Fútbol
Ha muerto un hombre honrado al que la vida maltrató. Su sinceridad le hizo ganarse a prensa y aficionados. No se arrugó ni ante Mourinho
Ha muerto un hombre honrado al que la vida maltrató. Su sinceridad le hizo ganarse a prensa y aficionados. No se arrugó ni ante Mourinho
Día 07/06/2012 - 21.51h
Manolo Preciado vivió
una relación pugilística con la vida. Si tú me pegas, yo te golpearé
más fuerte, parecía ser su lema frente a la desgracia. En ese
intercambio de golpes al que al final ha sucumbido, Preciado dejó
algunas máximas que lo convirtieron en un personaje admirado por su
integridad y bonhomía. Era un tipo humilde y campechano, pero no se
dejaba amilanar. Si tenía que sacar las garras lo hacía sin complejos,
animado por el ímpetu de quien sabe que lo ampara la justicia. Sus
frases circulan hoy en el flujo de una comunidad tuitera trastornada y
algunas encierran enseñanzas mucho más allá del fútbol.
-«La
vida me ha golpeado fuerte. Podía haberme hecho vulnerable y acabar
pegándome un tiro o podía mirar al cielo y crecer. Elegí la segunda
opción»: La fatalidad había situado al entrenador en la diana
hacía tiempo. Hace diez años años, la que era su esposa, Puri, murió
víctima de un cáncer. Preciado acusó el golpe. Pero se rehizo y cuentan
que dedicaba las victorias de sus equipos al recuerdo de su mujer. Otra
embestida brutal llegaría en el verano de 2004, cuando su hijo de
catorce años perdía la vida en un accidente de motocicleta. Tenía el
alma hecha jirones, pero el bueno de Preciado volvió a levantarse. Es lo
que tiene la honradez. Lo hace a uno indestructible. Nadie pudo
explicar mejor que él, cómo resistió a aquellos mazazos. Tan claro como
sencillo: eligió seguir creciendo.
-«Mañana sale el sol»:
Era una de sus frases favoritas. Tan asaeteado por la vida, cuando se
le acercaban hinchas y periodistas a preguntarle por los apuros de su
Sporting, él respondía socarrón con esa frase. Si el sol siempre sale,
hombre. La máxima, otra que añadir a los «Preciado facts», se
convertiría en el título de la biografía que le dedicaron los
periodistas Carlos Llamas y Javier Barrio.
-«Mou es un canalla»:
El luso dio con la horma de su zapato. No se imaginaba la que le iba a
liar aquel entrenador de equipos humildes en las antípodas del glamour
cuando cuestionó su profesionalidad. Preciado no era de los que se
arrugaban ni se dejaban impresionar por la opulencia de otros. Cuando
Mourinho insinúo que contra el Barça se había dejado ganar alineando a
los suplentes, el de El Astillero lo dijo claro: «Si ha dicho eso, es un
canalla». Luego hicieron las paces y el mensaje de condolencia de Mourinho ha sido de los más emotivos. Los dos tuvieron orgullo. Lo que nunca tuvo Preciado fue miedo.
-«Nos vamos a salvar por cojones»:
Preciado derrochaba fe en sus posibilidades y defendía a sus jugadores
por adversas que fueran las circunstancias. Por eso, incluso después de
las derrotas, incluso cuando el Sporting al que dirigía se hundía en las
catacumbas de la clasificación, él lo tenía claro. El Sporting se había
de salvar por eso, por cojones.
-«Me voy a pegar un homenaje que no lo sabe nadie»:
Culminada la salvación del Sporting en mayo de 2010, Preciado
comparecía ante los medios con la satisfacción del deber cumplido. Un
hombre tan castigado por el destino encontraba en el fútbol su camino a
la felicidad. Y consciente de que no sabe uno cuándo la suerte le va a
permitir celebrar, esquiva como es ella, como primera medida tras acabar
la temporada anunciaba su gran homenaje. Quién sabe si no es eso lo que
está planeando ya, allí donde esté.
Fuente: ABC.es
Fuente: ABC.es
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