ARGENTINA
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Los cachorros del partido de Cristina Fernández
| Imagen de la web de La Cámpora. |
El Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz (Sipri, por
sus siglas en inglés) informa que los gastos militares de África
aumentaron un 15% en el 2011 y que donde más se notó el aumento fue en
Argelia, Nigeria y Angola. ¿Cómo se relacionan estos datos con La Cámpora? De una manera muy simple.
Santiago Rodríguez, un militante de la agrupación que apadrina Máximo, el hijo de Cristina Kirchner, tiene en mente exportar armas a Angola, un país cuya guerra civil (1975-2002) fue uno de los conflictos más prolongados y devastadores en la historia africana.
Rodríguez, designado por el gobierno –léase por Máximo- como jefe de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) también proyecta potenciar la empresa para que pueda exportar radares a Ecuador.
Como todo buen camporista, Santiago es un "progre" pero sin miramientos cuando se trata de llevar adelante un plan capaz de llamar la atención de la presidenta Cristina y por esa vía, de consolidar su posición en la camarilla de los jóvenes 'K'.
Durante sus 17 meses de gestión, Rodríguez ha cumplido con otro de los mandatos de La Cámpora, al colocar en puestos claves a miembros del movimiento, formando una pirámide kirchnerista desde la base a la cúspide.
Fiel a ese principio, el director designó a su prometida, Bárbara
Grané, como coordinadora general de la DGFM. Un funcionario técnico de
la empresa definió a la tercera en el mando como "una chica muy
agradable que hace honor a su nombre".
Las quejas por las arbitrariedades de Rodríguez
llegaron a oídos del ministro de Planificación, Julio De Vido quien se
reconoció incapaz de terciar en el asunto. "Yo no puedo hacer nada, la
designación de Rodríguez la hizo Máximo", se excusó el que fuera uno de
los asesores más cercanos a la presidenta.
También en YPF
De Vido ha sufrido en carne propia la arrolladora ofensiva de La Cámpora
contra la vieja y machada guardia peronista. El ministro con más
antigüedad en la 'administración K' se llevaba muy bien con Axel
Kicillof, viceministro de Economía y su aliado en la defenestración del
grupo Repsol, hasta que llegó el momento de armar el nuevo directorio de
la petrolera YPF.
Por medio de una maniobra envolvente, muy propia de un cerebro privilegiado como el suyo, el joven patilludo que entra y sale del despacho de Cristina como Pedro por su casa, puso al ministro otoñal fuera del juego.
Además de ocupar un puesto en la nueva asamblea, Axel Kicillof
reservó otro para Rodrigo Cuesta, un camporista que lo acompañó durante
su gestión en Aerolíneas Argentinas, la compañía aérea con mayor déficit
en Sudamérica.
Miguel Galuccio, el nuevo presidente de YPF consiguió blindar varios
puestos para técnicos con experiencia en el sector energético. Pero la mayoría de las sillas asignadas a "independientes del mundo académico" quedaron en poder de personas que profesan simpatía al modelo kirchnerista.
El próximo candidato a ocupar un sitio en el panteón de los héroes
olvidados es Héctor Timerman. El ministro de Asuntos Exteriores es un testigo mudo de cómo los camporistas aterrizan en los puestos más codiciados de la cancillería, que antes correspondían a funcionarios de carrera y diplomáticos del 'ancien regime'.
En este caso, la invasión de La Cámpora se hizo en bloque. Por medio de un decreto, Cristina Kirchner dispuso la creación
de la Secretaría de Comercio Exterior y su inserción en el Palacio de
San Martín. Bajo el mando de Beatriz Paglieri, la nueva estructura da
trabajo a una red de profesionales estrechamente vinculados a la máquina
de creación de empleos que dirige Máximo Kirchner.
De acuerdo con el diario 'Clarín', la secretaria de Relaciones
Económicas Internacionales, Cecilia Nahón, responde políticamente a su
padrino y amigo Axel Kicillof. Es sabido que cuando Héctor Timerman está
de viaje, lo que ocurre a menudo, quienes llevan la batuta son Cecilia
Nahón y el secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Zuaín.
Fuente: EL MUNDO.es
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