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martes, 13 de marzo de 2012

La crisis económica hace que los españoles vuelvan a emigrar

La crisis hace que los españoles vuelvan a emigrar.
La crisis hace que los españoles vuelvan a emigrar.
Ignacio Rego - 13-03-2012

La crisis está volviendo a los españoles expertos en burocracia consular y trámites migratorios. Cada vez son más los que se deciden a hacer las maletas y, con pasaporte en mano, cruzar las fronteras para probar suerte en un contexto algo más amable que el español actual. La desaceleración económica nos convierte otra vez en emigrantes.

Sin embargo, sería exagerado decir que en España se esté produciendo una emigración masiva al extranjero, ni mucho menos. No obstante el año pasado, por primera vez en mucho tiempo, el número de personas que dejaron el país superó al de personas que llegaron para residir aquí.  Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) lo corroboran y en la calle se nota el desgaste social de la crisis y la cada vez menor esperanza de que la economía, y con ella el empleo, remonte en el corto plazo.

El alarmante dato del desempleo juvenil, la buena formación académica de muchos ciudadanos y la irrupción de una juventud mucho más abierta y acostumbrada a viajar que la de sus progenitores crea la fórmula perfecta para que miles de jóvenes se decidan a buscar trabajo en otro país. ¿Quién no conoce a alguien que se haya marchado a probar fortuna?

"AL MENOS APRENDO INGLÉS"

Laura y Lucía acabaron la carrera de periodismo y, viendo el sombrío porvenir laboral que les esperaba, no lo dudaron, era la situación perfecta para poner tierra de por medio. Tienen 23 años y estudios universitarios, son el perfil idóneo del nuevo emigrante. Ellas decidieron irse a Bristol (Reino Unido), Lucía trabaja en una vinoteca y Laura de niñera. “Aunque no sea mi trabajo ideal al menos aprendo inglés y no me tienen que mantener mis padres”, afirma Laura, que decidió irse de ‘au pair’, una salida cada vez más de moda entre los jóvenes.

Realmente la idea de marcharse a otro Estado a cuidar niños a cambio de alojamiento y un pequeño sueldo ha pasado de ser un buen plan de verano a, en muchos casos, ser una verdadera opción laboral. En cualquier página web destinada al sector se pueden comprobar los casos de personas que ya han cumplido los 30 y ven en este mundo un modo de ganarse la vida y aumentar los conocimientos de un idioma extranjero.

Más alarmante resulta la llamada de atención que se viene dando desde hace tiempo del mundo técnico y científico. Son muchos los investigadores e ingenieros que se van de España, algunos de ellos a probar fortuna y otros ya  con un contrato debajo del brazo. No obstante, habrá que esperar un tiempo para poder ver con perspectiva las cifras reales de esta ‘fuga de cerebros’. España cuenta con profesionales altamente cualificados, esto ha convertido al país en un perfecta fábrica de talentos. Desde las naciones nórdicas, Chile, Australia, China o Alemania (por nombrar tan solo algunos ejemplos) se vienen fijando en los profesionales españoles para ficharlos y llevárselos.

EUROPA, EL PRINCIPAL DESTINO

Uno de los países predilectos para emigrar es Inglaterra. Pero las razones que llevan a alguien a irse allí raramente coinciden con las hipotéticas posibilidades laborales que pueda ofrecer. Aquí, el objetivo es casi siempre el mismo: aprender inglés. Una y otra vez se repite que los idiomas son la gran asignatura pendiente de la educación española, este discurso ha calado hondo en el subconsciente patrio y muchos muchachos consideran que, ante la falta de perspectivas aquí, ¿por qué no irse un tiempo a Londres a aprender inglés?

El otro favorito europeo es la ultrapublicitada Alemania. La preponderancia de Merkel entre los líderes europeos y la fortaleza económica germana que, pese a sus dificultades, aguanta mejor el tipo que las demás economías de la eurozona, han convertido a Berlín en la 'Tierra prometida' para muchos españoles. Pese a la fama que ha adquirido Alemania como destino, no es país para 'poco formados'. Entre los requisitos necesarios para hacerse hueco en el mercado laboral alemán se necesitan conocimientos del idioma y formación cualificada, es decir, un destino para licenciados preferentemente técnicos y con  idiomas.

Lugares como los países nórdicos u otros del centro del continente europeo siguen los mismos criterios. Si la preparación del emigrante es alta (técnica o sanitaria) y sabe lenguas seguramente sean un buen destino.

EN BUSCA DEL DORADO AMERICANO

Un fenómeno curioso es la nueva emigración que, aunque no demasiado fuerte, toma impulso cada día. Algunos países de América Latina se han vuelto a poner de moda para ‘hacer las Américas’. La pujanza brasileña y la estabilidad del cono sur americano han contribuido a crear una zona que poco a poco progresa. Este parece ser el momento de la región y Brasil es la materialización de la ‘década latinoamericana’. El país se preparara para albergar acontecimientos tan importantes como los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro, el boom económico (pese al enfriamiento del último año) apuntala la fortaleza de una enorme nación en plena expansión del sector servicios y de la construcción.

Los arquitectos son de los que más ponen los ojos en los países de Sudamérica, ya que todos ellos están constatando un  fuerte desarrollo constructivo. Chile tiene varias ventajas para ganar emigrantes día a día. Cuenta con una economía en expansión, un sistema político estable, la seguridad ciudadana ofrece datos similares a los europeos, se habla español y además apenas tiene paro. Todos los ingredientes para ser un destino al menos para pensárselo.

Iñaki lo tiene claro, con 27 años y licenciado en arquitectura la explosión de la burbuja inmobiliaria lo agarró justo al terminar sus estudios, “aquí no hay trabajo” repite una y otra vez mientras relata sus planes de irse a Sao Paulo. “Ahora mismo en Brasil hay mucho empleo, se gana bastante bien y se valora mucho la preparación europea”, con este valor añadido no merece la pena darle muchas vueltas más. ¿El problema? Los duros trámites migratorios que algunos países, como Brasil, están estableciendo.

Iñaki estudia portugués, un idioma que vió estos últimos años multiplicar el número de matriculados, y en su curso conoció a más gente con sus mismos planes, probar suerte en el gigante sudamericano. “Muchas personas se están yendo porque allí hay más oportunidades y como la situación en España no mejore pronto se van a ir muchas más”.

Pero a pesar de los avances del sur del continente, EEUU sigue siendo el país mejor valorado por los españoles para emigrar fuera de la UE, aunque la ley migratoria estadounidense es de las más retrictivas de Occidente. Esto hace que el único modo posible de poder trabajar en el país sea llegando ya con un contrato laboral al que la embaja en España haya dado el visto bueno. Desde los consulados españoles en Norteamérica advierten: "las deportaciones están a la orden del día".

EMIGRAR CON LA IDEA DE VOLVER

Es demasiado pronto para hacer un balance de la ‘sangría demográfica’ que un previsible alargamiento de la crisis podría producir en la sociedad española. Cada vez se habla más de una 'generación perdida', esos jóvenes recién licenciados y con nulas posibilidades de lograr empleo que se marchan. Realmente la mayoría dicen ir con la idea de volver cuando las cosas mejoren, ya no es el emigrante que salía de un puerto con destino al otro lado del charco a empezar una nueva vida y que en muchos casos jamás regresaba a la tierra que lo había visto nacer. Este no parece el ideal para la mayoría de los nuevos emigrantes.

Se trata de gente generalmente culta, acostumbrada a viajar, una generación cosmopolita y que no ve las diferencias culturales como inconveniente, a diferencia de las generaciones precedentes. La extraordinaria mejora de la movilidad y el transporte les permiten irse a la aventura, conseguir trabajo, ganar dinero y desarrollar su profesión ya que aquí no podrían hacerlo.

A diferencia de las enormes olas migratorias de otros tiempos, el perfil del español que emigra es radicalmente opuesto a aquel joven rural que llegaba sin nada a un país del que, muchas veces, ni conocía su lengua. Tanto el 'éxodo' transoceánico de principios de siglo como la emigración a Europa en los años 60 compartían un mismo patrón. Persona humilde, preferentemente varón joven, del ámbito rural y sin formación, que iba al extranjero a trabajar en empleos de baja calidad.

Hoy el que emigra se lleva tres maletas, una con la ropa, otra con los títulos y diplomas universitarios, y otra con el desencanto y  decepción de que su país fue incapaz de proporcionarle esperanzas de futuro. Esta última es la valija más amarga de todas.
Fuente: El Referente

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