El siglo que despierta presenta la opinión del fallecido autor y el ex presidente chileno sobre diversos temas
| Legado. Fuentes hablaba sobre el mundo en que vivimos. (Foto: Archivo/ ELUNIVERSAL ) |
Separados generacionalmente sólo por una década, pero fuertemente unidos por su cultura humanística, filosófica y política, el escritor mexicano Carlos Fuentes (1928-2012) y el ex presidente chileno Ricardo Lagos (1938) conversan sobre temas torales que les preocupan en su condición de líderes de opinión en "El siglo que despierta" .
Se trata de un libro que recoge horas de un intercambio intelectual de
primerísimo nivel, moderado por Juan Cruz, el cual tuvo lugar en el
otoño de 2011, en un hotel de Londres donde Lagos se hospedaba,
partiendo de una dicotomía entre el sueño y la pesadilla del mundo en
que vivimos.
El material, que vio la luz a un par de semanas de la muerte del connotado autor de "La región más transparente"
, refrenda el compromiso intelectual de Fuentes con México, con América
Latina y, en general, con el mundo de hoy, ese que, reconoce con cierta
angustia, ya no entiende, pues lo mira desquiciado.
"Estoy muy preocupado porque no entiendo el futuro. Creí que entendía el
futuro pero ya no lo entiendo (...) Yo, hoy, no sé qué va a pasar, no
me atrevo a pronosticar porque la realidad va mucho más rápido que mi
pensamiento [...] Yo no me podía llegar a imaginar que en el Egipto de
Mubarak iba a pasar lo que pasó. ¡No podía imaginarlo!" , refiere en una
de sus intervenciones.
En el material, publicado por Taurus, Fuentes y Lagos hablan ante la
mirada atenta del periodista español Juan Cruz, sobre temas como la
educación, en el que coinciden que sus fallas en América Latina la han
convertido en una sombra perversa para el continente.
"Si a la universidad la patean y la maltratan, el país va mal" , destaca
Lagos, quien fue fundamental para impulsar el proceso democrático en
Chile, país cuyos destinos dirigió de 2000 a 2006, mientras que Fuentes,
uno de los principales exponentes de la narrativa mexicana, resume: "De
las universidades surge gran parte de la independencia de un país" .
Globalización, pobreza, política, España, indigenismo, nuevas
tecnologías, religión y futuro son otras de las temáticas que abordan en
este intercambio cruzado de reflexiones, en este diálogo en el que
ambos comparten cómo ven, desde sus respectivos contextos, "el mundo en
el que vivimos" .
El punto de partida es una preocupación común, una pregunta concreta:
¿En qué mundo vivimos? La respuesta, diseminada a lo largo de más de 230
páginas, refleja la lucidez de dos pensadores preocupados por la
marginación de los pueblos y su desigualdad; por una globalización sin
reglas y una cultura política incipiente.
Hablan también de la cultura latinoamericana que, a diferencia de la
política, ha tenido una continuidad en el tiempo; del enorme potencial
que significa tener una lengua común y de su riqueza desde el punto de
vista de la integración; de las tradiciones, que confieren identidad
nacional al tiempo que hablan de una gran diversidad, y de la educación
como arma indiscutible para combatir la pobreza.
Sobre la globalización recuerdan haber nacido en un mundo donde esa
palabra no existía; aunque Lagos la ubica desde Magallanes y el
descubrimiento del Nuevo Mundo. La diferencia ahora es la inmediatez y
la ausencia de reglas. "Y la historia enseña que cuando no hay reglas,
éstas las pone el más poderoso" .
El también diplomático mexicano, por su parte, opina que el problema es
que no se trate de un fenómeno espontáneo sino de uno impuesto por
empresas, poderosos y gobiernos, donde pesan más los mercados que los
Estados.
De ahí la imperiosa necesidad de dialogar, porque "la globalización es
algo que llegó para quedarse" , remata, por su parte, el ex mandatario
chileno.
De la pobreza, Lagos considera que un país no puede combatirla con una
mayor renta per cápita sino con una distribución homogénea de los
ingresos, lo que resulta absolutamente necesario también para la
cohesión social y el desarrollo, y pone como ejemplo al Brasil de
Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
En materia de política, Fuentes habla de lo desdibujado de las
izquierdas en el mundo y la incorporación de ideas izquierdistas por
parte de las derechas, mientras que Lagos externa su preocupación por
una derecha que quiere crear sociedades a semejanza de los mercados y se
refiere al pensamiento de izquierda como más humanista.
Al final, coinciden, el reto es encontrar la manera de establecer los
mecanismos para que los bienes y servicios que ofrece el mercado estén
al alcance de todos.
Sobre la religión, están de acuerdo en el poder de ésta en la
conformación de una identidad nacional, pero no creen en los curas ni en
el fanatismo; pugnan, ambos, por establecer una división clara entre
Iglesia y Estado.
Un tema en el que sí se detecta alguna divergencia es en el tecnológico,
pues mientras Fuentes muestra cierta reticencia, al decir que es
producto de su educación y su época y se resiste a imaginar a Marcel Proust frente a un ordenador, Lagos califica a éste como un elemento democratizador, porque pone todo al alcance de cualquiera.
En torno al futuro, ambos se refieren a las nuevas generaciones como los
indignados, tratan de entender sus frustraciones y se preguntan qué es
lo que quieren, qué reclaman o esperan encontrar. Fuentes reconoce no
saber qué reclaman estos grupos en las calles y Lagos se pregunta si
esta gente sabe qué es eso que buscan.
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