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miércoles, 9 de mayo de 2012

Dos de cada tres españoles creen que las cajas despilfarraron al dictado de los políticos

Hoy, 14:01 h. | Álex Medina R. 
Las cajas de ahorro, de la que la polémica sobre Bankia es sólo el colofón, se lanzaron a financiar proyectos dudosos y los españoles tienen claro de quién es la culpa. Hasta un 65% de los ciudadanos considera que hubo una "gran influencia" de las administraciones territoriales a la hora de que las entidades financieras apoyaran ciertos proyectos.

Foto de FUNCAS cree que la recesión en España se extenderá al 2013
La Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS) pronosticó que la economía del país permanecerá en recesión este y el próximo años debido a las medidas de recorte del gasto para reducir el déficit fiscal. En la imagen, un hombre pasa por una tienda cerrada en el centro de Madrid, el 19 de abril de 2012. REUTERS/Andrea Comas
El español sabía lo que pasaba y lo sabe todavía más en estos momentos en los que se avecina una nueva reforma financiera. Las cajas de ahorro se guiaban casi exclusivamente por la política (y no por criterios económicos, de rentabilidad o sociales, tal y como exigen sus estatutos) a la hora de respaldar ciertas obras.

Así lo ha dejado claro una encuesta realizada por Funcas, la fundación de las propias cajas de ahorros, e incluida en un libro temático bajo el nombre de La crisis y las autonomías.

El enunciado es el siguiente: "Las cajas de ahorro han financiado grandes proyectos poco viables económicamente debido a la gran influencia de los políticos locales y regionales". Y el 40,1% de los cuestionados se ha mostrado "muy de acuerdo" con él y otro 24,9% "bastante de acuerdo".

Entre los que no lo comparten en absoluto hay un 13% de los españoles y poco de acuerdo se ha mostrado el 16,4%.

Pero el libro va mucho más allá e incluye medio centenar de preguntas. De ellas, se extraen no pocas conclusiones, tal y como ha expuesto el catedrático Víctor Pérez-Díaz. Las más importantes, con todo, se refieren a la tendencia hacia la "centralización" que empieza a experimentarse en los últimos tiempos y a la convicción (que ya se apodera de la mitad de los españoles) de que la crisis económica va a elevar las tensiones y enfrentamientos entre autonomías.

Respecto a lo primero, otro de los autores del libro, Josu Mezo, quiso aclarar que, por ahora, la recuperación de poder por parte del Estado es sólo una sensación, más que una realidad. De hecho, sólo en torno al 20% de los españoles desea un Estado con todas las competencias en su mano, mientras que otro 20% apoya que recupere algunas cuestiones.

Todo, bajo el prisma de que "los españoles tampoco tienen demasiado identificadas las competencias de cada administración".

En cuanto a la sensación de que los problemas económicos pueden terminar en disputas más graves entre territorios, Pérez-Díaz ha resumido con que "la actual crisis de 2012 puede derivar en crisis autonómica en los próximos años".

Hay varias respuestas que apuntan hacia esta conclusión. La primera, es que un 85% de los españoles no considera equitativo el actual reparto del sistema de financiación, con una serie de autonomías especialmente beneficiadas: Cataluña (con el 57,4%), País Vasco (34%) y Madrid (27,7%).

Esta percepción varía de forma notable según la procedencia del encuestado; los catalanes, por ejemplo, aseguran que los grandes favorecidos son los andaluces y extremeños.

Eliminadas las diferencias, donde vuelve a confluir la mayoría del país es respecto a la transparencia del sistema. Hasta un 88,1% asegura que no se entiende ni se explica el sistema de reparto.

Por último, y más allá del debate autonómico, la encuesta también recoge consideraciones generales sobre la crisis (aunque hay que tener en cuenta que el trabajo de campo se realizó en septiembre). En cualquier caso, un 60% estaba de acuerdo con la reforma constitucional que se pactó el verano pasado y un 80% apoyaba las medidas para corregir el déficit.

Para terminar con la misma idea del principio (la de que los españoles reconocen los problemas), un 80% asegura que la situación de deuda de su autonomía es muy o bastante preocupante y, entre las medidas para corregir los números rojos, destaca el 62,6% que apoyaría una fusión de municipios pequeños y el 60,5% que respalda el fin de las diputaciones.
Fuente: lainformacion.com

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