Uno de los clubs literarios más famosos del mundo
Ahora, que parece que todo, y
en especial la literatura, ha perdido su esencia conviene recordar a
aquellos que pasaron a la historia.
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B. Diéz / 7 julio 2012
Europa
está en guerra. El diablo nazi ha levantado el tridente y lo ha ido
clavando en Polonia, Francia, Rusia... El mundo ha reaccionado tarde,
pero se ha lanzado con coraje a guerra para detener a Hitler.
Apenas a ochenta kilómetros de
Londres se eleva, todo lo pacífico que estos tiempos le permiten, la
ciudad de Oxford, ubicada en pleno condado de Oxfordshire.
Conpoco más de 150.000 habitantes,
los oxonian siempre se han sentido orgullosos de su universidad. Y es a
ese entramado de facultades y colleges, centro de saber y humanidad en un mundo incrédulo y ajado, ha donde nos dirigimos para encontrarnos con los Inklings.
Al calor de un bar y una cerveza se
han forjado algunas de las más grandes historias de la literatura y del
pensamiento occidental moderno. Los Inklings son ejemplo de esto. Por lo tanto, nos llegamos hasta la puerta de al pub Eagle and Child. Es
jueves, y junto a la chimenea encontramos sentados a un grupo de
personas, todos ellos con ese aire de viejo profesor que siempre ha
acompañando a los grandes docentes.
Tollers, al que el mundo
conoce como J. R.R. Tolkien, pide la palabra. Saca de su chaleco unas
hojas y, tras aclararse la gargante con un sorbo de su pinta, comienza a
leer:
"Tres
anillos para los reyes elfos bajo el cielo. Siete para los señores
enanos en casas de piedra. Nueve para los hombres mortales condenados a
morir. Uno para el «Señor oscuro», sobre el trono oscuro en la tierra de
Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a
todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y
atarlos en las tinieblas en la tierra de Mordor donde se extienden las
sombras".
El “el primer y último Inkling”,
Owen Barfield, que ha escuchado con atención las palabras leídas por su
amigo, mira al resto de sus acompañantes en la mesita del pub
hasta que sus ojos se paran en Charles Williams. A Williams siempre le
han gustado las fantasías y esoterismos, pensó Barfield.
- Tollers... es..., es muy estimulante.
Warnie, el historiador y soldado hermano mayor de otro insigne miembro de los inklings, expresó sus miedos
ante la historia que Tollers había expuesto tras su lectura. Una
historia así es casi imposible de escribir con el carácter que tiene
Tolkien, que lo mismo escribe en un recorte papel un bosquejo de ideas
como se planta delante de una Livetti, y se pasa horas tecleando.Tollers no pudo reprimir una risa que en seguida fue secundada por todos los acompañantes.
- Clive, lee lo que me enseñaste ayer. Ya veréis - dijo Warnie -.
Clive, al que llamaban Jack y
al que hoy conocemos como C.S. Lewis, miró a sus contertulios, y con una
media sonrisa dibujada en la cara tomó unos papeles de su cartera:
—
Buenas tardes —saludó Lucía. Pero el Fauno estaba tan ocupado
recogiendo sus paquetes que no contestó. Cuando hubo terminado le hizo una pequeña reverencia.
— Buenas tardes, buenas tardes —dijo. Y agregó después de un instante—: Perdóname, no quisiera parecer impertinente, pero, ¿eres tú lo que llaman una Hija de Eva?
— Buenas tardes, buenas tardes —dijo. Y agregó después de un instante—: Perdóname, no quisiera parecer impertinente, pero, ¿eres tú lo que llaman una Hija de Eva?
— Me llamo Lucía —respondió ella, sin entenderle muy bien.
— Pero, ¿tú eres lo que llaman una niña?
— ¡Por supuesto que soy una niña! —exclamó Lucía.
— ¿Verdaderamente eres humana?
— ¡Claro que soy humana! —respondió Lucía, todavía un poco confundida.
—
Seguro, seguro —dijo el Fauno—. ¡Qué tonto soy! Pero nunca había visto a
un Hijo de Adán ni a una Hija de Eva. Estoy encantado.
Se detuvo como si hubiera estado a punto de decir algo y recordar a tiempo que no debía hacerlo.
— Encantado, encantado —repitió luego—. Permíteme que me presente. Mi nombre es Tumnus. — Encantada de conocerle, señor Tumnus —dijo Lucía.
— Y se puede saber, ¡oh, Lucía, Hija de Eva!, ¿cómo llegaste a Narnia? —preguntó el señor Tumnus.
— ¿Narnia? ¿Qué es eso?
—
Esta es la tierra de Narnia —dijo el Fauno—, donde estamos ahora. Todo
lo que se encuentra entre el farol y el gran castillo de Cair Paravel en el mar del este. Y tú, ¿vienes de
los bosques salvajes del oeste?
- Está empecinado en las historias de hadas - rió Warnie.
Tolkien felicitó a Clive por una obra
que, según él, prometía mucho aunque lamentó que Lewis desconociese la
mitología nórdica, pero le auguraba un gran futuro. Comenzó entonces la
animada charla entre todos los presentes sobre la importancia de la
literatura fantástica. Tolkien y Lewis aseguraban su caracter benéfico
para los lectores, además de considerarla un genero importante porque
permitía hacer cuantas carambolas el autor quisiese. A Hugo Dyson, más
amante de la conversación que de la lectura, no le gustó esa defensa
cerrada, y con vehemencia salió al ataque con argumentos difícilmente
sostenibles. Tolkien grabó en su mente aquella defensa, y por eso no le
sorprendió cuando, días o meses después, comenzó a leer otro pasaje de El Señor de los Anillos y Dyson saltó como una furia gritando: Oh no! Not another fucking elf! (¡Oh, no, otro puto elfo no!). Desde aquel día, Tolkien reservó las lecturas de sus obras para las sesiones en las que Dyson estaba ausente.
El grupo literario que fundó el alumno Edward Tangye-Lean en el University College
de Oxford fue rescatado cuando Tangye terminó sus estudios en 1933, por
los profesores Tolkien y Lewis, que tomando el nombre de Inklings, trasladaron el informal grupo al Magdalen College, en donde junto con el pub, las habitaciones de Lewis eran lugar habitual de reunión.
Un espíritu crítico rodeó siempre las reuniones de estos gigantes de la literatura que se hacían llamar Inklings, aunque ni ellos mismo sabían que era exactamente. Warnie
Lewis escribió que “propiamente hablando los Inklings no eran ni un
club ni una sociedad literaria, aunque participaban de la naturaleza de
ambos. No había reglas, oficiales, agendas o elecciones formales”. Era
pues, y según la línea que numerosos estudiosos han marcado, un
auténtico centro de creación de ideas literarias, como un taller para la
literatura de un nuevo tiempo, en donde se hacía especial hincapié,
como el ceramista a su cerámica, en la literatura fantástica.
John Ronald Reuel Tolkien, a menudo citado como J. R. R. Tolkien o JRRT y apodado Tollers. Escritor, poeta, filólogo y profesor universitario británico, conocido principalmente por ser el autor de las novelas clásicas de la alta fantasía El hobbit y El Señor de los Anillos.
Clive Staples Lewis popularmente conocido como C. S. Lewis, y llamado Jack
por sus amigos, fue un medievalista, apologista cristiano, crítico
literario, académico, locutor de radio y ensayista británico. Es también
conocido por sus novelas de ficción, especialmente por las Cartas del diablo a su sobrino, Las Crónicas de Narnia y la Trilogía Cósmica.
Charles Walter Stansby Williams
, fue un poeta, novelista, teólogo y crítico literario inglés amigo de
J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis, de creencias cristianas y marcado
interés por el esoterismo.
Owen Barfield fue un filósofo,
escritor, poeta y crítico inglés. Estudió en el Wadham College, Oxford y
obtuvo un título de primera clase en lengua y literatura inglesas en
1920. Tras terminar su tesis, que se convirtiría en el libro Poetic Diction, se ganó la vida como abogado.
Christopher John Reuel Tolkien
es un escritor británico, tercer hijo del también escritor J. R. R.
Tolkien y de Edith Mary Bratt. Es muy conocido por el trabajo que ha
realizado como editor de la mayor parte de la obra de su padre y que ha
ido publicando tras su muerte, como su albacea literario.
Warren Hamilton Lewis fue un
soldado e historiador, hermano de C. S. Lewis. Warren Lewis fue un
oficial de la Armada Británica durante y después de la Primera Guerra
Mundial, y luego de retirarse en 1932 fue a vivir con su hermano Clive
al que sirvió como secretario en sus últimos años de vida.
Roger (Gilbert) Lancelyn Green
fue un biógrafo y escritor de literatura infantil de origen británico.
Estudió bajo el magisterio de C. S. Lewis en el Merton College, Oxford
donde obtuvo su licenciatura en Letras. Escribió nuevas versiones de los
mitos griegosy del Antiguo Egipto , así como los mitos nórdicos (y las
historias del Rey Arturo y de Robin Hood.
Fuente: Ritmos XXI
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