Análisis
14/06/2012 - 13:16
MADRID (Reuters) - Los bancos españoles tienen más brío después de
que el Gobierno acordase una inyección de dinero europeo para limpiarlos
de activos tóxicos en el sector inmobiliario, pero la refinanciación de
compañías moribundas en otros sectores podría hacerlos volver a la sala
de urgencias.
Por optimismo o desesperación, los bancos españoles
han refinanciado miles de millones de euros de deuda a pequeñas y
grandes compañías, incluidas las inmobiliarias, para evitar que quiebren
y también para evitar la provisión de esos préstamos mientras esperan
la ansiada recuperación económica, dijeron fuentes financieras.
Pero
con un desempleo al alza, la caída del consumo y una vuelta a la
recesión, la recuperación parece lejana incluso después de que el
Gobierno anunciase un acuerdo para inyectar a sus bancos hasta 100.000
millones de euros de sus socios europeos.
"A menudo los bancos han
continuado dando apoyo a las compañías en escenarios de casi
insolvencia en lugar de afrontar las pérdidas, provisionarlas y forzar a
la compañía a la liquidación. Esto ha sido muy habitual", dijo Alberto
Manzanares, experto en refinanciaciones de la firma legal Clifford
Chance en Madrid.
La tasa de morosidad en el sistema bancario
español ya ha alcanzado un máximo de 18 años en el 8,37 por ciento en
marzo, y los costes de financiación han aumentado para España, empujando
al país al núcleo de la crisis de deuda europea.
Se prevé que
aumenten los impagos a medida que la recesión arrastra a más familias y
compañías, mientras que una auditoría del sector encargada por el
Gobierno podría hacer aflorar las refinanciaciones de compañías
insolventes.
El Banco de España no ofrece datos de
refinanciaciones, pero Bankia, uno de los protagonistas de la crisis
bancaria tras solicitar 19.000 millones de euros en ayudas públicas, y
Popular salieron al paso recientemente para admitir un aumento en las
posibles pérdidas en deudas de empresa.
Bankia casi duplicó las
provisiones contra su cartera crediticia de 69.000 millones de euros
para empresas no inmobiliarias, con una cobertura del 6,8 por ciento,
mientras que Popular desveló una cobertura del 7,9 por ciento para
79.000 millones de euros en créditos fuera del sector del ladrillo.
"Bancos
como Bankia tienen más deuda inmobiliaria pero todos han refinanciado
deuda corporativa. Eso es la patada de la lata", dijo Enrique Quemada,
jefe del asesor de fusiones y adquisiciones ONEtoONE Capital Partners.
EMPACHO DE DEUDA
La
deuda del sector privado español al margen del sector financiero es del
134 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), superior a la de
cualquier gran economía del mundo excepto Irlanda, donde los datos están
distorsionados por la presencia de multinacionales extranjeras, según
un informe sobre deuda global publicado en enero por la consultora
McKinsey.
Esta gran deuda data de los años de vino y rosas de
España a finales de la década de 1990 y los inicios de la de 2000,
cuando las cuentas de las compañías se emborracharon de créditos
baratos. Como en todas las buenas fiestas, el precio a pagar ha sido una
resaca terrible.
"Es difícil encontrar una compañía que no haya
refinanciado en los últimos años. Al banco le interesa mantener viva la
compañía, no sólo para evitar pérdidas, sino porque los empleados de la
compañía o sus proveedores probablemente también tengan hipotecas y
créditos con el banco", dijo el abogado y experto en quiebras José Luis
Corell.
Entre el 50 y el 60 por ciento de los negocios españoles
ha necesitado algún tipo de refinanciación en los últimos tres años,
retrasando el pago de la deuda con la aportación de nuevas garantías,
dijo el jefe de riesgos de un banco.
Además de Bankia y Popular,
Reuters consultó a 11 bancos, pero sólo Sabadell proporcionó detalles,
diciendo que tiene una cartera de crédito a empresas no inmobiliarias de
56.000 millones de euros, con una cobertura del 7 por ciento.
Muchos
bancos dijeron que la refinanciación forma parte de los acuerdos
habituales con los clientes y el director financiero de uno de los
principales bancos españoles minimizó el peligro de una nueva ola de
impagos de pymes en una recesión, diciendo que "de lejos la gran mayoría
de refinanciaciones han sido apropiadas".
El Gobierno ha forzado a
los bancos a reconocer más de 80.000 millones de euros en posibles
pérdidas ligadas al mercado inmobiliario, pero para sorpresa de muchos
no se aplicó a las refinanciaciones.
"La cartera de pymes es a su
vez muy vulnerable a una economía en recesión y (en este escenario) las
entidades financieras tendrán que ir dotando provisiones para cubrir la
cartera de pymes", dijo María José Lockerbie, directora genral de Fitch
Ratings, en una presentación en Madrid en mayo.
Credit Suisse
calcula que cuatro de los principales bancos españoles - Santander,
BBVA, Sabadell y Popular - deberían provisionar 65.400 millones de euros
más por préstamos no inmobiliarios, llevando la cobertura al 7,3 por
ciento desde el actual 2,2 por ciento.
GANANDO TIEMPO
Excluyendo
los bancos, las compañías que cotizan en el índice de principales
valores españoles, el IBEX-35, tienen una deuda combinada de 222.000
millones de euros, superando su capitalización de mercado de 216.000
millones, según datos de Thomson Reuters.
No es un secreto que
bancos españoles hayan apuntalado a compañías consideradas "demasiado
grandes para caer", como ACS, uno de los mayores grupos de construcción y
servicios del mundo, que tenía una deuda de 9.000 millones de euros en
2011 frente a un resultado bruto de explotación de 2.300 millones.
Los
bancos han retrasado el pago de 1.400 millones de euros de deuda de ACS
que iba a vencer este año hasta julio de 2015, y la compañía cuenta con
que la venta de activos ayude a devolver 1.000 millones antes de enero.
"A
lo mejor las refinanciaciones han sido un tema para algunas de las
compañías grandes de inmobiliaria o construcción pero los bancos no han
tenido los fondos para apoyar a las pequeñas", dijo Rubén Manso,
economista en la consultora Mansolivar & IAX y ex inspector del
Banco de España.
De hecho, hasta 1.958 compañías se declararon en
bancarrota en el primer trimestre, un 21 por ciento más con respecto a
un año antes, y la mayoría eran pequeñas firmas y negocios relacionados
con la construcción.
Entre otras compañías cotizadas, firmas
deficitarias que van desde el grupo de tecnología Ezentis al fabricante
de materiales de construcción Uralita han refinanciado deuda este año.
Ezentis y Uralita dijeron que sus acuerdos de refinanciación, con los
que pretenden ganar tiempo para devolver su deuda, reflejaban la
confianza de los bancos en planes de negocio que tenían un importante
foco internacional.
"Muchas compañías que no pueden pagar sus
deudas están pidiendo a los bancos tres o cuatro años para diseñar
planes estratégicos para vender activos cuando el mercado haya mejorado.
Tenemos en marcha dos o tres de esos procesos en este momento", dijo
Manzanares.
¿Pero qué pasa si la economía de España se deteriora aún más?
Según
un estudio de ONEtoONE basado en 210.000 firmas españolas con una
facturación superior a los 2 millones de euros en 2009, el 22 por ciento
estaban "seriamente endeudadas", con una deuda superior a cinco veces
su ebitda.
PROMESA ROTA
El Banco de España se negó a hacer
comentarios más allá de explicar sus normas para el reconocimiento de la
morosidad. Las mismas permiten la refinanciación de los préstamos antes
de que se conviertan en impagados y que los préstamos en los que sólo
se paga el interés se consideren al corriente en los libros de las
entidades.
El regulador también vigila especialmente las
refinanciaciones corporativas a gran escala para asegurarse de que no se
llevan a cabo para encubrir deuda de mala calidad, según los estatutos
del banco. Sin embargo, no fiscaliza refinanciaciones de empresas más
pequeñas.
"(Los bancos) están haciendo daño a las (empresas)
buenas porque no quieren dejar caer a las malas, y eso es lo que está
haciendo daño al tejido empresarial español", dijo Quemada.
Los
jóvenes emprendedores están haciendo lo que pueden para apartarse de una
economía española que era muy dependiente del sector de la
construcción, apuntando a mercados más enfocados en la tecnología y con
potencial exportador.
Sin embargo, el crédito a las empresas viene
reduciéndose desde 2008, lo que lleva a que tanto las compañías sanas
como las nuevas iniciativas tengan muchos problemas para prosperar. El
total de préstamos cayó un 4,2 por ciento a 944.000 millones de euros en
2011.
Además, si se otorga un préstamo, se hace a un precio muy alto.
"Somos
jóvenes, con una empresa con muchas posibilidades, pero los bancos nos
están asfixiando, prestando el dinero a unos intereses carísimos", dijo
Lourdes Jiménez, socia de Baum Control, una pequeña empresa de servicios
tecnológicos.
/Por Tracy Rucinski y Sonya Dowsett/
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