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lunes, 14 de mayo de 2012

La oferta de pisos usados crece un 40% en Euskadi ante la escasa bajada de precios

VIVIENDA

El Gobierno Vasco augura que la salida al mercado de activos 'tóxicos' de los bancos provocará este año un «importante ajuste»

14.05.12 - 01:57 -LUIS LÓPEZ | SAN SEBASTIÁN

La oferta de pisos usados crece un 40% en Euskadi ante la escasa bajada de precios
Una empleada coloca anuncios de ventas de pisos en el escaparate de una inmobiliaria de San Sebastián. :: J. M. LÓPEZ


No acaba de funcionar del todo en Euskadi la principal ley del mercado: la de la oferta y la demanda. Estamos hablando de pisos. Tras el estallido simultáneo de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica, la venta de viviendas se ha paralizado, aunque miles de ciudadanos están interesados en acceder a una. Parte de la población no puede afrontar semejante inversión -crece el paro y la incertidumbre, mientras bajan los sueldos-; en otros casos, son las entidades financieras quienes paran los pies a los posibles compradores al poner drásticas restricciones a la concesión de créditos. También están quienes, pudiendo acceder a una hipoteca, no quieren pagar los desorbitados precios a los que se ha llegado y esperan rebajas.

En buena lógica, ese cúmulo de circunstancias facilitaría un sustancial abaratamiento del ladrillo. Pero esto no está ocurriendo. Al menos, no en la medida necesaria para impulsar esta actividad. Según un informe del Observatorio Vasco de la Vivienda, el «moderado ajuste de precios» que se viene produciendo desde 2008 es insuficiente para empujar las ventas, lo que nos lleva a «un contexto de notable atonía» en el que «continúa incrementándose el stock de vivienda en venta en el conjunto de la comunidad autónoma», que ya roza las 35.000 casas. La inmensa mayoría, más de 29.000 -un 40% ha crecido la cifra en el último año-, son pisos usados.

Ambas variables -precios y aumento de la oferta- aparecen claramente recogidas en la última estadística inmobiliaria del Observatorio, en el que se analizan los datos del primer trimestre de este año. En cuanto a los precios, en los últimos doce meses se han contraído un 1,8% en vivienda nueva libre (el metro cuadrado cuesta 3.764 euros de media) y un 1,1% en usada (3.837). Si nos remontamos al inicio de la crisis, la bajada es de «un 12%», explica el director de Planificación del Gobierno Vasco, Mario Yoldi. Una cifra muy alejada del 35% que vaticinaban los expertos.

Sin embargo, en este punto siempre hay que hacer el mismo matiz. La estadística del Gobierno Vasco se refiere exclusivamente a precios de venta ofertados. Es decir, lo que piden los propietarios por sus pisos. Antes resultaba un indicador fiable porque el valor final de las transmisiones se ajustaba, mayoritariamente, a esa cantidad:el comprador pagaba lo que le pedían. Sin embargo, las cosas han cambiado porque las negociaciones son duras y las rebajas están a la orden del día. Así que, teniendo en cuenta todo esto, la bajada real, a juicio de Yoldi, se vendría a situar en el 25%.

Negociaciones duras 
 
¿Por qué no hay un indicador más fiable para medir la evolución del coste de la vivienda? «Lo correcto sería ir a los registros notariales», razona el director de Planificación. Sin embargo, «en España nunca se ha creído mucho en los precios que figuran en las escrituras» por los importantes porcentajes que se pagaban en negro.

En cualquier caso, la estimación de Yoldi que apunta a una contracción del 25% durante los últimos años coincide con otro de los datos arrojados por el estudio del observatorio: según revelan las propias inmobiliarias, para hacer posible una venta es necesario reducir el precio final una media del 13,3% (que se sumaría al 12% de bajada en la cantidad a la que se oferta). Hay que tener en cuenta que los propietarios cada vez tienen que plegarse más al regateo, porque hace solo un año el ajuste medio era del 11,3%. También es cierto que el panorama no es igual en todos los territorios: Araba, donde los precios han bajado más, la rebaja es del 4,4%, mientras que en Bizkaia sube al 15,3% y en Gipuzkoa se ciñen a la media, con el 13,2%.

Pero nada de esto es suficiente. Las ventas siguen paralizadas y las inmobiliarias cada vez tardan más en realizar una transacción: el tiempo medio para encontrarle comprador a una vivienda ha subido en el primer trimestre de este año a 9,7 meses, frente a los 7,5 del mismo periodo de 2011. Mientras, siguen saliendo al mercado inmuebles de personas arrolladas por la crisis o que, simplemente, invirtieron en ladrillo y ahora tratan de recuperar su inversión en la medida de lo posible.

Así que el stock aumenta. Según el informe del Observatorio, en Euskadi hay ahora 5.624 viviendas nuevas libres en venta (un 20% más que hace sólo un año). Pero lo que realmente se dispara son los pisos usados, que suman 29.209. Es decir, un 40% más que en el primer trimestre del pasado ejercicio.

«La oferta no tiene salida y, en principio, eso debería suponer un ajuste de precios», reflexiona Mario Yoldi. «Eso dice la teoría económica. Pero no está ocurriendo, y el ajuste está siendo muy moderado, así que el mercado no se mueve». Vendedores y potenciales compradores parecen esperar a ver cómo evoluciona el mercado antes de mover ficha. ¿Qué ocurrirá ahora? La salida «más racional» es que los precios bajen. Y todo parece indicar, dice el director de Planificación, que este año se van a dar circunstancias que ayudarán a remar en esta dirección.

Yoldi se refiere a la salida al mercado de la bolsa inmobiliaria que está en manos de las entidades financieras -ya sea fruto de ejecuciones hipotecarias a particulares, o promociones enteras de empresarios morosos-. Desde el Gobierno Vasco vaticinan que durante este ejercicio buena parte de ese montón de ladrillo saldrá a la venta en Euskadi. «2012 puede ser el año más importante en este sentido si ocurre lo que se espera. Hay que ver si la 'toxicidad' empieza este año a ponerse en el mercado. Si ocurre, va a provocar un importante ajuste en los precios». A su juicio, solo así se superará la actual situación de parálisis. Es decir, cuanto más rápido se adapte la oferta al estado real de la demanda, «antes se dará salida al stock». Para los expertos, es mejor un ajuste rápido, por doloroso que sea, que un desangramiento lento que mantenga la actividad en estado catatónico durante años.

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