Miércoles, 16 de mayo de 2012
Las
protestas de "los indignados"
en Madrid y por otro lado, el
sostenido
crecimiento económico
alemán, reflejan las dos caras de
Europa.
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La eurozona evitó por muy poco
caer nuevamente en recesión. En los primeros tres meses de este año la
agencia de estadísticas Eurostat reportó un crecimiento económico cero
en el bloque integrado por 17 naciones. Sin embargo, este rendimiento
mejor de lo esperado oculta las disparidades en la salud de los países
que utilizan la moneda única.
Ese sorprendente éxito contrasta con la situación en las economía en problemas del sur de Europa, tipificado por Italia que tuvo un rendimiento más bajo que lo pronosticado y se contrajo un 0,8% y España, que sufrió una caída del 0,3%. Por separado, la oficina nacional de estadísticas de Grecia dijo que la economía del país se contrajo en 6,2% en los tres meses.
Las cifras claramente reflejan un panorama de una Europa que marcha a dos velocidades. Por una parte, la economía alemana se benefició enormemente de la introducción del euro en 1999. Su eficiente sector manufacturero recibió un impulso por la debilidad del euro, abaratando sus productos y aumentando sus ventas en todo el mundo, incluyendo su mayor mercado, la Unión Europea.
La situación en el sur de Europa es más preocupante. Después de la introducción del euro, las tasas de interés en los países de la eurozona cayeron a los niveles bajos que Alemania había estado disfrutando. Así, por ejemplo, en España eso resultó en compañías del sector privado - especialmente bancos, agentes inmobiliarios y compradores de viviendas - aprovechando los préstamos baratos y endeudándose.
A dos velocidades
Cuando la crisis financiera golpeó en 2007 la
burbuja inmobiliaria estalló espectacularmente, la industria de la
construcción se fue en picada y el desempleo se elevó marcadamente.
Ahora el gobierno ha tenido que recoger la cuenta para apoyar a quienes
están sin empleo, mientras que al mismo tiempo sus ingresos por
impuestos han caído dramáticamente.
En un mundo ideal, España y otros países - incluyendo a Grecia - quisieran devaluar sus monedas para abaratar sus productos, hacerlos más competitivos e impulsar el crecimiento económico.
Sin embargo, al ser miembros de la eurozona no pueden optar por la devaluación. Es por eso que algunos países - particularmente Francia y Grecia - están interesados en desarrollar una estrategia de crecimiento, en vez de apegarse rígidamente a las medidas de austeridad fravorecidas por Alemania.
Algunos analistas están ahora pronosticando que la economía no seguirá creciendo tan fuertemente. ¿Por qué razón? Debido a que el mayor mercado de exportación alemán es la Unión Europea y si los consumidores de esos países no están dispuestos o no pueden comprar productos alemanes, entonces eso tendrá un efecto negativo en la mayor economía de la región.
En un mundo ideal, España y otros países - incluyendo a Grecia - quisieran devaluar sus monedas para abaratar sus productos, hacerlos más competitivos e impulsar el crecimiento económico.
Sin embargo, al ser miembros de la eurozona no pueden optar por la devaluación. Es por eso que algunos países - particularmente Francia y Grecia - están interesados en desarrollar una estrategia de crecimiento, en vez de apegarse rígidamente a las medidas de austeridad fravorecidas por Alemania.
Algunos analistas están ahora pronosticando que la economía no seguirá creciendo tan fuertemente. ¿Por qué razón? Debido a que el mayor mercado de exportación alemán es la Unión Europea y si los consumidores de esos países no están dispuestos o no pueden comprar productos alemanes, entonces eso tendrá un efecto negativo en la mayor economía de la región.
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