El conflicto que no interesa
Vista
de Homs, en Siria, sacada de un video aficionado. Como muchas de las
imágenes que llegan de Siria, "su veracidad no puede ser verificada de
forma independiente".
No importa su lugar estratégico en medio de una zona vital.
Tampoco las miles de denuncias de violaciones de derechos humanos y
menos el acoso con el que tiene que lidiar la prensa. Y nosotros no
sabemos muy bien entonces por qué no importa.
Una y otra vez nos hacemos la misma pregunta en la sala de redacción:
¿Qué hacemos para interesar a la audiencia en una historia que tiene
todos los elementos para ser relevante?
Y no es cosa exclusiva de BBC Mundo.
La BBC en inglés tiene el mismo problema. De hecho, la
semana pasada, sólo horas después de que saliera a la luz pública la
denuncia de una masacre en Qubair, el público anglosajón no se mostró
muy interesado y, según me contaron mis colegas, el artículo sobre Siria
no llegó siquiera al Top 15 de las más leídas ese día.
Para entender por qué pasa eso yo me tiendo a ir por una explicación
simplista: no hay imágenes de prensa. Nadie por fuera de las poblaciones
afectadas ve realmente lo que pasa. El gobierno sirio mantiene un
bloqueo inmenso a la información.
Aunque sí llegan imágenes, pero vienen de usuarios o fuentes anónimas
que hace imposible confirmarlas. Como medio de comunicación es muy
difícil jugársela con un video distorsionado que no se entiende muy bien
y que, sobre todo, no se puede confirmar.
Por eso es que prácticamente cada imagen o cifra que llegan necesitan tener la aclaración de que no pueden ser confirmadas.
Y si por fin alguien se puede colar dentro de una misión de la ONU,
como lo hizo Paul Danahar de la BBC, cuando llega ya sólo encuentra huellas de que algo horripilante pasó...
pero hay muy pocos rostros humanos, escasos testimonios, lo único que
queda son imágenes de destrucción que ofrecen una narrativa repleta de
condicionales.
Sin embargo, el relato de Paul y su voz entrecortada de que estaba viendo algo espantoso, hizo que el interés aumentara.
Su crudo relato posicionó el viernes pasado la historia de Siria por
primera vez dentro de la diez más leídas de ese día. Pero igual, la
dimensión de lo que sucede en Siria daría para que el interés fuera tan
alto como sucedió con Libia. Pero todavía no.
Imagen de un video de la Misión en Siria de Naciones Unidas(UNSMIS) visitando la población de Al Kubeir, en Hama.
En otros conflictos, las grandes cadenas occidentales de noticias
suelen llegar con las tropas extranjeras, ya sea con los cascos azules o
con una coalición internacional sin autorización de la ONU, como en
Irak en 2003.
Y si no hay ejército, por lo menos hay misiones humanitarias, pero en Siria ni eso.
Claro que hay quienes dicen que occidente no llega porque no hay
suficiente espacio en los medios de comunicación. Y si no hay espacio
informativo es porque no hay imágenes, entonces se crea el círculo
vicioso. ¿Qué viene primero? ¿La falta de interés o la falta de
imágenes?
Yo creo que la falta de imágenes, aunque puede haber muchas otras
explicaciones: por ejemplo cansancio con el tema, para solo nombrar una.
Y es que la palabra 'Siria' lleva más de un año en las portadas de los
medios y casi nada ha cambiado.
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