LA RIOJA
Vender un inmueble supone rebajar considerablemente su precio y por ello, muchos propietarios prefieren alquilarlo
Vender un inmueble supone rebajar considerablemente su precio y por ello, muchos propietarios prefieren alquilarlo
22.08.11 - 02:46 -
La oferta de pisos en alquiler para estudiantes ha aumentado significativamente en los últimos años. En una ciudad como Logroño, ya no supone ningún tipo de estrés para estos jóvenes emprender la tarea de buscar un piso para el siguiente curso universitario. «Si no es éste, ya será otro», piensan. Este planteamiento, que hace cinco años era prácticamente impensable, ha llevado a muchos propietarios a rebajar entre un 10 o un 15% aproximadamente los precios de sus alquileres, o en el mejor de los casos a estabilizarlos, según Oscar Martínez Solozábal, de la inmobiliaria Iregua y presidente de la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios (APEI).
La flexibilidad que presentan los contratos con estudiantes es una ventaja decisiva para muchos propietarios. «Hay quien está pagando una hipoteca y piensa, mientras no lo vendo, lo voy alquilando», explica Martínez. Los propietarios ven aquí la posibilidad de vivir una temporada un poco más holgados, pero sin comprometerse en exceso. Estos contratos suelen tener una temporalidad de un año, mientras que una familia o una persona trabajadora está en su derecho de exigir un contrato de cinco años según la ley. Como analiza el presidente de APEI, «si el dueño quiere vender el piso al año siguiente, con los estudiantes ya lo tiene libre, mientras que con una familia, tiene que esperar».
Los propietarios son conscientes de que no es un buen momento para vender. Aunque son reticentes a bajar el precio del alquiler, la mayoría acaba cediendo la rebaja. «O lo bajo o lo alquila mi vecino», ejemplifica uno de ellos. La mayoría tiene un pensamiento común, «antes de tener el piso vacío, lo bajo y ya vendrán tiempos mejores. Dentro de unos años, cobraré más».
Sin embargo, el presidente de la APEI mantiene los pies en el suelo: «Esto no va a cambiar tan fácilmente. La gente sigue pensando como hace unos años, que subirá y subirá. Claro que mejorará lógicamente, porque hoy se está vendiendo por debajo del precio real, pero no como hace unos años».
La opinión de muchas inmobiliarias es unánime. «Ha aumentado mucho la oferta en general y ahora cuesta más alquilar los pisos», afirman desde la inmobiliaria Solozábal. La empresa San Martín asegura que «la mayoría de los demandantes no reúne las condiciones de seguridad, ni económicas ni familiares». Así, muchos propietarios se decantan por la gente joven estudiante ya que, «el aval de los padres les transmite más confianza».
Por ejemplo, la oferta de un piso compartido próximo a la universidad riojana, de 82 metros cuadros por un importe 400 euros es, aun y todo, difícil de «colocar».
Cambia la oferta y colateralmente se transforman los hábitos de la demanda. Ésta se ha vuelto más exigente y relajada. «Antes, los estudiantes veían un piso y lo cogían corriendo, porque sino se quedaban sin él. Ahora el abanico es mucho más amplio y aunque le quiten alguno, siempre tienen más para mirar», explica Martínez Solozábal. Hace unos años el asegurarse con antelación un inmueble donde habitar el curso siguiente se convertía en una asignatura más para junio. Los estudiantes alquilaban los pisos con muchos meses de antelación. Cuando terminaban el curso ya tenían un contrato firmado para septiembre, y en muchos casos, incluso pagaban los meses de verano, en los que el inmueble permanecía vacío, porque sabían que a la vuelta iban a tener muy difícil encontrar dónde vivir.
Contraste de precios
Anuncios en la calle, inmobiliarias o páginas web son los puntos de encuentro entre propietarios e inquilinos. A éstos, se les suma la bolsa de pisos de la Universidad, que, a fecha de hoy, contiene un total de 239 ofertas. En ella los estudiantes pueden encontrar ofertas realmente sugerentes, como una habitación amueblada en la céntrica calle Juan XXII por 120 euros, con gastos incluidos.
Sin embargo, no en todas las ciudades este aumento de la oferta ha significado necesariamente un descenso de los precios en los pisos estudiantiles. «En ciudades como Madrid, todo lo que está próximo a la universidad tiene unos precios bestiales», apunta Martínez Solozábal, propietario también de una inmobiliaria en la capital. Mientras que en Logroño el precio de media oscila entre los 600 euros, «cualquier piso un poco decente de dos habitaciones en una zona normal de Madrid, se sitúa de los 1.000 euros para arriba».
La diferencia radica en las distancias, en Logroño no existen. «Aquí no se fijan si está cerca de la universidad», dice el experto inmobiliario. Pero en las ciudades grandes como Madrid o Barcelona los estudiantes «no quieren pasarse 45 minutos de trayecto todos los días para ir a clase». Por ello, la oferta se concentra en los alrededores de las instituciones educativas, y los precios se disparan.
Fuente: elcorreo.com
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