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lunes, 7 de noviembre de 2011

Sundance se convierte en la cantera de directores de Hollywood

Cine
 
06:00h | Julio Vallejo | aviondepapel.tv
Ariel Schulman y Henry Joost, los realizadores de `Paranormal Activity 3´, y Marc Webb, responsable de `The Amazing Spiderman´, triunfaron en el certamen de Robert Redford antes de hacerse un hueco en el cine estadounidense. Antes que ellos, directores como los hermanos Coen, Steven Soderbergh, Quentin Tarantino, Robert Rodríguez o Kevin Smith utilizaron Sundance como plataforma para ganarse un nombre en la industria.

Ariel Schulman y Henry Joost, los directores de Paranormal Activity 3
 Ariel Schulman y Henry Joost, los directores de `Paranormal Activity 3´.

Hace menos de dos años, Ariel Schulman y Henry Joost eran la sensación de Sundance con Catfish, un documental que analizaba los secretos y mentiras que se esconden tras los perfiles de Facebook. Veinte meses después, la pareja de realizadores triunfaba en la taquilla con Paranormal Activity 3, la tercera parte de una de las franquicias de terror más populares del siglo XXI.

Es sólo un ejemplo de la importancia del certamen dirigido por Robert Redford dentro de la industria americana. El festival se convierte en una plataforma para todo cineasta novel e independiente que se quiera hacer un hueco en el cine más comercial. Los cazatalentos de Hollywood están al acecho y no dudan en ofrecer la dirección del próximo blockbuster al realizador de moda.

El ejemplo más claro es Marc Webb, el director que se ha hecho cargo de The Amazing Spiderman. El cineasta presentó en Sundance (500) días juntos, una comedia romántica con aroma independiente que se ganó una de las mayores ovaciones del público durante la edición del año 2009.

Unos meses después, Sony Pictures decidía que el joven cineasta era la elección ideal para encargarse de las aventuras del trepamuros. Sin embargo, Schulman, Joost y Webb no son los primeros –y tampoco serán los últimos- en servirse del certamen norteamericano para saltar a Hollywood.

Los hermanos Coen fueron, en este sentido, los grandes pioneros. La pareja de directores consiguió el Gran Premio del Jurado a la mejor película dramática por Sangre Fácil en 1985. Desde entonces, ambos han construido una carrera donde se han dado cita los títulos más artísticos con otros aparentemente más comerciales, como el remake de Valor de Ley.

Algo parecido le ha ocurrido a Steven Soderbergh. Ganador del premio del público por Sexo, mentiras y cintas de vídeo en 1989, el realizador ha combinado obras claramente taquilleras, como la saga de Danny Ocean o Contagio, con propuestas más arriesgadas o minoritarias en la línea de Girldfriend Experience o Bubble.

Otros triunfadores del festival norteamericano han decidió adaptar su personal forma de ver el cine a los patrones industriales de Hollywood. Ese es el caso de Christopher Nolan, que consiguió el prestigioso premio Waldo Salt de Sundance con Memento, la película que convirtió al británico en un artista a seguir. El cineasta se ha hecho un hueco en la Meca del Cine con grandes éxitos de taquilla como la saga Batman u Origen, aunque no ha dejado la ocasión de mostrar que está lejos de ser un mero mercenario.

Ese espíritu independiente dentro de un Hollywood interesado únicamente por el dinero es el que anida también en Quentin Tarantino. El cineasta norteamericano no ha doblegado su carácter rebelde desde que Reservoir Dogs causara sensación en Sundance. El realizador es un verdadero autor a la europea, aunque sus películas pertenezcan al cine de género y sus repartos estén repletos de estrellas.

Aunque menos importantes desde un punto de vista cinematográfico, Robert Rodríguez y Kevin Smith también aprovecharon la ineludible cita indie para lanzar sus carreras. El cineasta de origen mexicano ha conseguido mantener el espíritu de serie B que anidaba en aquel El Mariachi que le hiciera ganar un premio del público en Sundance, aunque lo ha hecho en cintas plagadas de efectos especiales y adaptándose a las modas del cine más comercial.

Por su parte, Kevin Smith ha tenido una carrera bastante irregular. Sin la frescura de Clerks, cinta con la que consiguió el premio al mejor director en Sundance, el realizador ha desarrollado una obra irregular en el cine comercial, donde los batacazos han sido más frecuentes que los grandes éxitos. Con ánimo de recuperar el prestigio perdido, el director ha vuelto a la independencia con Red State, una dura película sobre el fundamentalismo religioso en Estados Unidos.

Curiosamente, ha sido Sundance donde el largometraje se ha proyectado por primera vez. El festival ha servido también para que el responsable de Persiguiendo a Amy se vuelva a ganar el respeto de la cinefilia. Como se puede apreciar, el festival de Sundance se ha convertido en una importante cantera de talentos que suministra a Hollywood algunos directores de sus directores más interesantes. Se puede cuestionar su presunta independencia, aunque no la importancia capital en un cine norteamericano cada vez más escaso de directores con verdadera personalidad.
Fuente: lainformacion.com

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