Literatura
Thomas Edison cuando iba al teatro hablaba
con su novia en morse con los dedos sobre sus muslos desnudos y Patti
Smith se masturbaba mientras escribía. Estas son algunas de las mil
fantasías eróticas que ha reunido la escritora española Roser Amills en
un libro.
Madrid,
7 jun.- Thomas Edison cuando iba al teatro hablaba con su novia en
morse con los dedos sobre sus muslos desnudos y Patti Smith se
masturbaba mientras escribía. Estas son algunas de las mil fantasías
eróticas que ha reunido la escritora española Roser Amills en un libro.
Un libro, que bajo el título "Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia", editado por Entre Parentésis, en España y Latinoamérica,
agrupa con mucho sentido del humor y documentación, cientos de
fantasías de personajes célebres, escritores, políticos, artistas,
actores y actrices, algunos ya muertos, pero también vivos.
Einstein,
Marilyn Monroe, Warren Beatty, Fernando Sánchez Dragó, Borges, Rosa
Regás, Julio Iglesias, Madonna, Eva Longoria, Naomi Campell o Courtney
Love cruzan su sueños y deseos más húmedos en este libro con Juan Ramón
Jiménez, Fidel Castro, Hitchcock, Hitler, Ava Gardner, Cleopatra, María Félix, Frida Kahlo, Amy Winehouse.
Un
libro que empezó a tomar cuerpo en la poeta y narradora Roser Amills
(Algaida, 1974) cuando trabajaba y recaba información para un poemario
sobre erotismo.
"Comencé a buscar en archivos, libros, vídeos,
películas y biografías y vi que el tema era fascinante y daba para mucho
porque cada historia era más divertida", explica a Efe la autora de
este curioso libro que ha escrito bajo la premisa de Luis Buñuel, que decía: "La imaginación no delinque".
Pero fuera de las fantasías sexuales, el libro también recoge la tan mencionada disputa que ha recorrido el mundo,
con un ojo morado incluido, entre los premios Nobel Mario Vargas Llosa y
Gabriel García Márquez. Todo por culpa de una azafata nórdica, en
opinión del escritor colombiano Juan Gossaín y que recoge la autora en
el libro.
Según esta teoría, Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez al encontrase a la salida del cine con sus respectivas parejas.
La
razón, siempre según el libro, fue que el escritor peruano no perdonó
que el colombiano le dijera a su mujer que pidiera el divorcio y no le
perdonara porque estaba teniendo un "affaire" con una azafata sueca.
El
libro también se hace eco de la revelación que hizo en febrero de 2011
la periodista y locutora Miariam Quiroga, "una secretaria todo terreno"
sobre la relación que había mantenido con el fallecido expresidente
argentino Néstor Kirchner.
Y otro expresidente, el cubano Fidel
Castro, también tiene su hueco en el libro. En su caso, por su debilidad
por las prostitutas con citas muy privadas y clandestinas.
Salvador
Dalí, a quien le fascinaba la cocina y que la consideraba un orgasmo
más, tenía fantasías "caníbales", pues para el genial artista, quien
soñaba con empequeñecer a Gala para tragársela como una oliva, "el
canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura".
A
la espía por excelencia, Mata Hari, su marido le arrancó un pezón de un
mordisco, no se sabe de si en ataque de ira, pasión o muerto de celos
por un afán erótico-caníbal.
Y en la especialidad de fetichismos
varios se llevan la palma Boris Vian, que escribía su nombre con
esperma; Cleopatra, que de voraz apetito, cuenta la leyenda que fue
capaz de practicar felaciones a miles de hombres o Kafka quien tenía obsesión por masturbarse en el cuarto de baño.
Mirando
por la mirilla de puertas más actuales el lector se va a encontrar con
una Eva Longoria a la que le estimula ser atada con pañuelos de seda, y a
Madonna, Tarantino, Naomi Campbell o Marilyn Manson, que se mueren por
chupar los pies.
Entre otras especialidades o manías se descubren
la del rey del rock Elvis Presley que se movía entre voyeurismo, parejas
copulando y encuentros sáficos.
El libro recoge un innumerable
anecdotario de cientos de casos, como Michael Douglas que padece
"satiriasis", que, durante los rodajes, se pone preservativo incluso en
las escenas sin sexo y que se masturba entre escenas.
Maupassant
también lo tenía claro: "Para que se me levante, me basta con pensarlo".
Orgías y mucho sexo bisexual se dan cita en María Fénix, Tamara
Lempicka, Leonardo Da Vinci, Bowie, Greta Garbo o Gabriela Mistral,
entre otros muchísimos personajes.
"He querido que el libro fuera
fundamentalmente divertido, simpático y que propicie conversaciones de
sobremesa y temas de conversación para parejas con inquietudes
culturales... si tu novio o tu novia es demasiado intelectual y le notas
desaborido... cuéntale alguna de estas historias y ya verás que como
mínimo os reís un rato... más", concluye la autora a Efe.
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