elEconomista / Nueva York
9/07/2012 - 22:54
El virus de la crisis soberana europea ha terminado por
contagiar a la economía mundial. A ambos lados del planeta, tanto el
paciente estadounidense como el asiático no han podido evitar mostrar ya
signos de agotamiento en áreas clave como la actividad manufacturera,
que comienza a contraerse tras varios años de saludable crecimiento. Un
estigma que en el caso de Estados Unidos podría provocar una muerte
súbita si el Congreso y la Casa Blanca no resuelven la oleada de
recortes fiscales automáticos que se avecinan a finales de este año. Un
hecho que caería como una losa no sólo para el producto interior bruto
del país sino también arrastraría consigo al resto del mundo.
Hasta
ahora, la economía norteamericana ha mostrado señales de alivio y sus
fundamentos eran más saludables que los del resto de sus homólogos
occidentales. No debemos obviar datos positivos como que la actividad de
la construcción ha mejorado y el precio de la gasolina ha caído casi 60
centavos por galón desde principios de abril hasta principios de julio,
algo que ha incrementado el poder adquisitivo de los estadounidenses en
un 0,5 por ciento. Sin embargo, el ISM manufacturero, que mide la
actividad de sus fábricas, se sumó durante el mes de junio a muchos
índices similares en otros países del mundo que mostraron una lectura
por debajo del umbral de los 50 puntos, algo que marca el comienzo de
una contracción.
El debilitamiento va más allá del área de las manufacturas y eso es
preocupante. El sector de servicios mantuvo su marca por encima del
punto de equilibrio en junio, pero registró su peor registro desde enero
de 2010. En estas circunstancias, los bancos centrales de todo el mundo
han recortado los tipos de interés y en el caso de la Reserva Federal
de EEUU, donde los tipos ya mantienen niveles excepcionalmente bajos, se
han ampliado las medidas de flexibilización no convencionales. Dicho
esto, todavía no está claro cuán efectiva será la medicina monetaria,
que lleva implantándose a este lado del Atlántico durante los últimos
cuatro años.
De momento, el mercado laboral no termina de sanar. Es cierto que en
junio la tasa de paro se mantuvo estable en el 8,2 por ciento pero la
creación de puestos de trabajo, un total de 80.000 empleos, quedó muy
por debajo de lo esperado por el mercado. En los últimos cinco años, el
patrimonio de las familias estadounidenses se ha desplomado un 35 por
ciento, según datos del censo de EEUU, desde los 102.844 dólares hasta
los 66.740 dólares. Además, en el segundo trimestre del año, la
confianza de los consumidores cayó hasta los 87 puntos, por debajo de
los 100 que marca la barrera con el optimismo, de acuerdo con un estudio
elaborado por Nielsen.
El acantilado fiscal
"Esperamos
que el crecimiento continúe su desaceleración gradual a medida que la
economía sufre tres ataques distintos: el ajuste fiscal, una recesión en
Europa y un shock por la incertidumbre política síntoma de las
elecciones presidenciales", explica Ethan Harris, economista jefe de
Bank of America Merrill Lynch. Desde el banco pronostican que el
conocido como "acantilado fiscal" al que se enfrenta la mayor economía
del mundo a finales de este año, cuando expiren de forma automática una
remesa de recortes de impuestos y otros incentivos fiscales, aumentarán
"las posibilidades de una posible recesión".
La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en
inglés) proyecta que si el Capitolio no pone remedio a esta situación,
algo que podría suceder dada la proximidad de las elecciones
presidenciales, la política fiscal de EEUU experimentaría un ajuste por
valor del 5,4 por ciento del PIB del país. Precisamente, el Fondo
Monetario Internacional advertía esta semana en su revisión económica al
mayor donante de la institución que si no pone remedio a dicha
situación, los tambores de la recesión comenzarán a sonar en 2013. De
hecho, los expertos del Fondo estimaron que una consolidación fiscal de
alrededor del 4 por ciento del PIB en 2013 "podría reducir el
crecimiento anual muy por debajo del 1 por ciento", algo que resultaría
en una contracción de la mayor economía del mundo el próximo año.
Además de esto, hemos visto como las empresas han reducido
drásticamente sus previsiones para el año. Desde Pall, Nucor, Ryder
Systems, Procter & Gamble, Cardinal Health, Texas Instruments,
Starbucks, Autodesk, FedEx, Jabil Circuit, Bed, Bath & Beyond hasta
Adobe Systems.
Buena parte de ellas son indicadores de la marcha económica del país.
Y no debemos olvidar que las empresas sólo rebajan sus previsiones si
las cosas van a empeorar mucho.
¿Depresión a la vista?
¿Depresión a la vista?
En
términos generales, estamos recibiendo muchas señales de que la
economía de EEUU se dirige hacia una segunda recesión que corre el
riesgo de convertirse en una depresión. De hecho, el economista Nouriel
Roubini indicó que "ya no quedan conejos en la chistera" después de que a
la Reserva Federal se le hayan acabado las balas.
De momento, el FMI estima que la mayor economía del mundo crecerá un 2
por ciento este año y un 2,3 por ciento el que viene aunque ayer la
directora de la institución, Christine Lagarde advirtió que "el panorama
económico mundial es preocupante en Europa, Estados Unidos y los
grandes mercados emergentes", de ahí que el Fondo pueda rebajar sus
previsiones de crecimiento el próximo 16 de julio cuando presente sus
Perspectivas de Crecimiento Mundial (WEO, por sus siglas en inglés).
Desde la consultora IHS Global Insight han incrementado las
probabilidades de una recesión en EEUU hasta el 25 por ciento y rebajado
las previsiones de crecimiento hasta el 2 por ciento en 2012 y 2013,
respectivamente. "La crisis de la Eurozona podría empeorar, sobre todo
si las noticias sobre el crecimiento siguen siendo malas", justificó
Nigel Gault, su economista jefe, a la hora de describir los fantasmas
que sobrevuelan la economía de EEUU. "En Asia, la desaceleración en
China podría intensificarse. Y la amenaza de los precios del petróleo
fruto de las tensiones con Irán no han desaparecido", añadía al mismo
tiempo que señaló que el acantilado fiscal, podría provocar que la
economía estadounidense se contrajera un 0,3 por ciento en 2013.
En estas circunstancias es evidente que Ben Bernanke y sus chicos en
la Reserva Federal podrían salir de nuevo al rescate de la economía con
una nueva ronda de estímulo cuantitativo. "Asumimos que la Fed
implantará una tercera ronda de por valor 500.000 millones de dólares en
2013", asegura Gault. Por su parte, Harris, economista jefe de Bank of
America Merrill Lynch, determina que el próximo QE3 llegará el próximo
verano.
5 millones de empleos
Desde el fin de la
última recesión económica, EEUU sigue sin recuperar cerca de cinco
millones de empleos perdidos durante el periodo de contracción. El
pasado mes de junio sólo se crearon 80.000 puestos de trabajo, por
debajo de los 100.000 que esperaba el mercado y la tasa de paro se
mantuvo estancada en el 8,2 por ciento.
El segundo trimestre de 2012 marca el peor resultado en la creación
de empleo trimestral de los últimos dos años, con un total de 75.000
nuevos puestos de trabajo frente a los 226.000 creados entre enero y
marzo de este año.
Según Alan Krueger, presidente del Consejo Económico de la Casa
Blanca, "las cifras son volátiles y las estimaciones de empleo pueden
ser objeto de una revisión sustancial" justificó. Sin embargo señaló que
"no hay soluciones rápidas" a los problemas que enfrenta la economía de
EEUU, que se cocieron a fuego lento durante más de una década.
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