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miércoles, 23 de mayo de 2012

Eurobonos, la manzana de la discordia en la cena de los líderes europeos

Europa se juega su futuro
En un momento en que el bloque se juega su futuro ante una posible salida de Grecia y las dudas sobre la banca española. La discusión se llevará a cabo en el marco de una cena informal en Bruselas.

Reunión crucial para el futuro de la economía europea. Los dirigentes europeos debaten hoy la emisión de eurobonos -impulsada por Francia y rechazada por Alemania- para reactivar el crecimiento, en momentos en que el bloque se juega su futuro ante una posible salida de Grecia y las dudas sobre la banca española.

La discusión se llevará a cabo en el marco de una cena informal en Bruselas, que servirá también de presentación del nuevo presidente francés, François Hollande.

El mandatario socialista ya anunció que quiere poner "todos los temas sobre la mesa" y presentó los eurobonos como una de las principales recetas para salir de la crisis, una medida rechazada por la la Alemania del gobierno conservador de Angela Merkel y calificada de "tontería" por Austria.

Los eurobonos serían una emisión conjunta de deuda de los países de la Eurozona para compartir riesgos y evitar diferencias entre las primas de riesgo de los 17 países de la unión monetaria. Últimamente, esas diferencias han superado con frecuencia el 6% entre las emisiones de bonos alemanes, que sirven de referencia, y las de España e Italia, golpeadas de lleno por la crisis.

Pero Alemania, que cree que una mutualización de la deuda daría una señal equivocada, en desmedro de la disciplina fiscal y reformas estructurales, reiteró el martes su oposición a los eurobonos.

Esa "es nuestra posición firme", dijo una fuente de gobierno de Alemania, primera economía de del continente.

Una fuente europea señaló sin embargo que Francia podría obtener un compromiso de Alemania, si Hollande coopera con los esfuerzos de Merkel para lograr una ratificación rápida en la Unión Europea (UE) del pacto de disciplina fiscal.
"Eso sería un verdadero acuerdo franco-alemán", dijo la fuente.
"Hollande no acepta el tratado tal como está sin un capítulo consagrado al crecimiento; a lo que Merkel responde: 'sin tratado, no cedo en nada' (...)", explicó.

Incluso el comisario europeo de Energía, el alemán Günther Oettinger, exhortó este miércoles a "todas las partes a no oponerse por principio a las eurobonos".

La creación de ese instrumento es una "cuestión de agenda", dijo Oettinger, que pertenece a la CDU, el partido de Merkel.

España, que sería uno de los principales benfeciarios de los eurobonos, planteó que no tiene objeción alguna a discutir el asunto, pero sugirió que ese debate puede ser largo y distraer a la UE de lo que deben de ser sus prioridades. Sobre todo, porque el tiempo para encontrar soluciones apremia.

Los Veintisiete miembros de la UE se reúnen un día después de que la OCDE advirtiera de que el agravamiento de la crisis de la Eurozona es el mayor riesgo para la reactivación de la economía mundial y que el FMI exhortara a ese bloque a realizar "un mayor esfuerzo".

Es así que en el menú de la cita se colaron varios temas de difícil digestión, entre ellos la solvencia de la banca española y su impacto inmediato en la cotización de la deuda de ese país, cuarta economía de la Eurozona.

En España, las perspectivas siguen siendo malas y probablemente empeoren, advirtió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que señala que el PIB se contraerá este año 1,6%, 0,8% en 2013 y el desempleo superará el 25%.

La solvencia de la banca española preocupa al punto de que Hollande sugirió que las entidades afectadas por problemas de capitalización podrían ser auxiliadas mediante el fondo europeo de rescate.

Sin embargo, el gobierno español intenta demostrar que el sector bancario puede recuperar solvencia y credibilidad sin recurrir a la ayuda externa.

Según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), las pérdidas de la banca española por su cartera crediticia podrían llegar a 260.000 millones de euros (332.000 millones de dólares), y el sector podría necesitar 60.000 millones de euros para mantenerse a flote.

Pero además de España, "es evidente que Grecia" acaparará la cena, dijo una fuente europea. "Hay que definir las cosas de aquí a las nuevas elecciones del 17 de junio, qué mensaje queremos dar a Atenas: más presión o aliento", añadió. A Europa le inquieta en particular que los partidos que apoyan el plan de ajuste, exigido por Bruselas, no obtengan la mayoría suficiente para formar un Gobierno tras las elecciones del 17 de junio.

Y una salida de Grecia de la Eurozona podría provocar reacciones de pánico en cadena. Es un escenario que se debe evitar, en ese punto coinciden todos los dirigentes europeos.

"Queremos que Grecia siga siendo parte de la familia", reiteró el comisario de Asuntos Monetarios, Olli Rehn.
Fuente: lainformacion.com

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