Barómetro Joly
Los populares alcanzan un apoyo del 49,4%, una cifra que valdría para la mayoría absoluta. El voto tradicional socialista comienza a dispersarse entre la abstención y otros partidos. Izquierda Unida se consolida con una estimación mayor al 8% desde el año pasado.
Juan Manuel Marqués | Actualizado 06.11.2011 - 07:26
José Antonio Griñán recibiendo a Javier Arenas./ JC Muñoz |
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El trabajo de campo del Barómetro Joly se realizó entre los días 18 y 24 de octubre, en unos días en los que se conoció el comunicado de ETA en que proclamaba el abandono "definitivo" de la violencia, aunque finalizó antes de conocerse el último dato de desempleo de la Encuesta de Población Activa (EPA), que fue muy negativo. El nulo impacto que el principio del fin de ETA ha traído sobre las expectativas socialistas puede obedecer, o bien a que sea un hecho que se daba por descontado, o bien a que el peso de la crisis lo oculta todo, y es que, como se aprecia en otras preguntas del sondeo, el pesimismo económico es mayor que nunca, al menos desde que se realiza este Barómetro Joly, en octubre de 2008.
El PP ha ganado 4,4 puntos desde el último sondeo, que se publicó con motivo del 28 de Febrero. En aquella ocasión, los populares se situaban a 10,2 puntos. Después, en mayo se celebraron las elecciones municipales, y el PP ganó unos comicios en el conjunto de Andalucía por primera vez en la historia. La diferencia fue de 7,1, aunque las consultas locales guardan muchas diferencias con unas generales o autonómicas. No son comparables, pero sí son indicativas de la situación de cambio que se aprecia en el sondeo. Ahora, el PP obtendría un 49,4%, frente al 34,8% del PSOE, un porcentaje ya muy lejano del 48,2% con el que Manuel Chaves ganó por mayoría absoluta las últimas elecciones autonómicas.
Izquierda Unida parece confirmar la tendencia de situarse por encima del 8%, un punto más que en las andaluzas de 2008, cuando se quedó en el 7,1%. La formación que lidera Diego Valderas obtendría el 8,4% de los votos, lo que podría darle algunos diputados más sobre su grupo parlamentario, compuesto por seis escaños.
La pérdida de apoyos del Partido Socialista obedece a una transferencia de su electorado tradicional hacia otras opciones, ya sea a la abstención o a otros partidos. La lealtad del electorado tradicional socialista se tambalea, mientras que la del PP se mantiene en niveles muy altos.
Un vistazo a la tendencia de la estimación de voto desde octubre de 2008 permite observar, claramente, tres fases: una caída lenta de voto de los socialistas acompañado de un crecimiento apenas imperceptible de los populares, que se convirtió en empate técnico entre otoño de 2009 y el invierno de 2010, y que se solventó claramente a favor del PP a partir de junio de 2010, cuando comenzaron a hacerse públicos los ajustes presupuestarios de José Luis Rodríguez Zapatero. Todo ello tuvo un fiel reflejo en el comportamiento de los andaluces respecto a su voto en las autonómicas. Ahora, el PSOE va bajando y el PP sube con claridad.
El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, aún no ha convocado las autonómicas, aunque todo indica que se celebrarán en el mes de marzo. Hasta entonces, el hecho verdaderamente sustancial, el único que podría alterar algo lo que los sondeos muestran como una tendencia clara, será el resultado de las elecciones generales del próximo 20 de noviembre y los primeros meses de acción de Gobierno de Rajoy para reducir el déficit, si tal como indican las encuestas, el PP logra vencer en estos comicios. Eso, y el panorama económico europeo, no exento de sobresaltos permanentes.
Fuente: diariodesevilla.es
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