| El primer ministro italiano, Mario Monti, intentó reafirmar la independencia de su Gobierno tecnócrata el viernes, después de que unos pobres resultados en las elecciones locales llevaran a los partidos que le respaldan en el Parlamento a demandar más control sobre la política. En la imagen, el primer ministro italiano, Mario Monti, en un discurso durante su conferencia sobre el estado de la Unión en Florencia, el 9 de mayo de 2012. REUTERS/Giampiero Sposito |
ROMA (Reuters) - El primer ministro italiano, Mario
Monti, intentó reafirmar la independencia de su Gobierno tecnócrata el
viernes, después de que unos pobres resultados en las elecciones locales llevaran a los partidos que le respaldan en el Parlamento a demandar más control sobre la política.
Desde
las elecciones del 6 y 7 de mayo, los grupos de izquierda que apoyan a
Monti han dicho que votarán cualquier medida que intente aprobar y con
la que no estén de acuerdo, criticándole por un exceso de austeridad.
"No
nos verán jamás haciendo algo que no va en interés del país porque los
partidos nos lo piden", dijo Monti en una rueda de prensa para anunciar
el uso de 2.300 millones de euros de fondos europeos en las regiones
menos desarrolladas del sur.
Monti lidera un Gobierno de
tecnócratas no elegido en las urnas que asumió el cargo en noviembre,
después de que un desacreditado Silvio Berlusconi dimitiera en medio de una crisis de deuda y con los rendimientos de los bonos soberanos disparados.
Después de imponer graves medidas de austeridad para salvar a Italia de una quiebra al estilo griego, Monti dijo que ahora es el momento de una nueva "fase" centrada en "igualdad y crecimiento".
Refiriéndose
a la asignación de fondos para medidas de bienestar y crecimiento,
Monti dijo que "el Gobierno tomó estas decisiones no porque los partidos
nos las pidieran, sino porque los italianos las pidieron".
Aunque
las elecciones locales no tienen efecto directo en el Gobierno de
Monti, eran la primera prueba electoral desde que asumió el poder y
mostraron que los italianos se rebelan contra los 24.000 millones de
euros en nuevos impuestos establecidos por el Gobierno este año.
El partido Pueblo de la Libertad (PDL)
de Berlusconi se llevó el peor golpe, perdiendo el control de docenas
de gobiernos locales, mientras que el otro gran respaldo de Monti, el
grupo de centroizquierda Partido Democrático (PD), perdió votos ante un
grupo antieuropeo liderado por un cómico.
Más de 9000 ciudades y pueblos celebran una segunda vuelta electoral el 20 y 21 de mayo.
La
austeridad "sólo puede aplicarse a una economía que crece, pero es un
suicidio para una que ya está en recesión", dijo Berlusconi el viernes
en Milán, repitiendo que su partido limitará su apoyo a las medidas del Gobierno "que nos convenzan".
El
líder del PD Pier Luigi Bersani dijo el jueves que Italia debe
reconsiderar sus objetivos presupuestarios para intentar estimular el
crecimiento.
Tanto el PD como el PDL, pese a un cierto debate
entre sus filas, han asegurado su apoyo al Gobierno hasta el final de la
legislatura el año que viene, pero parece que Monti tiene escasas
posibilidades de hacer las profundas reformas que los economistas creen
necesita el país.
Monti se ha esforzado en los últimos días para
mostrar que él, y no sólo los partidos, está atento a las preocupaciones
de los italianos medios, que acusan el golpe de las medidas de
austeridad y una severa recesión.
Después de las elecciones
locales, su índice de aprobación cayó seis puntos porcentuales en una
semana hasta el 38 por ciento, según mostró el viernes un sondeo de SWG.
En noviembre, nada más asumir el cargo tenía el apoyo del 71 por ciento
de los italianos.
/Por Steve Scherer/
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