EL MONITOR DEL DÍA
El informe de la UE retrasa aún más la recuperación del sector en la zona
Las previsiones de otoño mejoran algo las del año pasado pero el conjunto comunitario (+0,7%) es insfuciente
Estas nuevas predicciones retrasan hasta 2014,
por lo menos, la deseada inflexión en la evolución del desempleo en
España, puesto que estima que aún crecerá en nuestro país en los dos
próximos ejercicios hasta alcanzar más del 24% en 2012 y el 25% en 2013.
Estas predicciones contrastan con las que apunta para el conjunto
comunitario, pues observa que, aunque actualmente la economía de la UE
atraviesa una suave recesión, comenzará la recuperación en el segundo
semestre del año en curso. Predice que el déficit público conjunto se
reducirá hasta el 3,3% en 2013 si se mantienen las políticas actuales de
saneamiento de las finanzas públicas. Apunta también la posibilidad de
que la confianza en la recuperación sea más rápida de lo anteriormente
previsto, apoyada en una mayor elevación del crecimiento mundial.
Pero
para la actividad constructora en España las cosas siguen pintando
bastos. Aunque en sus previsiones de otoño del año pasado la UE auguraba
que en 2012 y 2013 seguiría recuperándose nuestra inversión en
edificación residencial y en el resto de la construcción frente a la
caída de 2010 -que estimaba en un -5%- con crecimientos anuales del 0,6%
y del 2% respectivamente, también preveía que 2012 sería el peor año
del período 2010-2013. No esperaba la UE crecimientos significativos en
esta actividad ya que el repunte estimado para 2011 disminuiría
significativamente en este 2012.
Mejor que el pasado año
Las
previsiones de otoño de este año mejoran algo las del año pasado en
relación con 2010 (que ahora sitúa en el -3%), apunta que en 2011 creció
la construcción en el conjunto comunitario un 0,7%, predice para este
año una nueva caída del -0,4% y un tímido crecimiento del 1,4% para
2013. La inversión europea en construcción va a retroceder este año once
puntos porcentuales sobre el ejercicio anterior. Y ello aún está
reducido por el empuje de varios países situados fuera del área euro
entre los que destacan, por la intensidad relativa de su crecimiento,
Lituania (5,5%), Dinamarca (4,9%), Rumanía (4,7%), el de economías de
mayor tamaño como es el caso de Polonia (2,3%) y el mínimo retroceso del
Reino Unido, que se apunta un -1,4%.
El
conjunto de países de la zona euro caerá este año un -1,7% empujado por
los retrocesos en la mayoría de sus países, siendo de mayor intensidad
en Portugal (-12%), Eslovenia (-11,2%), Irlanda (-9,2%) y España
(-9,1%). A continuación, tendrán también caídas significativas Grecia
(-7%), Países Bajos (-4%) y Chipre (-3%). La inversión en construcción
crecerá en mayor o menor medida en 2012 en Luxemburgo, Alemania,
Francia, Eslovaquia y Suecia.
A pesar de la
caída continuada de la inversión en construcción en España en el último
trienio, en España aún mantiene una proporción sobre el PIB nacional
mayor que muchos países comunitarios. Con un ratio del 2,8% en 2011, del
1,9% en 2012 y del 1,8% en 2013 y aunque lejos de la media comunitaria,
España supera en esta cuestión a países tan importantes como Alemania
Austria o Bélgica. Pero esta preeminencia se perderá definitivamente en
2013, en que frente al 1,8% sobre PIB estimado para la inversión pública
en España ese año, la media de la UE se situaría cinco puntos por
encima. Aún así en términos absolutos España está en el cuarto puesto -a
la par que el Reino Unido, ambas con 150.000 millones de euros- tras
Alemania (256.000 millones), Francia (246.000 millones) e Italia
(159.000 millones).
Deducciones
Sin
embargo, deducida la destinada a vivienda y rehabilitación, la
inversión española en otras construcciones queda relegada al sexto
puesto superada también por Reino Unido. Es decir, nuestra inversión en
construcción y mantenimiento de infraestructuras, incluyendo la que
pudiera generarse por financiación no presupuestaria, estima la UE que
va a continuar reduciéndose en los próximos años. Y eso es, de nuevo,
una mala noticia para este sector, tan vapuleado por la crisis desde
2008. Y también lo es para la economía nacional en su conjunto porque
sin inversión en infraestructuras la competitividad y el desarrollo
económico y regional van a sufrir reveses añadidos a los derivados de la
crisis. Sin mencionar su duro efecto negativo sobre el empleo que
supone la desaparición de muchas empresas incluyendo industrias que
generan componentes, actividad o especialidades para la construcción.
Las
medidas tomadas -y posiblemente por tomar- para reducir el gasto
público ya no dan para mucho más. Es necesario mantener el control y la
austeridad, pero aún hay mucho recorrido para reducir gastos no
productivos y sobre todo, para aflorar yacimientos de ingresos
suplementarios para dedicarlos a generar actividad productiva, como es
el caso de la construcción y mantenimiento de infraestructuras. Para
crear las que faltan, por mucho que nos quieran vender que está todo
hecho.
Hágase un recuento de las que
en ámbitos tan importante como el agua, el transporte de mercancías por
ferrocarril, las comunicaciones o la energía son urgentes para poder
mantener el deseable desarrollo de la economía nacional. Hay que volver
ya a implementar políticas de fomento de la actividad, a políticas
activas y prácticas que no solo reduzcan sino que aceleren. Aunque los
resultados tarden aún unos meses en llegar y haya que aguantar el acoso
de los que están encantados con que todo vaya a peor. Ya lo decía
Chesterton, "en este mundo la política práctica sale malparada
continuamente porque la verdad es que la política práctica es demasiado
práctica para este mundo".
Fuente: CapitalMadrid.com
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