El anuncio del fin de la desgravación fiscal por
compra de vivienda y la subida del IVA del 4% al 10% el próximo 1 de
enero tiene como objetivo principal el aumento de ingresos en las arcas
públicas.
Pero este fin no es el único: la medida también persigue acelerar en
estos meses la salida de los activos inmobiliarios que las entidades
financieras acumulan en sus balances. Hasta ahora, la banca se ha
mostrado reticente a aplicar grandes descuentos a los inmuebles que no
procedieran de embargos y adjudicaciones de particulares. La tasa
impositiva del 10% se aplicará sólo a la vivienda nueva y, de media,
generará un sobrecoste de 12.000 euros, cifra que tendrá que pagar el
cliente final, que, a cambio, exigirá un descuento mayor por parte de la
promotora.
De momento, sólo algunas pocas entidades financieras han anunciado
que ofrecerán a sus clientes un descuento equivalente al incremento
fiscal. Las inmobiliarias, que han cerrado el primer semestre con una
caída del 24,5% en las transacciones, han recibido la noticia con triste
conformismo y esperarán a la evolución del negocio en los últimos meses
de 2012 para anunciar su postura oficial, es decir, si asumen la subida
contra sus debilitados márgenes o, en cambio, trasladan el nuevo
impuesto a los precios. A la espera de la comunicación formal, los
expertos dan por hecho que a todo el sector no le quedará más remedio
que absorber el IVA y seguir acelerando las rebajas, un proceso clave
para aminorar el stock de más de ochocientas mil viviendas que existe en
España.
Fuente: Expansión.com
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