Ser un soltero de oro compensa en España.
Al menos, merece la pena si lo comparamos a cualquiera de las otras
opciones. Y, en cualquier caso, es la mejor opción si de lo que hablamos
es de pagar impuestos. ¿Y casarse y crear una familia? Para eso, mejor aprender inglés e irse a Irlanda, Estados Unidos o Suiza.
| La presión fiscal sobre el empleo para todos los tipos de familia se ha incrementado a lo largo de la última década en España, lo que ha ampliado su brecha con la media del conjunto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde ha descendido en los últimos diez años. |
Si la presión fiscal fuera una clasificación
futbolística entre los países considerados desarrollados, España estaría
luchando por meterse en la Europa League, es decir, que está en la parte alta de la tabla.
De los 33 países que analiza la OCDE en su informe anual sobre el esfuerzo tributario en sus países miembros (cuya edición de 2011 se acaba de presentar), ocupamos el puesto 12, con una tasa del 39,9%.
La media de todos los analizados es del 35,2%, es decir, 4,7 puntos
porcentuales menos que en nuestro país, con Bélgica (55,5%) y Alemania (49,8%) y México (16,2%) y Chile (7%) en los extremos.
¿Países que sorprenden que cobren menos a sus ciudadanos en impuestos que España? Varios de los nórdicos, como Dinamarca (38,4%) o Noruega (37,5%), la rica Luxemburgo (36%), la envidiada Islandia (34%) o la todopoderosa Estados Unidos (29,5%).
Pero todo lo anterior sólo sirve para el trabajador medio sin nigún atenuante.
Es decir, para los solteros situados en los ingresos medios de su
nación. En cuanto se mueven las variables, cambian todas las posiciones,
sobre todo, en el caso de España, donde la asunción de
responsabilidades familiares se castiga con mayor presión fiscal en
comparación al conjunto de la OCDE.
Empecemos por el casado con dos hijos y con unos ingresos medios.
En España, la presión fiscal que se sufre es del 34,2%, lo que eleva la
posición nacional desde el doudécimo puesto de la tabla general al
octavo.
Las diferencias no se acaban tan pronto: en el soltero, el salto
entre lo que se abona aquí y en el resto del primer mundo no llegaba ni a
los cinco puntos; cuando uno se ha casado y engendrado a dos criaturas,
la diferencia es de 9,2 puntos entre vivir en España y hacerlo en otro país.
Lo que quiere decir que otros países cuentan con una mejor
tributación de las familias y premian de algún modo este paso, dado que
el promedio se queda en un 25% (frente al 34,2% español).
¿Creen que todo lo anterior es preocupante? Pues curiosamente, la situación mejora ligeramente en las parejas a medida que lo hacen sus ingresos.
Lo explicamos: una familia con unos ingresos superiores en un 33% a
la media nacional es penalizada con una presión fiscal del 35,8%, que
también es el octavo valor más alto de la clasificación. Pero se puede
decir que mejora respecto a los que cobran lo justo porque es 8,6 puntos
más alta que la media de la OCDE cuando aquéllos sufrían 9,2 puntos.
¿Y si en la familia lo que se cobra de más sobre la media es un 67%?
Mejor todavía, dado que el salto entre España y el primer mundo es de
sólo 6,7 puntos. Además, se bajan escalones en la lista del octavo al
décimo lugar (con un 36,9% de tasa de presión fiscal frente al 30,2%).
Sin embargo, los agravios comparativos no llegan tanto por casarse
como por tener niños. Un ciudadano que decidiera tener dos niños sin
pasar por el altar o el juzgado debe soportar una carga tributaria del
29,5%, la sexta más alta del mundo desarrollado.
Y no sólo eso: el diferencial con la media de la OCDE se amplía
considerablemente y roza los 14 puntos de diferencia. Dicho de otro
modo, en el primer mundo se pagan impuestos por tener niños la mitad que en España.
Una última conclusión que deja claro que el egoísmo es lo mejor en el terreno fiscal.
Un soltero que gane un 167% más que la media nacional soporta una
presión fiscal del 42,5%, unos escasos 2,9 puntos más que la media de la
OCDE.
¿Se acuerdan de esas posiciones que ocupaba España en torno al puesto
diez? Pues en este supuesto nos vamos al 15, a la mitad aproximada.
Lo que no varía, finalmente, demasiado es el tratamiento fiscal de los países. De esta forma, Bélgica, Alemania, Francia e Italia son las que más presión tributaria ejercen sobre sus habitantes. En el lado opuesto, el Reino Unido, Irlanda, Suiza, Australia, Japón o Estados Unidos exigen por debajo de la media de la OCDE.
Fuente: lainformacion.com
Fuente: lainformacion.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario