Acerca de ...
@Victor Alvargonzález .-Víctor Alvargonzález es consejero delegado de PROFIM, Asesores Patrimoniales EAFI,
empresa que fundó en 1995 y que ha sido pionera en España en ofrecer
servicios de asesoramiento financiero independiente a inversores
particulares e institucionales. Inició su carrera profesional en FG
Inversiones Bursátiles y luego fue director general de uno de los
primeros “Family Office” españoles.
Victor Alvargonzález
07/04/2012
06:00h
Desgraciadamente no es algo totalmente descartable. Ahora veremos
por qué. Esa es la mala noticia. La buena es que se puede tener una
cartera de fondos que no se vea especialmente afectada en ese
–hipotético– escenario.
No me critiquen por hacer mi trabajo. Me
pusieron de todos los colores por decir hace un par de años que no
había que invertir ni un euro en renta variable o en deuda pública
española, pero les aseguro que nuestros clientes (y los que no lo son
pero me hicieron caso) están encantados con el consejo, especialmente
porque sugerimos EE.UU. como destino alternativo (y porque este año
añadimos los emergentes). Mi misión es cuidar el patrimonio de la gente,
no hacer patrioterismo barato. Es más, hoy en día en España cualquiera
que pague todos los impuestos que le corresponden es un auténtico
patriota. A los niveles que están, y viendo en qué y cómo se emplea el
dinero, pagar lo que te corresponde es ser auténticamente patriota,
porque si lo pensamos dos veces, probablemente nos domiciliaríamos en
otro país. Basta con ver a los políticos “presuntamente” corruptos que
salen en la tele –especialmente los de alto nivel ¡y con la que está
cayendo!– para sentirte como un auténtico patriota si no tratas de
“huir” –al menos fiscalmente– a otro país.
También haré el
“disclaimer” político. Pueden confiar en que mi análisis es 100%
económico-financiero. No es que sea apolítico: es que me considero
“antipolítico”. Salvo honrosas excepciones –el otro día tuve la
oportunidad de almorzar con una, en este caso “uno”– no creo en la clase
política de nuestro país, y si fuera presidente del gobierno una de las
cosas que haría sería sentar las bases para que la gente brillante y
honesta se sintiera atraída por trabajar en la administración pública.
Mi propuesta llevaría el título “doble paga, doble pena” y si un día no
les aburre mucho –y como excepción– en lugar de mercados o inversiones
hablamos de ello. Y luego si quieren lo comentamos en mi blog
(victoralvargonzalez.com).
Pero volvamos a nuestro negociado. Aclaremos primero en qué consiste una intervención. De entrada no implica para nada una devaluación o que lo uno lleve a lo otro, como
piensa mucha gente. De hecho, la intervención trata de evitar la
devaluación –la salida del euro en este caso– como veremos más adelante.
Una
intervención se produce para evitar que un país se quede sin
financiación externa y/o se arruine porque los intereses que tiene que
pagar para que le presten dinero resulten inasumibles. Pero claro, eso
tiene un precio: los prestamistas de último recurso, que suelen ser una
combinación del FMI, el Banco Mundial y la Unión Europea (si el país es
miembro del euro), prestan barato pero exigen mucho a cambio, de forma
que, en la práctica, “intervienen” la economía del país. Mientras esté
bajo su tutela se puede decir que deciden en qué se emplea el dinero.
Por ejemplo, en España, los primeros que deberían atarse los machos si
viniera una intervención serían los consejeros de los “bancocajas”, pues
imagínense lo que puede pensar un interventor del FMI, que además sea alemán de nacionalidad, cuando
se dé cuenta que dedicamos miles de millones a mantener abiertas
entidades financieras “zombis” cuya eliminación no sólo sería posible
sino beneficiosa, ya que ayudaría a que “corriera el aire” en el sector.
Los clientes en principio no deben temer por el dinero que tengan en
“bancocajas”, pero yo sí temería por los intereses de los
“cajadepósitos”, pues si al alemán del FMI le iba a llamar la atención
que empleemos 50.000 M€ en mantener a esos políticos en sus sillones,
imagínense cuando se entere de que esas entidades pagan un 5% por los
depósitos, extratipo que se financia con subvenciones del Estado, que,
no nos engañemos, es lo que acabarán siendo los prestamos del FROB. Por
impago, claro.
Así que primer consejo: en caso de intervención, vale más un 2% en un banco sólido que un 4% en un banco “zombi”.
Si se nacionaliza –o directamente se elimina– un bancocaja se
protegerán los depósitos, por supuesto, no digo lo contrario, pero ya
veremos qué pasa con los intereses, pues hay cobertura legal para no
pagarlos en determinados supuestos. Y cobertura moral, porque ¿qué
narices hace el Estado financiando los extratipos que paga una entidad
financiera técnicamente quebrada que no pasaría nada si se liquidara
ordenadamente?
Antes de seguir, mojémonos un poquito más. ¿Es
posible una intervención? Pues desgraciadamente sí. El gobierno ha
demostrado a Europa que es capaz de recortar gastos, pero también que no
duda en subir impuestos. Y este es el problema: si al aplicar un
régimen de adelgazamiento a un país te cargas el tejido muscular en
lugar de la grasa, te cargas su capacidad de generar ingresos, y
para pagar hay que generar ingresos. Sin músculo, una persona no puede
volver a levantarse. La combinación de impuestos directos e indirectos
que paga ahora un español –que puede a suponer el 70% o más de sus
ingresos en los tramos altos– es claramente desmotivadora. Si a Mesi o a
Cristiano Ronaldo les hicieran pagar eso, dudo mucho que estuvieran
especialmente motivados para meter goles (que implica recibir muchas
patadas de los defensas). Pues eso es lo que pagan los mejores
“jugadores” en la escena empresarial española. Pues piensen Uds. la
motivación que se está generando entre trabajadores y empresarios
españoles, a los que, de paso, les bajan las pensiones futuras. Si
además de desmotivar a los que realmente pueden sacar a España de la
crisis, que no son los políticos, sino los trabajadores y los
empresarios, le unimos la reducción del presupuesto en obra pública, no
es extraño que los inversores vean venir una recesión de caballo,
como ya dije hace tiempo (Post “No es esto”). Y lo peor es que se van a
ahorrar en el Ministerio de Fomento lo podrían sacar de otros sitios, de
los “michelines”. Desde vendiendo patrimonio inmobiliario del Estado
–magníficos edificios y terrenos en las mejores zonas de las principales
ciudades que obviamente se venderían sin problema– hasta eliminando el
Senado y las diputaciones provinciales (¿realmente es tan vital para el
país el “Senado”? ¿Para qué sirve exactamente? Lo que acabo de mencionar
es solo grasa. Su eliminación no afecta al PIB. La reducción de obra
pública o las subidas de impuestos, sí. Es perjudicar el músculo del
país. Y eso lo entienden nuestros acreedores. Vaya si lo entienden.
En
cuanto al tipo de inversiones que hay que tener si queremos que nuestra
cartera esté preparada para una eventual intervención, no me extenderé
mucho porque son exactamente las que llevamos recomendando desde hace
años y ya explicamos entonces por qué (lo tienen todo en blogs
anteriores). Cero renta variable española. Mucho mejor norteamericana. Y
este año hemos añadido emergente. Europa, la justa, y que no sea
periférica. Deuda pública española cero. Mejor los bonos de buenas
empresas españolas –o extranjeras–, incluso de algún banco, que del
Estado español. Hay que tener fondos que se beneficien de la volatilidad
del mercado y, si no comprados, al menos tener fichados fondos
que puedan apostar contra los índices europeos. Esta última
recomendación es más reciente, aunque la hemos realizado periódicamente
en otras ocasiones en las que aumenta la tensión. Y, como ven, sugiero
que utilicen fondos de inversión (excepto en el caso de los bonos
corporativos, que también puede hacerse directamente en los títulos para
asegurar cupón). El patrimonio de los fondos de inversión es totalmente
independiente del patrimonio de las entidades financieras. Es como si
tiene Ud. un bono de Telefónica depositado en un banco que quiebra. Es
intocable: Ud. dice que se lo depositen en otro banco y listo. El
patrimonio invertido en fondos de inversión es totalmente independiente
del activo o pasivo de una entidad financiera. Por ley.
Lo
anterior son fondos que ya se pueden tener en cartera, pues no impiden
seguir disfrutando del buen año que llevan los mercados (España es la
excepción, no la regla). De hecho, así son las carteras de nuestros
clientes desde hace tiempo, aunque últimamente hemos añadido algunas
novedades. Eso sí, es una estrategia para amortiguar –que no evitar– una nueva convulsión europea, no para eliminar la exposición a la renta variable.
Es, en otras palabras, una estrategia para reducir el primer impacto,
ese que o te has preparado antes o sino siempre te pilla. Luego
vendrían, como en los aviones o los submarinos, las “contramedidas”
tácticas: los fondos cotizados (ETFs) que invierten en oro serían un
ejemplo, pero no el único.
En fin, es triste hablar de estas
cosas, pero, aparte que es mi obligación, pensemos que, primero, no
tiene porque ocurrir –lo de Grecia o Portugal era mucho más obvio– y,
segundo, que a la larga puede tener sus ventajas. En Irlanda ha
funcionado y de hecho es muy posible que pronto puedan volver a
financiarse en el mercado. Y con una economía más saneada. En el caso
español sería la “excusa” perfecta para cargarse algunas cosas
surrealistas que nos cuestan mucho dinero, como determinadas
duplicidades administrativas. Y quede claro que no hablo necesariamente
de centralizar. Como economista también me vale todo lo contrario. Y
la intervención nos daría espacio y tiempo para, si somos inteligentes
y, sobre todo, pragmáticos, tomar las medidas para generar una clase
política en condiciones para dentro de unos años. Es muy importante:
son los que dirigen el país, los que tienen el BOE, los que pueden
influir para que nuestro modelo productivo sea el “Monopoly” –como han
hecho los últimos diez años– o que sea otro más competitivo y duradero
(mi opinión la tienen en el post “España, Centro de Negocios”). Y nos
daría tiempo también –y financiación a coste razonable– para ir
retomando la confianza en un país que además de alicatar la costa hasta
el techo sabe crear Zaras, Mercadonas y estupendas pymes. Y encima
dejaríamos de mantener cajas de ahorros que, disfrazadas de bancos,
detraen recursos que podrían ir a temas productivos. Una eventual
intervención –que hoy por hoy es poco probable– sería terrible para
España y para los mercados en el corto plazo, pero no tendría por qué
ser mala a largo. Es más, a lo mejor basta con la amenaza de la
intervención pero sin llegar a ella –y un gobierno valiente– para que
hagamos de verdad todo lo que tenemos que hacer y nos centremos en la
grasa y no en cargarnos el tejido muscular. Ese sí que sería un
escenario positivo.
Fuente: COTIZALIA
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