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Se trata de un proyecto para sustituir a las tiendas de campaña y dar alojamiento barato a personas sin hogar.
Su creador las denomina en ocasiones «humildes
casas», otras «chozas», incluso «retiros destartalados». Lo cierto es
que se trata de viviendas fabricadas con partes de otras casas o
muebles de cocina reciclados. Una nueva –y económica- propuesta entre
las tiendas de campaña, pero con una estructura más rígida, y las
chabolas.
El concepto se ha extendido sobre todo a través de
Internet como oposición –aunque sea ideológica- a los excesos de las
burbujas inmobiliarias y la crisis económica. No en vano, el coste
propuesto para sus construcciones no pasa de 150 euros.
Su autor es Derek Diedricksen, autodeclarado «obsesionado por la arquitectura de pequeños espacios; para mi décimo cumpleaños mi padre me regaló el libro “Casitas”, del arquitecto Lester Walker», declaró al diario «The New York Times». Durante su niñez en Connecticut (estados Unidos), Diedricksen construyó un patio cubierto y otras casas en los árboles donde jugar libremente.
La mayor de las estructuras que ahora exhibe es la denominada «Junker», un espacio habitacional de 2,2 metros cuadrados hecho de palés de transporte y ventanas de partes recicladas de una cocina.
La portezuela de la lavadora se convierte aquí en una original ventana de ojo de buey. «Originalmente iba a ser un lugar para intercambiar ideas sobre mi libro y mis diseños, se trata de un lugar con un interior que no es convencional y extraño que te ayuda a pensar en vez de sentarse en una habitación de paredes blancas», dijo Diedricksen, que cuenta con un libro ilustrado con instrucciones para llevar a cabo sus micro viviendas. La primera edición fue elaborada a mano en el salón de su casa y vendió 1.500 ejemplares, el próximo año será editada por «Lyons Press».
Casas para indigentes
«Se deben entender como un lugar para dormir seguro, un refugio móvil. Es una cama individual, una alternativa a la tienda de campaña, pero que no se va a romper tan fácilmente y que ofrece un poco más de seguridad», describe el improvisado arquitecto, carpintero de profesión.
El modelo más pequeño, denominado «Hickshaw», dio origen al proyecto, y estaba concebido para gente sin hogar: «La idea era ver si podía construir un refugio para indigentes por menos de 80 euros», dijo.
Fuente: LA RAZÓN.es
Su autor es Derek Diedricksen, autodeclarado «obsesionado por la arquitectura de pequeños espacios; para mi décimo cumpleaños mi padre me regaló el libro “Casitas”, del arquitecto Lester Walker», declaró al diario «The New York Times». Durante su niñez en Connecticut (estados Unidos), Diedricksen construyó un patio cubierto y otras casas en los árboles donde jugar libremente.
La mayor de las estructuras que ahora exhibe es la denominada «Junker», un espacio habitacional de 2,2 metros cuadrados hecho de palés de transporte y ventanas de partes recicladas de una cocina.
La portezuela de la lavadora se convierte aquí en una original ventana de ojo de buey. «Originalmente iba a ser un lugar para intercambiar ideas sobre mi libro y mis diseños, se trata de un lugar con un interior que no es convencional y extraño que te ayuda a pensar en vez de sentarse en una habitación de paredes blancas», dijo Diedricksen, que cuenta con un libro ilustrado con instrucciones para llevar a cabo sus micro viviendas. La primera edición fue elaborada a mano en el salón de su casa y vendió 1.500 ejemplares, el próximo año será editada por «Lyons Press».
Casas para indigentes
«Se deben entender como un lugar para dormir seguro, un refugio móvil. Es una cama individual, una alternativa a la tienda de campaña, pero que no se va a romper tan fácilmente y que ofrece un poco más de seguridad», describe el improvisado arquitecto, carpintero de profesión.
El modelo más pequeño, denominado «Hickshaw», dio origen al proyecto, y estaba concebido para gente sin hogar: «La idea era ver si podía construir un refugio para indigentes por menos de 80 euros», dijo.
Fuente: LA RAZÓN.es
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