- Unos 120.000 millones en activos problemáticos están sin provisionar
- El Gobierno exigirá coberturas más duras para los créditos sanos del ladrillo
Vista de unos edificios de viviendas en construcción en Madrid. / EFE
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El crédito al sector inmobiliario es el talón de Aquiles de la banca
española. Los activos tóxicos del ladrillo continúan creciendo y en los
balances de los bancos hay cada vez más inmuebles que las entidades
financieras se quedan por el impago de créditos. Ese problema es el que
ha hecho necesario sanear el grupo de Bankia con dinero público y ha provocado la salida de Rodrigo Rato
de la entidad. Las cifras recién publicadas de Banco Financiero y de
Ahorros (BFA) y de su filial Bankia completan la fotografía del riesgo
inmobiliario del sector financiero. Bancos y cajas cerraron 2011 con más
de 180.000 millones en activos tóxicos, de los que más de 100.000 son
créditos problemáticos y unos 85.000 millones son pisos, oficinas,
solares, promociones y otros activos recibidos por impago de deudas.
En su informe de estabilidad financiera, el Banco de España cifraba en 184.000 millones el volumen de activos inmobiliarios “potencialmente problemáticos”. En esta categoría se incluyen los créditos morosos, los subestándar (en riesgo de impago aunque aún estén al corriente) y esos activos adjudicados. Un cómputo hecho por EL PAÍS con las cifras de los propios bancos y cajas sitúa la cifra de activos problemáticos en 188.000 millones, incluyendo también en el total 6.000 millones en participaciones en firmas inmobiliarias. A las cajas le corresponden casi 130.000 millones, más del doble que a los bancos.
Una primera medida de los problemas es cuánto del crédito se ha destinado a la promoción y construcción inmobiliaria. Ninguna entidad en la que el peso del crédito promotor haya superado el 20% del total ha subsistido en solitario. Superaron ese listón las intervenidas Caja Castilla-La Mancha y CAM, las nacionalizadas CatalunyaBanc y NCG Banco y entidades absorbidas como Caja 3, Caja Duero-España, Banca Cívica o Banco Pastor. La única excepción es BFA, pero su situación ha hecho necesario un plan de saneamiento con ayudas públicas. El grupo de Bankia es, con 31.800 millones, el que tiene más activos problemáticos, pero tiene provisiones específicas de 12.000 millones y genéricas de más de 1.000 millones, superiores a las de muchas entidades.
La segunda medida de las dificultades es cuánto de ese crédito da ya
problemas. Cerca del 30% del crédito inmobiliario, unos 63.700 millones,
es dudoso y otro 18%, 39.500 millones, es subestándar. Para cubrir el
posible impago de esos créditos problemáticos que suman 103.000
millones, bancos y cajas tienen provisiones específicas de algo más de
30.000 millones. Es decir, quedan más de 70.000 millones cuya
recuperación depende del valor de las garantías. Pero en casi la mitad
del crédito al sector, la garantía es suelo (59.000 millones) o
promociones sin acabar (29.000 millones).
La otra partida clave es la de los inmuebles adjudicados. Se trata de
pisos, oficinas, solares y promociones que los bancos se han quedado
(por embargo o dación en pago) ante el impago del crédito con que se
financió su compra. El cómputo arroja una cifra de 85.000 millones entre
los que predomina el suelo (con 36.000 millones), seguido por las
promociones acabadas o en construcción (con 23.000 millones) y por los
pisos y viviendas embargados a particulares (15.300 millones). También
se incluyen aquí participaciones en inmobiliarias por importe de 6.000
millones como las que se han quedado los bancos al canjear deuda por
acciones, por ejemplo, en Metrovacesa.
La banca ha realizado provisiones o correcciones de valor sobre esos activos por importe de unos 30.000 millones, de los que la mitad están destinados al suelo. Quedarían más de 50.000 millones netos en los balances de las entidades. Por tanto, entre créditos morosos y subestándar y activos inmobiliarios adjudicados quedan más de 120.000 millones problemáticos sin provisionar.
El Banco de España reconoce que sus medidas no han sido suficientes para eliminar la incertidumbre sobre el valor de los activos relacionados con el sector inmobiliario, y en particular del suelo, ante el continuo ajuste de dicho sector y el agravamiento de la crisis. La primera reforma financiera puesta en marcha por el Gobierno de Mariano Rajoy pretendía elevar las provisiones al 60% para el suelo, al 50% para las promociones terminadas y hasta el 40% para los pisos, más algunos colchones de capital adicionales y una provisión genérica del 7% del crédito promotor teóricamente sano en un paquete cifrado en unos 50.000 millones. Pero buena parte de las nuevas provisiones iban camino de ser un mero reajuste contable de partidas ya existentes y también se ha visto que la crisis estaba convirtiendo aceleradamente en crédito problemático el que antes se consideraba sano. El FMI, además, alertó de la morosidad oculta vía refinanciaciones artificiales de deuda.
Ahora, en la nueva reforma financiera que prepara el Gobierno,
además de promover que las entidades saquen los inmuebles de su
balance, el Gobierno planea exigir provisiones más duras para el crédito
normal del ladrillo, según adelantó la agencia Efe, que cifró las
provisiones adicionales que se exigirán por ese motivo entre 20.000 y
40.000 millones. Eso desincentivaría la morosidad oculta. A cierre de
año, el crédito promotor considerado normal rondaba los 120.000
millones.
Fuente: EL PAÍS.com
En su informe de estabilidad financiera, el Banco de España cifraba en 184.000 millones el volumen de activos inmobiliarios “potencialmente problemáticos”. En esta categoría se incluyen los créditos morosos, los subestándar (en riesgo de impago aunque aún estén al corriente) y esos activos adjudicados. Un cómputo hecho por EL PAÍS con las cifras de los propios bancos y cajas sitúa la cifra de activos problemáticos en 188.000 millones, incluyendo también en el total 6.000 millones en participaciones en firmas inmobiliarias. A las cajas le corresponden casi 130.000 millones, más del doble que a los bancos.
Una primera medida de los problemas es cuánto del crédito se ha destinado a la promoción y construcción inmobiliaria. Ninguna entidad en la que el peso del crédito promotor haya superado el 20% del total ha subsistido en solitario. Superaron ese listón las intervenidas Caja Castilla-La Mancha y CAM, las nacionalizadas CatalunyaBanc y NCG Banco y entidades absorbidas como Caja 3, Caja Duero-España, Banca Cívica o Banco Pastor. La única excepción es BFA, pero su situación ha hecho necesario un plan de saneamiento con ayudas públicas. El grupo de Bankia es, con 31.800 millones, el que tiene más activos problemáticos, pero tiene provisiones específicas de 12.000 millones y genéricas de más de 1.000 millones, superiores a las de muchas entidades.
Bancos y cajas se han quedado con 36.000 millones en solares y terrenos
Las cajas sumaron más del doble de activos tóxicos que los bancos
La banca ha realizado provisiones o correcciones de valor sobre esos activos por importe de unos 30.000 millones, de los que la mitad están destinados al suelo. Quedarían más de 50.000 millones netos en los balances de las entidades. Por tanto, entre créditos morosos y subestándar y activos inmobiliarios adjudicados quedan más de 120.000 millones problemáticos sin provisionar.
El Banco de España reconoce que sus medidas no han sido suficientes para eliminar la incertidumbre sobre el valor de los activos relacionados con el sector inmobiliario, y en particular del suelo, ante el continuo ajuste de dicho sector y el agravamiento de la crisis. La primera reforma financiera puesta en marcha por el Gobierno de Mariano Rajoy pretendía elevar las provisiones al 60% para el suelo, al 50% para las promociones terminadas y hasta el 40% para los pisos, más algunos colchones de capital adicionales y una provisión genérica del 7% del crédito promotor teóricamente sano en un paquete cifrado en unos 50.000 millones. Pero buena parte de las nuevas provisiones iban camino de ser un mero reajuste contable de partidas ya existentes y también se ha visto que la crisis estaba convirtiendo aceleradamente en crédito problemático el que antes se consideraba sano. El FMI, además, alertó de la morosidad oculta vía refinanciaciones artificiales de deuda.
El grupo de Bankia es el que tiene un mayor volumen total de inmuebles
Fuente: EL PAÍS.com
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