Maite Cabrerizo
7:30 - 20/06/2012
"La situación es para llorar. Cada piso que vendemos se
convierte en una fiesta". Cada piso que vende esta inmobiliaria y cada
piso que vende la competencia. ¡O que no vende! Como dice esta fuente,
la situación en las empresas cotizadas es alarmante y corrobora los
datos recién publicados por el Ministerio de Fomento de que la venta de
vivienda ha caído a niveles de 2004. Según este directivo de una gran
cotizada, "más que el dato de unidades comercializadas, vamos a empezar a
publicar los nombres y apellidos de los compradores".
Como
muestra de que no son lágrimas de cocodrilo están los balances
registrados por las grandes inmobiliarias en el primer trimestre de 2012
y que algunas, insisten, "da vergüenza hacerlos públicos".
Efectivamente, cuesta decir que entre enero y marzo de este año no se
vendieron pisos, como es el caso de Fergo Aisa o o el caso de Urbas; o
que sólo se entregaron las llaves de nueve casas, frente a las 502 del
mismo periodo de 2007 -como es el caso de Metrovacesa-, justo antes de que comenzara la crisis y las empresas inmobiliarias vivieran el boom del ladrillo.
Quabit habla de un total de 2 ventas, (se han hecho 62 ventas, pero
60 corresponden a operaciones de transmisión de viviendas con entidades
financieras) y Reyal Urbis cerró el trimestre con sólo 20
comercilizadas, frente a las 767 que supuso el balance de hace cinco
años.
Sin movimiento
Como reconocía no sin apuros el presidente de Realia ante la prensa, Ignacio Bayón, "hemos
entregado, y por tanto facturado, 15 viviendas en los tres primeros
meses de 2012, periodo en el que además ha prevendido otras 34
unidades". Así, a cierre de marzo, la compañía contaba con un stock
de 1.070 pisos que va a ser difícil colocar. En el primer semestre de
2007, justo cuando la empresa salió a bolsa, se vendieron 445 unidades
por un valor de 133 millones de euros.
Sin duda, las cifras complican la refinanciación, ya que en 2012
vence el 38,4 por ciento del total de deuda financiera, esto es, unos
837 millones de euros.
La compañía, sin embargo, ha hecho los deberes con un plan de ajuste
que pasa por reducir gastos (de 38,7 millones de euros en 2007 a 20,1
en 2011) y una merma en la plantilla de 85 personas -actualmente cuenta con 154 personas en el equipo-.
También se ha reducido el número de consejeros de 14 a 10 y se ha
supeditado la remuneración variable al consejo a la obtención de
resultados.
En Metrovacesa la crisis ha pasado factura a mitad de su plantilla y
de los 472 trabajadores de 2007 se mantienen sólo 200 empleos. "Hay que
tener en cuenta también que al reducirse el stock de viviendas de las
más 2.400 en 2007 a 275 en 2011 se ha bajado el número de comerciales",
justifican desde la compañía, que ha logrado reducir su stock de las 2.600 unidades de 2009 a las 282 del año pasado.
Tampoco la situación de Fergo Aisa es para tirar cohetes. "En los
tres primeros meses no hemos vendido nada", justifica un directivo que
no necesita comprobar los datos. La inmobiliaria que preside Carlos
Fernández busca con urgencia un inversor que inyecte dinero y la saque
del preconcurso en el que está sumida desde el pasado abril.
Hacer los deberes
En
Reyal Urbis tienen claro cómo se hacen los deberes: en el periodo de
2007 a hoy, la plantilla se ha reducido en un 76 por ciento y los costes
indirectos -excluido el de personal-, en un 90 por ciento. El consejo
de la inmobiliaria tiene congelada la remuneración de sus miembros desde
2009. En el caso de las retribuciones variables, tampoco se abonaron el
pasado año.
Las 147 viviendas vendidas de Metrovacesa, la mitad respecto a un
año antes, tienen trampa (o "explicación"): en su mayoría se han vendido
fuera de España.
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