Viernes, 13 de julio de 2012
Uno de los países con mayor incremento en la importación de armas es Venezuela.
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Durante casi todo julio, los 193
miembros de Naciones Unidas negociarán lo que esperan que sea el primer
tratado para asegurar que el comercio mundial de armas no se desvíe
para contribuir a los conflictos armados y a la violencia.
En estas negociaciones, América Latina tiene un interés particular.
Por un lado, hay una tendencia
creciente hacia la militarización, según denuncian algunos al referirse a
los casos de Venezuela y Brasil.
Por otro, la región sufre los problemas derivados de un negocio que se calcula que mueve hasta US$70.000 millones al año.
Algunos analistas señalan que las ventas de armas mal reguladas fomentan los conflictos armados y la corrupción.
"Tenemos más armas en circulación que la mayoría
de regiones y tenemos las más altas tasas de homicidios por armas de
fuego", le dice a BBC Mundo Mélanie Régimbal, la directora del centro de
Naciones Unidas para la paz, el desarme y el desarrollo en América
Latina y el Caribe (Unlirec).
No obstante, los países de América Latina están
lejos de los mayores importadores y exportadores de armas del mundo (ver
recuadro).
Los mayores compradores y vendedores del mundo
Los cinco mayores proveedores de armas en 2007-2011:
- Estados Unidos
- Rusia
- Alemania
- Francia
- Reino Unido
- India
- Corea del Sur
- Pakistán
- China
- Singapur
Tendencias
Brasil apenas se asoma como el exportador número 20 entre 2007 y 2011, según el instituto Stockholm International Peace Research Institute (Sipri), que sigue de cerca el tema.
En el renglón de los compradores Venezuela y Chile ocupan las posiciones 15 y 18.
En total, América recibió el 11% de las
importaciones, muy lejos de Asia y Oceanía (44%), que lidera el listado y
sólo por encima de África (9%).
Pese a ello, muchos analistas destacan que en la
región, y especialmente en Sudamérica, hay una tendencia a adquirir más
de lo que se solía hacer.
El volumen de las importaciones a los países
sudamericanos creció 77% en el periodo 2007-2011 en comparación con el
periodo 2002 y 2006 (en contraste, siempre según datos del Sipri, el
aumento en África Subsahariana fue de 20%, en Asia y Oceanía del 24% y
en el norte de África 273%.
Brasil y Venezuela
Venezuela y Brasil son los ejemplos más notorios de esta tendencia a armarse en la región.
El primero pasó de ser el importador número 46
del mundo a la posición número 15 (lo que según Sipri es un aumento en
sus importaciones del 555%), gracias en parte a acuerdos con Rusia.
Brasil, por un lado, es el principal exportador
de la región, con aviones como los Super Tucano, producidos por Embraer
para labores de contrainsurgencia.
Pero por otro, firmó un acuerdo con Francia para
convertirse en una de las siete naciones capaces de diseñar y operar
submarinos nucleares.
El acuerdo, de US$14.000 millones en
equipamiento militar, fue considerado el mayor gasto de este tipo en más
de medio siglo para el gigante sudamericano.
La situación económica explica esta tendencia, según uno de los expertos consultados por BBC Mundo.
"Ha sido una década relativamente dulce en
términos financieros para Latinoamérica, lo que ha permitido que los
gobiernos puedan darse el lujo de gastar en armamento", dice Diego
Fleitas, director de la Asociación para Políticas Públicas, una
organización argentina que analiza las políticas de control de armas en
la región.
El tratado: lo que quiere la región
César Marín, de la sección venezolana de Amnistía Internacional y quien se encuentra en Nueva York para discutir el tratado, le explicó a BBC Mundo la posición de los países latinoamericanos.
- "Hay un grupo de países que se hacen llamar los amigos del tratado, liderado por México y en el que se encuentran naciones como Uruguay, Perú, Guatemala y Colombia. Busca un tratado robusto y efectivo, con reglas de derechos humanos y que incluya todo tipo de armas convencionales y transacciones".
- "Hay un segundo grupo de países que están a favor del tratado, pero que no son muy activos. Acá vincularía la gran mayoría de países de América Central y del Sur."
- "Finalmente hay países que tienen bastantes reservas. El caso más notorio es el de Cuba, pero habría que considerar el caso de Brasil y Venezuela. Tienen dudas de apoyar un tratado fuerte porque implicaría consecuencias a sus planes de desarrollo y de defensa".
Legal e ilegal
Estas transacciones, sin embargo, no explican por sí solas por qué América Latina sufre particularmente los efectos derivados del comercio de armas.
Estos casos son transferencias legales, mientras buena parte de la violencia se alimenta de las transferencias ilegales.
Pero las dos están intrínsecamente ligadas, como
le explica a BBC Mundo el mexicano Héctor Guerra, uno de los
coordinadores de la Red de Acción Internacional sobre las Armas Pequeñas
(IANSA, por sus siglas en inglés).
"Hay un problema muy serio, y es cuando las transferencias lícitas caen en manos equivocadas", dice.
De ahí que muchos consideren clave regular las
transferencias lícitas como una manera de enfrentar los problemas del
tráfico ilícito, como se discute actualmente en Nueva York.
En este caso, los países de América Latina apoyan un eventual tratado, aunque algunos países tienen sus reservas (ver recuadro).
"La violencia armada, el crimen y la seguridad
son los temas más importantes que tienen en la agenda los estados de la
región", concluye Régimbal, de Naciones Unidas.
"Entonces es clave buscar soluciones que ayuden a
estandarizar los procesos. Los Estados ven con buenos ojos el tratado
como una herramienta para solucionar todos estos problemas que afronta
la región".
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