene el dinero. Si la inversión procede de paraísos fiscales, tanto da. La consigna es “no preguntar”; lo importante es colocar a los inversores, tanto nacionales como internacionales, los 89.000 pisos y los 13 millones de metros cuadrados de suelo recogidos de Bankia y las demás entidades intervenidas. Para realizar esta operación y obtener los 60.000 millones de euros estimados, los gestores tienen un plazo de quince años.

El corresponsal llevaba una pregunta para Walter. Era la misma que la portavoz de Coalición Canaria, Ana María Oramas, hizo al ministro De Guindos y éste dejó sin contestar: “¿Por qué no se valoraron así los activos –con un descuento medio del 63% sobre el valor en libro– y se entregaron a 15 años a sus propietarios?” Pero el director general, según repitió su secretaria, no se encontraba. Lo cierto es que ahora este Banco Malo solo ofrece ventajas a los inversores. Los empaquetadores van a ofrecer unos FAB o Fondos de Activos Bancarios muy similares a las famosas hipotecas subprime que infectaron el planeta financiero. Sólo que ahora los activos ya están devaluados y el empaquetado se va a hacer al gusto del inversor, aunque combinando activos muy rentables con otros menos rentables para equilibrar los riesgos. 


La inversión mínima deberá ser superior a 100.000 euros –los inmuebles por debajo de ese precio siguen en manos de las entidades intervenidas– y los inversores deberán ser profesionales, estarán sujetos a la supervisión de la CNMV y podrán emitir bonos con cargo a los FAB. Las ventajas de estos fondos son enormes. Valen para blanquear dinero de los paraísos fiscales –en franca competencia con la deuda pública–, tienen un trato fiscal estupendo: sólo pagarán el 1 ó 2% de la rentabilidad que obtengan, como las SICAV; no pagan el impuesto de transmisiones propio de las compra-ventas de viviendas, que oscila entre el 6 y el 8%, según cada autonomía. Tampoco pagan el impuesto urbano de plusvalías, que, como el de transmisiones, se cargará sobre el comprador final, y, por si fuera poco, a los inversores extranjeros no se les cobra un euro de impuestos cuando liquiden el FAB y recuperen su inversión inicial. Con estos detalles se comprende el fracaso de la “amnistía fiscal” de Cristóbal Montoro en aras del nuevo mecanismo de blanqueo, más barato y encima rentable, de su colega De Guindos.

Ya en la puerta del Banco Malo, el corresponsal se cruza con un consejero perfectamente trajeado que va hablando por teléfono. Y unos pasos más allá es abordado por un joven que con su mejor sonrisa le pide unos euros para poder comer. Se llama Ahmed (Jaime) El Salami, tiene 36 años y lleva 15 en España, donde cursó la carrera de Derecho. Se casó con Lucía, natural de Valdepeñas (Ciudad Real), y es padre de dos niños, Carlos y Jaime. Vivían en Moral de Calatrava y él trabajaba en la constructora Hermanos Sancho, que ha edificado viviendas en Manzanares y en Toledo, pero se quedó en paro, se le agotó el subsidio, le desahuciaron por no poder pagar la hipoteca y tuvo que enviar a su mujer y a sus hijos a vivir con sus padres en Marruecos. Duerme en un albergue de Cáritas y busca trabajo desesperadamente. Por supuesto, Ahmed no sabe que la casa que le quitaron está ahí metida, en el Banco Malo, y que a costa de su sufrimiento un puñado de delincuentes fiscales se seguirán forrando.

Fuente: cuartopoder

domingo, 19 de agosto de 2012

La pesadilla española

Dominical •

De pronto, los sueños de prosperidad se vinieron abajo: España enfrenta hoy una realidad con un alto índice de desempleo y recortes presupuestales, lo que ha propiciado que los jubilados se conviertan en el sostén de la generación de jóvenes mejor preparados en la historia del país.


México • Lo que le pasó a España fue que, de repente, le explotó en las narices la “burbuja” inmobiliaria inflada durante los últimos años. Permitió que la esencia de su economía fueran los ladrillos, construyó en exceso, vendió a precios exorbitantes y la gente hipotecó su futuro. Quizá nunca imaginaron que esa España “glotona”, “nueva rica”, “ejemplo de transición política y económica”, un día se despertaría débil, empobrecida, caótica y mal vista por sus vecinos europeos. Pero ocurrió.

Ocurrió a partir de septiembre de 2007 cuando, desde el otro lado del Atlántico, vio que un foco rojo se encendía: Lehman Brothers quebró, prácticamente toda la banca estadunidense empezó a tener serios problemas y, asustados, los bancos españoles “cerraron el grifo” de los créditos. Cayó el consumo, las empresas comenzaron a cerrar y sus empleados fueron enviados “a la puta calle”. Y así, las deudas se volvieron impagables. Hoy hay cinco millones 600 mil desempleados, 25 por ciento de la población. Los Bancos de Alimentos y los Comedores Sociales de las ONG no se dan abasto porque cada día hay más personas que recurren a ellos. Los inmigrantes llegados desde los años noventa abandonan “el sueño español”. Los jóvenes españoles (la generación mejor preparada en toda la historia) emigran a otros países en busca de oportunidades. La Prima de Riesgo (el índice que mide el nivel de confianza de los inversionistas y el tipo de interés de la deuda) está desorbitada. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo imponen “medidas difíciles” para evitar la quiebra. Y la gente está “hasta los cojones de tanto político y banquero cabrón” que durante años los hizo vivir en un espejismo.

Y sin embargo… A pesar de las protestas (como la del 15-M) por los constantes “recortes presupuestales” y las duras reformas económicas que están desterrando varios derechos sociales, este país no acaba de estallar. No hace mucho, The New York Times se preguntaba por qué, en medio de este contexto, no hay revueltas sociales que tomen las calles, incendien los ministerios de Estado, saqueen los supermercados… Quizá sea por el carácter de la gente y, sobre todo, por la solidaridad familiar.

El otro día fui a Cataluña y conocí a Josefa Peña. Doña Josefa tiene 78 años, dice que ya está “vieja” pero tiene “muchas palabras para dar”. Nació en Málaga pero desde hace medio siglo vive en Barcelona, en un piso alquilado por el que en la actualidad paga 250 euros al mes. “Con el paso del tiempo lo he ido arreglando, pero ahora el dueño murió y su hijo me quiere echar a la calle. He tenido que buscar un abogado, de oficio porque no tengo para pagar, y ya tengo un juicio puesto”, cuenta.

Todos los días, Josefa se levanta temprano, se baña, se peina, sale por el pan y vuelve a casa para limpiar, cocinar y hacer ganchillo. “Esa es mi vida. Pero tengo muy buen ánimo, lo tengo estupendo”, agrega. Es que encara su situación con optimismo. Cobra una pensión de 600 euros al mes y con esa cantidad tiene que sostener su casa y un hijo en desempleado.

Dice la Unión Democrática de Pensionistas de España que la solidaridad de los mayores se ha convertido en una de las principales estrategias de la sociedad para enfrentar la crisis económica. “En los últimos dos años ha habido un aumento de personas mayores de 65 años que ayudan económicamente a sus hijos. Hoy son el 40 por ciento. En 2010 eran solo el 15 por ciento”, señala su informe más reciente.

Hasta hace tres años, el hijo de Josefa trabajaba en la construcción (“era oficial de primera”). Maldijo su suerte cuando lo despidieron pero no ha dejado de buscar algún empleo. “Va a todos los sitios y viene reventado de andar buscando faena”. Tiene 50 años, es soltero y siempre ha vivido con su madre. “Cuando él trabajaba tenía una ayuda. La criatura me daba y yo lo pasaba mejor. Pero ahora…”.

Josefa cuidaba ancianos en un asilo. Se retiró hace casi 30 años porque el dolor que sentía en los huesos comenzó a ser cada vez más fuerte. Le operaron las dos rodillas. También la matriz. Luego los ojos. “Caí mala, lo pasé muy mal y tuve que jubilarme”. Dice que su esposo está más enfermo que ella: “no se levanta”. Lo tiene en Málaga, con un familiar. “Ya está muy mayor. Estaba en lo de la construcción, mi hijo aprendió el oficio de él. Como cotizó muy poco en la Seguridad Social, pues ahora le dan una pensión de sólo 400 euros”.

Pilar Millán es responsable del Observatorio de Vulnerabilidad Social de la Cruz Roja en Cataluña. Ella y su equipo acaban de encuestar a 674 personas que reciben una pensión de entre 500 y 900 euros al mes. “El 30 por ciento de ellos ha tenido que ayudar económicamente, por primera vez, a algún familiar. No es que antes los mayores no fueran solidarios con la familia. Pero lo hacían de manera más puntual o voluntaria. Ahora esto ha cambiado y hay familias enteras que se sostienen exclusivamente con una pensión”, dice la investigadora. Y agrega: “Al tener un ingreso fijo al mes, pude pensarse que este colectivo es de los menos afectados por la crisis. Pero no es así. Muchos mayores han visto reducida su capacidad de ahorro, sus vistas al dentista o al oftalmólogo y han tenido que cambiar sus hábitos de convivencia al acoger a algún familiar en su casa. O han puesto en venta o en alquiler su piso y se han ido a vivir a casa de algún familiar”.

En el viaje de regreso a Madrid hojeo un par de periódicos y la mayoría de los titulares son monotemáticos: “La Prima de Riesgo llega a máximos históricos”. “El paro se desborda”. “España se acerca cada vez más a Grecia y Portugal”. “El rescate es inminente”. “Con la subida del IVA la cultura se volverá un lujo”.

Es curioso, pero cuando uno camina por las estrechas calles del centro de Madrid y ve sus bares y restaurantes llenos (de turistas, sí, nunca faltan. Pero también de los madrileños de siempre), puede llegar a pensarse que la realidad mediática es contraria a la realidad cotidiana. Las tiendas y centros comerciales, además, están saturados de gente (“es que muchos sólo vienen a ver y no compran, ¿no te das cuenta?”). Es verano y en las estaciones de tren, de autobús y en el aeropuerto, el exceso de viajeros es constante (“la gente no hace a un lado sus vacaciones, aunque tenga que endeudarse”). Desplazarse en Metro es cada vez más caro y, no obstante, sigue atiborrado (“de todas formas sigue siendo el medio de transporte más barato”). En los supermercados, los carritos continúan llegando a las cajas llenos de productos (“pero de marcas blancas (propias). Es lo que tenemos: que no podemos dejar de comer”).

Muy cerca de la Ciudad Universitaria, entre las Residencias de Estudiantes, el Comedor de las Monjas Capuchinas reparte todos los días hasta 600 platos de comida. La gente llega y se forma en una larga fila para esperar su turno. Hay inmigrantes (de Europa del Este, del Norte de África y de América Latina). Hay indigentes. Pero hay, también, gente que hasta hace poco pertenecía a la clase media o media baja. “Gente como tú y como yo”. Está, por ejemplo, Concepción Hernández. A simple vista, robusta y bien vestida, con el pelo teñido de rubio, sus gafas de sol y su bolso de imitación, no parece “una persona necesitada”. “Pero lo soy, hijo, lo soy”, se apresura a aclarar. “¡Anda que no hay que joderse! Llevo casi dos años en el paro. Tenía una peluquería, muy mona, ¿eh? Pero, claro, poco a poco la gente dejó de ir y yo no podía con los gastos: el alquiler del local, el sueldo de mi empleada, luz, agua, gas, los productos de la pelu, el teléfono. Bueno, hasta las revistas que hay que poner ahí pa’que la gente se entretenga mientras le atendemos. Ay, era mucho. Y tuve que cerrar. He tomado cursos para emprender otro negocio, ¿eh? A ver si te crees que yo estoy echada en casa. Que no, que no. Pero no he podido concretar algo. Y he buscado algún trabajillo. Pero, vamos a ver: que ya estoy vieja, cariño. Que a mis cincuenta y pico, ¿quién me va a contratar? Y vengo aquí a comer, pa’ahorrarme algo. Al principio me daba un poco de vergüenza, porque me daba. Pero qué le vamos a hacer: las cosas están como están. Y encima tengo que seguir pagando la hipoteca de mi piso. No quiero quedarme en la calle. Si hubiera sabido que vendría esta mierda, jamás hubiera comprado. Pero ya ves”.

Dejé a doña Concepción (“Conchi, hijo, llámame Conchi”) comiendo un plato de lentejas, chuletas de cerdo y una natilla de chocolate, todo preparado con mucho esmero por las monjas, y me fui a Ponferrada, dentro de Castilla y León, en los límites con Galicia.

Ponferrada es una ciudad de mineros y una parada obligada en el Camino de Santiago. Tiene un casco antiguo muy bien cuidado y una serie de barrios residenciales construidos en pleno “boom inmobiliario”. En la zona norte está su único rascacielos: una torre de 30 pisos de fachada color café. Se empezó a construir en 2005 y se terminó en 2009. Tardaron en hacerla más de lo previsto porque la constructora que estaba a cargo (Begar) quebró y su presidente, José Luis Ulibarri Cormenzana, fue imputado en el “caso Gürtel” (una red de corrupción política vinculada al hoy gobernante Partido Popular) porque los ayuntamientos favorecían a su empresa en los concursos de licitación de obras públicas.

Esta torre, La Torre de la Rosaleda, fue concebida como un símbolo de la modernidad de Ponferrada. Está diseñada para albergar comercios, oficinas y viviendas. De lujo. Pero está casi vacía. Muy pocos han podido comprar un espacio aquí y la inmobiliaria adeuda 240 mil euros a la Comunidad de Vecinos que, al no poder pagar la luz, se la cortaron hace unas semanas. Los elevadores dejaron de funcionar y todos caminaban por los pasillos alumbrados por unas pequeñas lámparas de pilas. Lo peor fue que también dejaron de funcionar las bombas de agua y, por eso, muchos prefirieron irse a casa de algún familiar o amigo. Así que, por lo visto, la torre es, más bien, un símbolo de la especulación urbanística.

Conversé con Lucía Delgado, presidenta de los vecinos del edificio, y me dijo que por su departamento pagó 180 mil euros. “Si lo comparas con Madrid, esto no es caro. Pero el problema es que los demás pisos no se han vendido al ritmo que se esperaba y no podemos disponer de los servicios completos, porque unos cuantos no podemos solventar lo que cuesta todo el inmueble. Tienes razón: esto es muy representativo de lo que sucede en toda España. Se construyó demasiado y ahora no hay quien compre”.

De nuevo en Madrid, camino por la céntrica calle de Alcalá y, bajo un furioso sol, veo aproximarse un numeroso grupo de manifestantes. Son funcionarios públicos que protestan por los recortes de sueldo que les ha aplicado el gobierno. Muy cerca de aquí, en el Congreso de los Diputados, policías y bomberos municipales también protestan. Vendrán más manifestaciones (y más “medidas de austeridad”) porque, según los sindicatos, se aproxima “un otoño caliente”.
Fuente: MILENIO

domingo, 5 de agosto de 2012

Chavela Vargas, adiós en España, el país donde 'empeñó' su alma

El pasado mes de julio regresó después de siete años

Chavela Vargas, en la residencia de estudiantes de Madrid con Pedro Almodóvar.
Chavela Vargas, en la residencia de estudiantes de Madrid con Pedro Almodóvar.
  • Aquí 'resucitó', se enamoró y volvió para pedir que no la olvidaran
  • Recorrió todo el país y fascinó a anónimos y famosos, mayores y jóvenes

Federico García-Lorca, Pedro Almodóvar, pero, sobre todo, el público de España, han sido para Chavela Vargas razón y fundamento de su existir los últimos 20 años porque aquí, "en la hembra de Europa", resucitó, se enamoró, dejó en prenda su alma y volvió "a la última hora" para pedir que no la olviden nunca.

La dama de poncho rojo, pelo de plata y carne morena, como la describe su "retecuatachón" (superamigote) Joaquín Sabina en la canción "Boulevard de los sueños rotos", no viajaba a España desde hace siete años y se obstinó en regresar porque aquí, según decía en el que fue su último concierto, el 10 de julio en Madrid, había dejado "empeñada" su alma y debía volver a recuperarla.

La cantante, de hablar trabajoso y en silla de ruedas desde que una mañana no le respondieron las piernas, tomó la decisión de meterse "entre pecho y espalda" 13 horas de avión para viajar desde su casa mexicana a "su" casa española, la Residencia de Estudiantes, y homenajear en ella a Federico García Lorca con un concierto y la grabación de un documental.

El jardín de la Residencia se llenó aquella noche de "afortunados", como el propio Almodóvar, que pudieron escuchar a Vargas sola y acompañada por sus "escuderos", Miguel Poveda y Martirio, y disfrutar con un concierto "raro y único" lleno de amor a España y devoción por el poeta granadino.

Con el poeta, decía en su última comparecencia ante los medios, tuvo "un acercamiento" cuando se alojó por primera vez en la Residencia, en 1992.

"Una noche de nostalgia pude recordar lo que no había perdido. No encontré a Federico, fue él el que, como un clavel que revienta, me encontró. A sus órdenes, le dije", relataba en presencia de Laura García Lorca, una de sus mejores amigas.

Después de siete años ausente sostenía que España estaba "bellísima": "No hay crisis, es mentira. Es la hembra de Europa y México el varón de América. Te saludo España, te saludo Isabel la Católica -el Gobierno le concedió su Lazo-, con toda mi alma".

Pero la historia de amor de España con esta "yegua potrera", a la que la vida se le fue "de resbalón en resbalón, de tequilón en tequilón", comenzó de la misma forma "rara" en la que transcurrió su vida.

Se "la pasó" de parranda con sus "cuates" entre los 30 y los 50 años y cuando su "hermano" el compositor José Alfredo murió (1973) decidió hundirse en un infierno de soledad y alcohol del que no salió hasta que no le quedó "nada ni nadie".

Volvió a "su ser", es decir, a cantar, en 1991, en el bar del barrio defeño de Coyoacán "El Hábito", y allí la "descubrió" un "güerito", que no hacía más que pedirle "Las ciudades", de José Alfredo.

Era Manuel Arroyo, el fundador de la editorial Turner, que la convenció de que más allá de aquel bar y de México había vida.

"Si los milagros existen, éste es uno de ellos. Hay cantantes que se retiran uno o dos años y cuando vuelven ya no pueden hacer nada. Yo me retiré durante más de quince, volví y se me abrieron las puertas. ÑCon 72 años!", relata en sus "memorias" ("Dos vidas necesito. Las verdades de Chavela").

Un público entregado

La última vez que había estado antes de eso en España, fue en 1972 cuando actuó en "Estudio Abierto", de José María Íñigo, y cantó dos veces seguidas "La llorona".

"Estaba completamente borracha. Fue un milagro que no me sacaran a patadas del estudio", pero "el verdadero milagro", subraya, sucedió veinte años después, en la Sala Caracol de Madrid, abarrotada de público deseando verla, sin reclamos ni exigencias.

Dos semanas después, el Teatro Lope de Vega de Sevilla anunció un concierto de la cantante y las localidades se agotaron el mismo día de salir a la venta. En su escenario, recordaba, sintió que la vida le daba "un beso en la frente".

Fue su primera presentación en un teatro de conciertos, la primera vez que iba a tener un público que no iba a "tomar", ni a fumar ni a nada que no fuera a escucharla a ella.

De ahí en adelante en España llenó siempre, de la Plaza del Rey en Barcelona al Teatro Albéniz en Madrid, que la incluyó durante varios años en su programa "Madrid encanto".

Recorrió todo el país y fascinó a anónimos y famosos, mayores y jóvenes, que la habían conocido a través de los LP que sus padres escuchaban durante el franquismo, cuando Chavela estaba prohibida.

Pedro Almodóvar, su 'único amor en la tierra'

"Nos enamoramos. España y yo nos enamoramos. No lo pudimos evitar, fue extraño, como un maridaje. España me dio un público muy especial y generoso y muchos amigos, sobre todo Pedro", relata.

Ese Pedro es Almodóvar, su "único amor en la tierra", "la sola persona" que la sabía amar, al que conoció en su concierto de la sala Caracol sin que ella tuviera idea de quién era él. "Somos como una continuación del otro en pensamiento, en amor a las personas y a las cosas", decía ella.

Almodóvar, uno de los pocos que pudo visitarla en su convalecencia en Madrid, ya ha dicho que quiere que en los registros de las filmotecas se mencione primero su "cargo" de presentador oficial de Chavela Vargas y que después digan que es director de cine.

En España conoció a muchos amigos que lo serían para siempre, como Sabina, Ana Belén y Víctor Manuel, Miguel Bosé, Martirio, Isabel Preysler -que la invitaba a cenar en los restaurantes "más elegantes" de Madrid-, Sara Baras, con la que hablaba mucho de la vida y del arte, y Ana Botella, que la visitaba, "a escondidas de todos", en la Residencia.

Cuando el día 10 de julio, después del concierto que dos días acabó con ella en el hospital por un "cansancio brutal", se despidió de su público español le pidió que no la dejara "nunca". "Hasta luego; nos veremos próximamente", prometió.
Fuente: EL MUNDO.es

miércoles, 18 de julio de 2012

Argentina oculta

Silvia Heguy
 
Para el gobierno argentino, estas familias de Buenos Aires no son pobres, aunque tengan que rebuscar en la basura para comer

Vivir con 140 euros

Doña mama fuma uno de los tantos cigarrillos del día en las afueras de la estructura de cemento de 14 pisos abandonados. «Yo lo llamo 'la morgue'», dice señalando hacia el interior del edificio donde tiene su casa. Adentro es frío, mucho más frío y más húmedo que la mañana de invierno en Buenos Aires. El subsuelo está inundado de agua y basura. Es una alfombra de no se sabe cuántos metros, la causa de la perpetua humedad, un nido gigante de ratas de más de 30 centímetros con las que Doña Mama y unas 500 personas más comparten sus días.

Doña Mama es Ramona Leiva, tiene 70 años y hace 50 que vive en la Villa 15, una de las 14 'villas miserias' que hay en Buenos Aires y que llegan a 878 si se cuentan las de la periferia de la capital. Una población que, según el último censo, creció más del 52,3 por ciento entre 2001 y 2010 y que sobrevive sin servicios básicos y desdibujada en los registros oficiales.

Las estadísticas oficiales en Argentina enturbian la realidad. El Indec -el organismo encargado de realizarlas- está 'intervenido' políticamente desde 2007 por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Fue en ese año cuando los técnicos de este instituto estatal denunciaron que, a punta de pistola, los obligaban a cargar datos que torcían los resultados.

Pero, en las últimas semanas, la situación económica que no se refleja en las estadísticas oficiales parece haber impactado en la imagen de Fernández de Kirchner. Según la encuestadora Management & Fit, a seis meses de la asunción de su segundo mandato (ganado con el 54% de los votos) algo más de la mitad de la gente desaprueba su gestión y cayó 25 puntos su imagen personal 'buena'. La causa: la economía. El desempleo, la inflación, la subida del dólar y los salarios encabezan el ranking de 'dolores de cabeza' argentinos y a los cuales se les sumó uno nuevo: las restricciones a la compra de dólares, la moneda que -a fuerza de tantas crisis- es el refugio de los que ahorran.

Este año, los precios oficialmente subirán un 10%, aunque las mediciones sobre las góndolas de los supermercados muestren una inflación que superará el 25% anual. Es por el mismo mecanismo que los pobres, según las mediciones oficiales, son 2.600.000 y no 8.700.000 como contabilizan consultoras y universidades como el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina. Sin duda, un país de 40 millones de habitantes es muy distinto si de ellos el 21,9% o el 6,5% son pobres. Esa diferencia -seis millones menos- vuelve invisibles a muchos como a Doña Mama. Ella lo dice sin vueltas: «No existimos».

Doña Mama lleva medias gruesas bajo unas sandalias con algo de tacón. «Es que adentro no se puede estar de pie de tanto frío», explica. Su casa ocupa una de las esquinas del edificio al que todos llaman el Elefante Blanco. Una estructura que en su origen nadie pudo imaginar que terminaría como un símbolo de la Argentina oculta.

En el barrio de Villa Lugano, en el sur de Buenos Aires, en 1936 se levantaba el hospital que prometía ser el más grande de América Latina. Pero en 1945, a punto de ser inaugurado, un golpe de Estado terminó con el Gobierno de Juan Domingo Perón y dejó el megaedificio sin destino.

La pequeña villa cercana lo rodeó hasta dejarlo atrapado en un laberinto de casas precarias que ocupa unas 25 hectáreas. El interior del 'hospitalito' -como también lo denominan- fue habitado por los que no tenían casas. Una postal de pobreza que la última dictadura militar argentina (1976-1983) intentó tapar con un muro gigante a los ojos de los turistas que llegaban para ver el Mundial de Fútbol de 1978. Desde ese año, la Villa 15 es Ciudad Oculta.

El 'hospital promesa' volvió a ser noticia en estos días. Una película -Elefante Blanco, protagonizada por Ricardo Darín- recordó su existencia. También lo hizo un escándalo de denuncias por corrupción. Desde hace casi un año, la justicia investiga el presunto desvío de fondos públicos del Gobierno argentino a través de la Fundación Sueños Compartidos, creada por las Madres de Plaza de Mayo, para la construcción de viviendas sociales. Unos 12 millones de euros que debían servir para levantar casas para los pobres, pero que habrían terminado en cuentas bancarias de miembros de la fundación de las Madres.

El Elefante Blanco fue cedido en 2007 a esta organización que tuvo la valentía de denunciar la desaparición de miles de argentinos durante la última dictadura. En los 60.000 metros cuadrados, la fundación levantaría una escuela y un hospital para los 20.000 habitantes de Ciudad Oculta. Lo que queda hoy es un par de carteles que indican que esos espacios iban a tener otra utilidad que la del abandono.

Jorge Bernal logró por primera vez un trabajo formal en sus 36 años con la llegada de las Madres al Elefante Blanco. Pero le duró poco: ocho meses y con el fin de ese trabajo se terminó también el sueño de tener una casa. El objetivo de la fundación era que los habitantes de las villas construyeran sus propias viviendas.

«La plata del Gobierno desapareció y me quedé en la calle. Todo fue a costilla nuestra», dice. La 'casa' actual de Jorge se levanta a partir de una de las paredes del Elefante Blanco. Es una pieza de cuatro por cinco metros. El olor recuerda el agua podrida y acumulada en el sótano del edificio vecino. Malvina, su mujer, tiene bajas las defensas. Ella, Jorge y la hija de ambos -de 11 años- conviven con el VIH y con más de las 30 pastillas diarias. Son gratis.

Jorge cobra 540 euros por construir aceras dentro del plan social Argentina Trabaja, que coordina el Movimiento Evita, una agrupación kirchnerista que con 70.000 militantes es uno de los pilares políticos del actual Gobierno de Cristina Fernández. Según el Indec, la canasta básica para que una familia como la suya no sea pobre teniendo en cuenta las calorías necesarias y los precios de los alimentos que las asegurarían -ronda los 311 euros-. Estimaciones no oficiales afirman que es hasta cuatro veces más cara. La diferencia es clave. Para los números oficiales, Jorge y su familia no son pobres. Aunque la mayoría de las veces no tengan que comer si no es por lo que encuentran en la basura o por el comedor de Graciela, a la entrada del Elefante Blanco.

«Es que vea, el negocio más grande es el de la pobreza», dice Jorge. «La gente que está en la política vive de nosotros. Necesitás azúcar, te mandan 30 kilos, pero te llega la mitad y ¿qué vas a hacer? Lo agarrás igual. Y así todo. Los medios vienen a vernos si necesitan criticar al Gobierno. Filmaron una película y fuimos el decorado. Nada cambió. Nadie merece vivir así».

Un par de gomas pintadas de colores indican el comedor. Adentro, cuatro chicos cocinan pan para vender. Son 11 kilos de harina que con suerte serán 20 euros para cada uno. «No tenemos trabajo», dice Cristina, de 23 años, y con una beba de dos meses. Para ella, hacer pan es un intento de desengancharse del paco.

«Los muertos vivos». Así les dice Doña Mama a los chicos que lo fuman. La llamada 'droga de los pobres' termina matando a muchos de los pibes de las villas. Este residuo de cocaína es mucho más adictivo y mortífero que el crack. «Se vuelven como las ratas, andan por todos lados. Se trepan por las paredes para entrar a las casas, revuelven en la basura, buscan cosas para vender y, si no encuentran, le pegan a las madres», cuenta. El efecto del paco dura apenas minutos. Por eso, un adicto puede fumar entre 20 y 50 dosis por día y, aunque es una droga barata -menos de dos euros cada papel-, se necesita cada vez más dinero.

En el mueble del 'living' de Doña Mama, una Biblia está abierta en los Salmos 86-88. Se lee un pedido a Dios: compasión. La rodea tres fotos, las de sus hijos muertos por la Policía. Sergio Víctor tenía 30 años e intentaba salir de la droga. «Quería internarse, golpeamos tantas puertas y nada. Venía el 15 cumpleaños de su hija y quería darle una fiesta. Salió a robar. Tenía un cuchillo y la Policía lo mató... como a un perro», cuenta sentada en la mesa de la cocina. «Es que a los adictos al paco los matan, no buscan internarlos ni mucho menos terminar con los transas (los traficantes). Es desesperante. Hay chicos chiquitos que se podrían curar. Son semillitas, pero los dejan correr».

Afuera el mediodía parece borrar por un rato las huellas del paco, Marcela Escobar sube la escalera del Elefante Blanco. Se detiene en el segundo piso, el último en ser habitado. Más arriba no se puede subir: los escalones fueron destruidos para que los 'pibes del paco' no se tiren en medio de una alucinación. Un agujero se abre en una pared, lleva a más pasillos laberínticos y oscuros. En el eco retumba una cumbia. Sigue otro patio con vista al subsuelo, desde donde suben las ratas. Al final de otro corredor se ve una puerta chica. Es la casa de Marcela.

«Vivir acá es difícil», aclara mientras entra a la habitación donde cría a sus cuatro hijos. Dos de ellos son asmáticos y no ver el sol desde alguna ventana empeora su estado. Hace un rato que volvieron de la escuela, pero estarán el resto del día adentro. «Afuera es peligroso, hay mucha droga. A veces los mando a comprar algo y los roban».

La mayoría de las veces, Marcela no tiene luz. Esa mañana, algunos vecinos cortaron con gomas quemadas la avenida Eva Perón porque no hubo electricidad durante toda la noche y el frío fue más intenso sin estufas eléctricas. El agua del Elefante Blanco no es potable. Antes, la sacaban de un tanque y ahora de un caño que gotea porque cuando fueron a revisar el depósito de donde por años estuvieron tomándola se encontraron con perros y ratas muertas. «Es bastante difícil vivir así», repite como si fuera necesario. «Los políticos nos vienen a buscar cuando nos necesitan. Son muy pocos los que quieren hacer algo. El resto del tiempo nos esconden y, si nos esconden, ¿cómo vamos a salir de acá?».
Fuente: finanzas.com

martes, 3 de julio de 2012

Arrasan desalojos por crisis en España

La burbuja inmobiliaria y el desastre de las hipotecas está dejando a miles de españoles sin casa y con deudas de por vida  

Patricia Godoy

La familia de Toni y Ana, los padres, perdieron su casa y decidieron ocupar otra. Sus hijas Ariadna (la más grande) y Jennifer (la pequeña de lentes).
 

BARCELONA, 1 de julio.– Como casi todas las mañanas de otoño en el pueblo de La Bisbal de Penedés (Tarragona), la del 4 de noviembre de 2010 era fresca y luminosa. Pero para Luis Martí era la más negra de su vida. En el interior de su casa esperaba, muy preocupado, la llegada de una comisión judicial que iba a ejecutar el desalojo de su vivienda.

Luis perdería su casa si no lo evitaba una muralla humana de 40 personas que “armados” con carteles de “Stop Desahucios” gritaban furiosos: “¡No pasarán!”. Y, al final, los policías y secretarios judiciales no pasaron.

Aquella ocasión fue la primera vez que los integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), evitaron un desahucio en España. Fue la primera victoria de esta asociación ciudadana y el caso de Luis Martí se convirtió en un ejemplo, casi un modelo, para muchas otras personas.

Desde aquella mañana en aquel pueblito de Tarragona, la PAH ha evitado 260 deshaucios y ha brindado asesoría a miles de familias que agobiadas por la situación solicitan ayuda para paralizar sus desalojos.

El Consejo General del Poder Judicial de España ha publicado recientemente un informe que revela que en los últimos 4 años se han producido 350 mil  desalojos.

Aunque el problema para estas familias no termina ahí. En España no es suficiente con entregar las llaves de la casa para saldar la deuda. Además de perder la casa, la mayoría debe seguir pagando una deuda de por vida.

La explosión de la burbuja inmobiliaria y el desastre de las hipotecas está dejando cientos de miles de damnificados: cada día en España se producen 159 desalojos, según cálculos de la PAH.

Luis Martí ya se ha enfrentado a seis, pero el banco aún no ha conseguido sacarlo de su casa. Su deuda hipotecaria es de 100 mil euros (1 millón 700 mil pesos). No la paga desde que en 2009 perdió su trabajo como mecánico de motos y “malvive” con un subsidio de ayuda familiar de 426 con el que, además, tiene que mantener a su hijo de 11 años.

El caso de Luis Martí, además de haber sido el primero con repercusión pública, ha dado aliento a muchas familias para seguir adelante. “Si luchas puedes ganar o perder; pero si no luchas, estás perdido”, cita. Este proverbio chino se ha convertido para Martí en un mantra.

En entrevista con Excélsior, confiesa que en este doloroso proceso de lucha, su hijo ha sido su principal inspiración. “Un día estaba decidido a entregar las llaves de la casa al banco, pero cuando lo vi entrar jugando con su pelota, pensé: ¿cómo voy a dejar a este niño en la calle?”.

Luis quiere evitar a toda costa que su hijo pierda su casa y advierte: “Si quieren acabar conmigo me tendrán que matar. Yo viviré hasta mi último aliento para luchar contra ellos”.

Y si él lo dice hay que creerle porque ha sido su contundencia y su arrojo lo que le ha ayudado a este dicharachero español de 53 años, a conseguir que su banco le suspenda “indefinidamente” la ejecución de su hipoteca y haya archivado su caso.

Eso no sucede habitualmente. Los bancos luchan en los juzgados por recuperar las casas aún a costa de dejar a miles de familias españolas en la calle. Contra ese tipo de situaciones lucha Ada Colau, fundadora y portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

En los últimos dos años, esta defensora del derecho a la vivienda se ha hecho muy conocida en España no sólo por su aguerrido activismo, sino por ser la cara más visible de una realidad tan incómoda como es la perdida de la vivienda de miles de familias.

Esta abogada recibe a Excélsior en una pequeña sala de juntas del Observatorio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales donde trabaja en Barcelona.

Colau habla con una firmeza que apabulla. Cuesta creer que tras ese rostro sonriente y de grandes ojos se encuentre una mujer que ha hecho ruborizar a muchos políticos y banqueros españoles denunciando lo que ella define como la “gran estafa” que los bancos han cometido con miles de familias.

“Al principio, la gente tenía vergüenza a salir públicamente y decir lo he perdido todo, me voy a quedar en la calle. Necesito ayuda”, así narra Colau los inicios de la PAH.

Pero todo cambió cuando Luís Martí se atrevió por primera vez a decir: de mi casa, no me echa nadie. Para Colau, su historia marcó un antes y un después en la lucha en contra de los desahucios, porque fue la primera persona que tuvo la fuerza de dar un paso al frente y pedir ayuda.

Ada Colau recuerda hoy para este diario aquella primera acción en la que miembros de la PAH evitaron que Luis perdiera su vivienda: “Grabamos aquella acción en video, lo subimos a internet y mucha gente se animó. Vieron que sí era posible parar los desalojos”.

Lograron un efecto en cadena que ha hecho que hoy ciudadanos anónimos y solidarios se sitúan frente a una casa a punto de ser desalojada en cualquier rincón de España para evitar el desahucio de una familia.

“Intuíamos que una vez que la burbuja inmobiliaria reventara saldría a la luz el grave problema de sobreendeudamiento al que la gente no podría hacer frente”, relata Ada.

La Plataforma de Afectado por la Hipoteca (PAH) nació en 2009 en plena crisis económica como “una reacción al desastre” que supondría el posterior estallido de la burbuja inmobiliaria.

Y la hipótesis de la PAH se confirmó rápidamente: “miles de personas nos buscaron y descubrimos que el problema era más gordo de lo que habíamos imaginado”. Para Ada Colau, nada de lo sucedido es “casual”. Explica que “durante décadas”, los gobiernos españoles impulsaron una cultura de la propiedad para que la población se endeudara masivamente a través de hipotecas con muy largos plazos que, si las cosas iban mal, no iban a poder pagar.

Y así sucedió. Por eso ahora, según Colau, “es hora de plantear otro modelo donde la vivienda dejé de ser mercancía y sea un derecho, donde se priorice su función social por encima del fin especulativo que persiguen las inmobiliarias y los bancos con la ayuda de los políticos de turno”.

Desde aquel 4 de noviembre de 2010 en la casa de Luis Martí, la PAH ha logrado suspender 260 desalojos en toda España.

Pueden no parecer muchos, pero han causado un gran impacto en la sociedad ibérica por la magnitud del drama social. “Además de quedarse en la calle con una deuda impagable, la vida de todas estas personas se rompe porque la angustia económica genera tensiones familiares, ansiedades, depresiones, intentos de suicido, aumento de la violencia, alcoholismo...”

A unos 30 kilómetros del despacho de Ada Colau en el centro de Barcelona, se encuentra Terrassa. Es una ciudad de 200 mil habitantes que, como el resto de ciudades españolas, no se escapa del drama diario de los desahucios.

“Cada día se producen entre dos y tres desalojos”, nos avisa Guillem Domingo, responsable de organizar en este municipio las acciones de la PAH.

El víacrucris 

Este joven de 28 años, urbanista de formación, explica a Excélsior que, además de intentar paralizar los desahucios, ofrecen apoyo a las personas que están sufriendo un “víacrucis”  personal al enfrentarse al hecho de perder su casa.

“Hace un año nos dimos cuenta que si no podíamos parar el desalojo de una familia esta se quedaba sin alternativa habitacional, por eso decidimos comenzar a realojarlas en bloques de vivienda vacíos propiedad de los bancos”, detalla.

Era una acción arriesgada desde un punto de vista legal, pero, según Guillem, era “necesaria” ante la situación por la que atraviesan miles de personas en Terrassa como en toda España.

“Legalmente es una ocupación, pero nosotros le llamamos recuperación porque entendemos que nos han quitado el derecho a la vivienda reconocido en la Constitución y con este tipo de acciones recuperamos ese derecho fundamental” aclara este activista.

Todos los portavoces de la PAH denuncian la gran contradicción en la que vive hoy la España de la crisis inmobiliaria: existen más 5.6 millones de viviendas vacías (20% del parque inmobiliario, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística), mientras miles de familias se quedan en la calle al no poder pagar sus hipotecas.

En el número 91 de la calle Pompeu Fabra del barrio San Pedro Norte de Terrassa se encuentra uno de esos edificios deshabitados de los que habla la estadística oficial.

Se trata de un bloque de 11 viviendas que el pasado 16 de diciembre de 2011 fue ocupado por once familias, con ayuda de la PAH y que Excélsior visitó en compañía de Guillem Domingo.

“La mayoría de estas 11 familias tienen hijos y han perdido sus casas por impago de las hipotecas a los bancos”, nos cuenta.

En lugares como este se hace visible esta realidad que en muchas ocasiones es invisible y silenciosa. Aquí, entre las paredes de este edificio, se le pone rostro al drama que viven miles de familias en España.

“Sabemos de barrios donde se están dando procesos de ocupación masivos sin que nadie se de cuenta. Y es que, si la gente se queda en la calle, algo tiene que hacer, ¿no?”, plantea Guillem.

Entramos en este edificio de paredes blancas y que aún huele a nuevo. Subimos al segundo piso. Tocamos en la puerta 3. Nos recibe una amable pareja. Ana y Toni (“sin apellidos”, solicitan a esta reportera) viven con sus hijas Ariadna, de 11 años, y Jennifer, de 7 años.

El año pasado esta familia perdió la vivienda que había sido su casa durante 5 años. Acuciados por la mala situación económica, no pudieron seguir pagando la hipoteca.“Teníamos un opción: o pagábamos la hipoteca o comíamos. Decidimos comer”, apunta Toni.

El departamento habitado por él y su familia –y una pequeña perra terrier que no para de moverse por ahí– tiene todo el aspecto de un hogar convencional. Es un piso luminoso, con un amplio comedor, dos cómodos sofás, una pantalla de TV y fotografías familiares enmarcadas.

Ana y Toni están desempleados desde hace 3 años. Hoy sólo cobran un subsidio de 600 euros con el que sobrevive toda la familia. Él trabajaba en la construcción y ella era empleada de una compañía de limpieza.

En la España actual no hay trabajo ni de lo uno, ni de lo otro. “No se qué haríamos sin esa ayuda, seguramente tendríamos que robar por ahí porque no tendríamos otra alternativa”, confiesa Toni.

“El poco dinero que entra lo invertimos en las niñas. Yo me como un trozo de pan, pero a ellas las tenemos que alimentar bien”, comenta Ana.

Su compleja situación familiar es para agobiar a cualquiera, pero esta tarde ellos parecen estar muy tranquilos, relajados. “Después de pasar por todo lo que hemos pasado, al final.
Síguenos en Twitter: @Global_Exc

viernes, 11 de mayo de 2012

Un mapa revela los «refugios» donde sobrevivir a la crisis

Reporter

Encontrar municipios donde se genere empleo indefinido o las cuentas estén saneadas, es el marco en el que se ha movido un proyecto de cartografía. A pesar del reto, hallaron lugares «con una tasa de paro menor a Noruega».

El mapa refleja los municipios que mejor están resistiendo la crisis en términos de empleo
10 Mayo 12 - - I. Blanco
Una aguja en un pajar. Es el objetivo de un grupo que se autodenomina «de veteranos de la geografía y la economía» y que ha elaborado una cartografía de lo que parecería imposible: encontrar dónde se genera trabajo.

El mapa refleja los municipios que mejor están resistiendo la crisis en términos de empleo. «Tendremos que ser los ciudadanos anónimos los que salgamos adelante gracias a nuestro esfuerzo. Cada vez estamos más cerca de la salida del túnel, pero para encontrar el camino debemos saber dónde estamos, el terreno que pisamos y hacia donde nos dirigimos», dice uno de los creadores del nuevo mapa, que ya ha contado con la visita de más de diez mil internautas de más de sesenta países.

Se trata de una iniciativa de «Geografía Operativa»: «Aún existen espacios en blanco en los mapas. Son muchas las realidades que sólo son visibles gracias al uso de determinados indicadores y unidades espaciales de análisis», advierten. «La geografía, como las matemáticas, hacen visible lo invisible», reza en su página web.

Del fin del mundo al paro

Entre las conclusiones del mapa del empleo hay referencias a otro de sus estudios anteriores: el mapa de los refugios y zonas «seguras» a las que dirigirse en España en caso de cataclismo.

«Hemos descubierto que es más fácil encontrar espacios donde refugiarnos del fin del mundo que municipios donde la contratación indefinida sea mayoritaria, haya un aumento neto del empleo o unas cuentas municipales saneadas», describe uno de sus creadores.

Entre los reductos para la esperanza, el caso de varios municipios en Andalucía con una tasa de paro inferior a la de Noruega (especialmente en la provincia de Jaén), grandes ciudades como Bilbao «con un equilibrio casi perfecto» entre ingresos y deuda viva, o ciudades medias con un peso importante en su economía local de sectores que actualmente están creando empleo, como en San Sebastián (Guipúzcoa), Majadahonda (Madrid), Alcalá la Real (Jaén), o Palma del Río (Córdoba).

La lista de los municipios se puede encontrar en www.geografiaoperativa.com/pages/munisanticrisis.html
Fuente: LA RAZÓN.es

martes, 10 de abril de 2012

Desafío al mercado inmobiliario: casas de menos de 150 euros

Reporter

Se trata de un proyecto para sustituir a las tiendas de campaña y dar alojamiento barato a personas sin hogar.

Su creador las denomina en ocasiones «humildes casas», otras «chozas», incluso «retiros destartalados». Lo cierto es que se trata de viviendas fabricadas con partes de otras casas o muebles de cocina reciclados. Una nueva –y económica- propuesta entre las tiendas de campaña, pero con una estructura más rígida, y las chabolas.


10 Abril 12 - - I.Blanco
El concepto se ha extendido sobre todo a través de Internet como oposición –aunque sea ideológica- a los excesos de las burbujas inmobiliarias y la crisis económica. No en vano, el coste propuesto para sus construcciones no pasa de 150 euros.

Su autor es Derek Diedricksen, autodeclarado «obsesionado por la arquitectura de pequeños espacios; para mi décimo cumpleaños mi padre me regaló el libro “Casitas”, del arquitecto Lester Walker», declaró al diario «The New York Times». Durante su niñez en Connecticut (estados Unidos), Diedricksen construyó un patio cubierto y otras casas en los árboles donde jugar libremente.

La mayor de las estructuras que ahora exhibe es la denominada «Junker», un espacio habitacional de 2,2 metros cuadrados hecho de palés de transporte y ventanas de partes recicladas de una cocina.

La portezuela de la lavadora se convierte aquí en una original ventana de ojo de buey. «Originalmente iba a ser un lugar para intercambiar ideas sobre mi libro y mis diseños, se trata de un lugar con un interior que no es convencional y extraño que te ayuda a pensar en vez de sentarse en una habitación de paredes blancas», dijo Diedricksen, que cuenta con un libro ilustrado con instrucciones para llevar a cabo sus micro viviendas. La primera edición fue elaborada a mano en el salón de su casa y vendió 1.500 ejemplares, el próximo año será editada por «Lyons Press».

Casas para indigentes

«Se deben entender como un lugar para dormir seguro, un refugio móvil. Es una cama individual, una alternativa a la tienda de campaña, pero que no se va a romper tan fácilmente y que ofrece un poco más de seguridad», describe el improvisado arquitecto, carpintero de profesión.

El modelo más pequeño, denominado «Hickshaw», dio origen al proyecto, y estaba concebido para gente sin hogar: «La idea era ver si podía construir un refugio para indigentes por menos de 80 euros», dijo.
Fuente: LA RAZÓN.es

sábado, 7 de abril de 2012

Un estudio para saber cuánto tiempo nos «roban» los atascos

Reporter

Los españoles perdemos 420 millones de horas al año… y no nos podemos quejar

Atascos en Madrid. Atascos en Barcelona. Autopistas atascadas en la operación salida y la operación llegada de cualquier festividad. La mayoría de los españoles, especialmente los que viven en las grandes ciudades, se habrán desesperado alguna vez pensando cuántas horas de su vida se les escapan por culpa de los embotellamientos de tráfico. Un estudio europeo ha puesto, por fin, cifras a este problema.

Un estudio para saber cuánto tiempo nos «roban» los atascos
4 Abril 12 - Madrid - E.V.
España es el país de los atascos. No hay ciudades en Europa con peor tráfico que Barcelona y, sobre todo, Madrid. Más de una vez los conductores españoles habrán llegado a esta conclusión sin necesidad de que un estudio se lo confirme o se lo desmienta. Pues bien, y aunque parezca increíble, nada más lejos de la realidad.

España es un país de atascos, como lo son la mayoría de los europeos, pero ni mucho menos el peor. Y desde luego, ni Madrid ni Barcelona están a la cabeza de los problemas de circulación. Cómo estarán en el resto…

Un estudio realizado por el Instituto de Prospectiva Tecnológica (JRC-IPTS) de la Comisión Europea, presentado recientemente en Sevilla, ha medido en euros y en horas el problema del tráfico en el Viejo Continente. Según estos cálculos, el coste anual de la congestión en las carreteras de la UE supone un gasto de 111.300 millones de euros, lo que supone, ni más ni menos, el 1% de su PIB.

En el caso de España, los atascos suponen un coste de 5.500 millones de euros cada años, que se pierden en consumo de combustible, infraestructuras y negocio que se deja de realizar. Y si lo medimos en tiempo, las cifras son aún más elocuentes: los conductores españoles pierden cada año 420 millones de horas atrapados en los atascos, especialmente en Madrid y Barcelona.

Según el informe del “El coste de la congestión de las carreteras en España", elaborado por el Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS) de Sevilla, y recogido por la agencia SINC, los países más castigados por la congestión de las carreteras son Alemania y Reino Unido, a quienes les cuesta 24.000 millones de euros cada año.

El peor tráfico, en Luxemburgo y Países Bajos

No obstante, en proporción a su tamaño la mayor saturación de tráfico se registra en Luxemburgo y Países Bajos, mientras que los conductores de Irlanda, Reino Unido, Polonia y Hungría son los que tienen más problemas en los desplazamientos urbanos.

Sorprendentemente, en el ranking de este tipo de vías locales, aquellas con velocidades inferiores a los 50 kilómetros por hora, España tiene el retraso más bajo de toda Europa, medido en 12,7 segundos en hora punta.

Según este informe, además, España es el país que tiene el mayor porcentaje de autovías, el 26% de su red viaria, aunque el 5% de esta red tiene niveles de tráfico que se consideran “de alta congestión”. Seguro que los conductores de las grandes ciudades saben perfectamente cuáles son estos puntos.

Según el instituto europeo, en una ciudad mediana esto representa un coste de entre 100 y 200 euros per cápita al año, aunque en Madrid y Barcelona –dos de las 20 ciudades europeas más congestionadas– puede llegar hasta los 1.000 euros.
Fuente: LA RAZÓN.es

La "supercomida" que proviene de América Latina

Viernes, 6 de abril de 2012
 
Chia
Chía, también llamada "salvia hispanica L"
Las bayas de goji, la bebida kombucha, el pasto de trigo, el fruto de la palmera de asaí. Parece que no pasa un año sin que se conozca un nuevo frenesí por un "superalimento".

Todo lo imaginable -desde semillas extrañas hasta yogures infestados de bacterias o pequeños vasos de jugos verdes- es calificado como un atajo para alcanzar una vida saludable.

La chía pronto entrará a la lista. ¿Pero qué es exactamente?

Familia de la menta

¿Qué hay en 100 gramos de chía?

Proteína: 20,7g
Grasa: 32,8g
Carbohidratos: 41,8g
(de los cuales la fibra es 41,2g)
Calcio: 714mg
Hierro: 16,4mg
Niacina (vitamina B3): 613mg
Tiamina (B1): 0,18mg
Riboflavina (B2): 0,04mg
Fuente: Instituto de Investigación de las Ciencias Nutricionales
La chía, o salvia hispanica L, pertenece a la familia de la menta y proviene de México y Sudamérica. La planta floreciente puede retoñar en cuestión de días, pero su atractivo está en los aspectos nutricionales de sus minúsculas semillas.

Tiene más ácidos grasos Omega 3 que el salmón, una cantidad de antioxidantes y minerales, una fuente completa de proteína y más fibra que las semillas de lino. No en vano, las semillas de chía han sido calificadas por sus defensores como "un sueño para quienes hacen dieta", "un milagro" y "la supercomida máxima".

Para algunos, las semillas son desabridas, pero para otros tienen cierto sabor a nuez. También pueden parecer más costosas comparadas con otras semillas y nueces.

En el Reino Unido, la venta de las semillas sólo está permitida como un ingrediente para el pan, pero se espera que en las próximas semanas, el comité asesor sobre procesos y comidas nuevas permita que se utilice la chía en productos horneados, cereales para el desayuno y mezclas de nueces y semillas.

En el resto del mundo, los productos que contienen esta semilla han estado apareciendo en los últimos años. En 2011 se presentaron 72 nuevos productos con chía en el mercado y este año ya se introdujeron 28, de acuerdo con el grupo de investigación Mintel. Esos números se pueden comparar con siete nuevos productos en 2006.

En Estados Unidos la semilla es bastante común, pues se presentaron 21 nuevos productos en 2011 y 13 en lo transcurrido de 2012. Está presente en la comida para bebés, en dulces, comidas rápidas, yogures y aderezos.

pan
La chía se utiliza frecuentemente
en la preparación del pan.
Para los defensores de la semilla, ésta no tiene ningún aspecto negativo. Dicen que reduce la inflamación, mejora la salud del corazón y estabiliza los niveles de azúcar en la sangre. Unas pocas cucharadas pueden, dicen, mejorar casi cualquier cosa y sin efectos secundarios.

¿Pero es esta "supercomida" todo lo que dicen que es?

Como un licuado
 
"En términos de contenido nutricional, una cucharada de chía es como un licuado de salmón, espinaca y hormonas del crecimiento humanas", escribe Christopher McDougall en Born to Run, su libro sobre una tribu en México de corredores de fondo que impulsan sus excursiones épicas a punta de alimentarse con la semilla. Se dice que el libro llamó la atención sobre la chía como producto para los atletas.

"Si uno tuviera que escoger una comida para llevar a una isla desierta, no podría escoger algo mejor que la chía, al menos si está interesado en tener más músculos, bajar el colesterol y reducir el riesgo de cardiopatías. Después de varios meses en la dieta de la chía, probablemente podría nadar de vuelta", añade McDougall.

Wayne Coates, coautor de Chia: Rediscovering a Forgotten Crop of the Aztecs (Redescubriendo un cultivo olvidado de los Aztecas), está de acuerdo.

Otros "superalimentos"

pasto de trigo
Las bayas de goji: el fruto del 
Himalaya es considerado un 
"viagra en fruta" y una comida 
que ataca la celulitis.

Kombucha: se dice que este té 
fermentado es un tónico para la 
digestión, contra la calvicie y 
otros achaques.

Bayas de asaí: Sus consumidores 
dicen que este fruto de palma limpia 
el cólon, previene el cáncer y 
aumenta la pérdida de peso.

Pasto de trigo: Se afirma que este 
jugo concentrado, hecho con base en 
los brotes de una planta joven de 
trigo, tiene propiedades curativas, 
particularmente para la digestión.
El profesor de la universidad de Arizona comenzó a experimentar con las semillas en Sudamérica hace más de 20 años, como parte de un proyecto para identificar cultivos alternativos para los granjeros en Argentina. Luego comenzó a cultivar las semillas de manera comercial.

"Odio llamarla 'comida milagro' porque hay demasiados milagros que terminan no siéndolo, pero creo que puede serlo. Literalmente, uno podría vivir de eso porque tiene básicamente todo lo que uno necesita", dice Coates.

Variedad
 
Elisabeth Weichselbaum, de la Fundación Británica de Nutrición, admite que ella no había oído hablar de la chía, pero dice que la fundación no compra la idea de las supercomidas.

"Es verdad que algunas comidas tienen niveles más altos de vitaminas y minerales, pero ninguna comida nos da todo lo que necesitamos. La mejor manera de permanecer saludable es comer una variedad de comidas", dice.

Como un corredor consumado, Coates depende de las semillas para sus jornadas de 80 y 160 kilómetros.

"Las llevo en un pequeño tubo cuando corro. Ingiero la mitad y lo acompaño con agua".

Jeffrey Walters, quien trabaja para el productor de chía Omega 3 chía, también es un creyente fervoroso. Dice que la compañía recibió preguntas del Programa Mundial de Alimentos, de Naciones Unidas, sobre la posibilidad de recargar el contenido nutricional de uno de sus subsidios alimenticios.

Walters dice que también lo han contactado escuelas que buscan colar algo de valor nutricional en la comida de sus cafeterías y hasta personas que quieren comprar reservas nutricionales en caso de que ocurra una catástrofe.

¿Píldora mágica?
 
mascotas chia
Las mascotas chía son un producto 
decorativo en Estados Unidos.
David Nieman, director de los laboratorios de rendimiento humano en la universidad Appalachian State, analizó el contenido nutricional de la chía y su impacto en la salud.

Dice que "como paquete nutricional es fantástica", pero que no es una "píldora mágica".

"Si se muele y luego se echa sobre el cereal con yogur, o se mezcla con un jugo, entonces uno se está dando un empujón nutricional.

Definitivamente está agregando minerales, fibra, proteína y omega 3. ¿Pero curará mágicamente una enfermedad o eliminará factores de riesgo? Es casi como un tema de culto para algunos de los consumidores".

"Pero después de 10 o 12 semanas, no hemos visto que esté pasando nada con los factores de riesgo de enfermedades en este grupo de personas".

Walters dice que el negocio se ha duplicado cada año durante los últimos cuatro años.

Producto histórico
 
Aunque el frenesí puede ser nuevo en países como el Reino Unido, las semillas han existido por cientos de años.

Los aztecas dependían de la chía como un alimento básico y la veneraban suficientemente como para utilizarla en ceremonias religiosas y en productos medicinales, de acuerdo con Coates.

Ray Rice
El futbolista estadounidense Ray 
Rice es uno de los consumidores 
de la chía.
"Desapareció por 500 años y sólo se podía encontrar en unos cuantos pueblos de México y Guatemala", dice Coates.

Pero incluso antes de que Coates y su equipo dieran con la semilla, la chía ya contaba con algunos seguidores en Estados Unidos.

Hasta hace poco, los estadounidenses reconocían este producto por ser el regalo de navidad cursi de los años 90. Se trata de las mascotas chía, unas figuras de terracota de las que brota el producto de la semilla chía en vez de pelo.

Como con otros "alimentos milagrosos", es importante no ver a la chía como una panacea, dice Catherine Ulbricht, fundadora de la organización de medicina integral Natural Standard.

"Las personas piensan que con las terapias naturales pueden consumir tanto como quieran porque es natural, pero tienen efectos secundarios potenciales como cualquier otra terapia", dice.

"Cualquier cosa que genere una acción en el cuerpo también puede tener una reacción. Nada es sólo puro beneficio".

Forges