El largo parón de la construcción ha provocado que el sector alicantino tenga unos 37.000 desempleados y en torno a 22.000 personas trabajando
R. CARRIZOSA ALICANTE
El largo parón de la construcción por los efectos derivados del pinchazo de la "burbuja" inmobiliaria y de la propia recesión ha empujado al sector a registrar unas situaciones desconocidas. Ahora hay más trabajadores del ladrillo en las colas del desempleo que operarios a pie de obra. En España ya son más de 810.300 los parados de la construcción, mientras que los que están en activo apenas alcanzan los 801.200, según advertía recientemente un informe del sindicato CC OO, basado en datos del desempleo y de afiliación a la Seguridad Social del mes de marzo.
Y un desfase similar se constata en Alicante, una provincia que registró los mayores niveles de actividad, sobre todo en el subsector de la edificación residencial, y, consecuentemente, de empleo durante la "época dorada" del ladrillo, en los años centrales de la última década. Pero, ahora, la tendencia se ha invertido de forma preocupante y la diferencia entre los que están ocupados y los que no tienen trabajo supera ya los 10.000. Según el balance de 2011 -último periodo computado por provincias para poder comparar el número de asalariados y de desempleados-, en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo de Alicante había registrados a finales del pasado año 37.054 operarios de la construcción sin empleo, mientras que los que aún conservaban su puesto de trabajo apenas superaban los 20.000. En concreto, más de 22.620, de acuerdo con la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) que publica cada año el Instituto Nacional de Estadística (INE), o de 24.360, según los datos que maneja la patronal provincial de la construcción (Fecia). En cualquier caso, ambas cifras quedan lejos de los abultados niveles de ocupación que se registraban hace apenas cuatro años, cuando la construcción en Alicante daba empleo a más de 74.000 personas y había más de 10.900 empresas activas.
Pero aquello era el más fiel reflejo del "boom" y el resultado de "un aumento desproporcionado del sector en los últimos quince años", según admitía Ramón Jerez, presidente de Fecia, quien, no obstante, también lamentaba la actual brecha que existe entre inactivos y ocupados, al ser el signo más evidente de la total paralización de la actividad o de la "lenta muerte del sector", como interpretaba Fernando Serrano, secretario general de Fecoma-CC OO, en el análisis de los datos a nivel nacional.
En la actualidad, el dirigente empresarial alicantino estima que un nivel de 35.000 trabajadores sería el "deseable" y "óptimo" para conseguir una actividad permanente en la construcción. Pero también reconoce que en los actuales momentos de crisis esas tasas de ocupación no pueden alcanzarse y más en este año, "que va a ser complicado, difícil y durísimo, más de lo que hemos tenido hasta ahora", auguraba Jerez. Entre otras cosas porque falla el factor fundamental que podría cambiar la tendencia: la inversión. "Porque si no hay flujo de dinero, si no ha circulante, no hay producción", decía.
Es el llamamiento que, una vez más, hace un dirigente empresarial a las entidades financieras para que abran el grifo de la financiación y se facilite la reactivación económica en general, y de un sector, en particular, que admite que no pretende volver a las cotas del "boom", pero que tampoco puede "soportar" la actual situación, con unas 5.500 empresas activas y poco más de 22.000 trabajadores, unas cifras que le sitúan en mínimos históricos, muy por debajo de las más de 6.300 constructoras y los 34.300 empleados que registraba en 1999, antes de que iniciara su periodo más expansionista.
Y es que, cuando se va cumplir el quinto año de crisis, las magnitudes que configuran el tamaño del sector también se alejan de las que se arrojaban al cierre de 2009, uno de los primeros ejercicios en que más se dejó sentir el impacto de la recesión. Entonces había 7.400 firmas que empleaban a 33.600 personas en la provincia. Pero un año después, cuando del paisaje urbano ya habían desaparecido gran parte de la multitud de grúas que evidenciaban una frenética actividad, el censo bajaba hasta las 6.400 constructoras y los 28.800 obreros, según los datos del CNAE.
Fuente: informacion.es
Más obreros parados que
en el tajo j. navarro
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El largo parón de la construcción por los efectos derivados del pinchazo de la "burbuja" inmobiliaria y de la propia recesión ha empujado al sector a registrar unas situaciones desconocidas. Ahora hay más trabajadores del ladrillo en las colas del desempleo que operarios a pie de obra. En España ya son más de 810.300 los parados de la construcción, mientras que los que están en activo apenas alcanzan los 801.200, según advertía recientemente un informe del sindicato CC OO, basado en datos del desempleo y de afiliación a la Seguridad Social del mes de marzo.
Y un desfase similar se constata en Alicante, una provincia que registró los mayores niveles de actividad, sobre todo en el subsector de la edificación residencial, y, consecuentemente, de empleo durante la "época dorada" del ladrillo, en los años centrales de la última década. Pero, ahora, la tendencia se ha invertido de forma preocupante y la diferencia entre los que están ocupados y los que no tienen trabajo supera ya los 10.000. Según el balance de 2011 -último periodo computado por provincias para poder comparar el número de asalariados y de desempleados-, en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo de Alicante había registrados a finales del pasado año 37.054 operarios de la construcción sin empleo, mientras que los que aún conservaban su puesto de trabajo apenas superaban los 20.000. En concreto, más de 22.620, de acuerdo con la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) que publica cada año el Instituto Nacional de Estadística (INE), o de 24.360, según los datos que maneja la patronal provincial de la construcción (Fecia). En cualquier caso, ambas cifras quedan lejos de los abultados niveles de ocupación que se registraban hace apenas cuatro años, cuando la construcción en Alicante daba empleo a más de 74.000 personas y había más de 10.900 empresas activas.
Pero aquello era el más fiel reflejo del "boom" y el resultado de "un aumento desproporcionado del sector en los últimos quince años", según admitía Ramón Jerez, presidente de Fecia, quien, no obstante, también lamentaba la actual brecha que existe entre inactivos y ocupados, al ser el signo más evidente de la total paralización de la actividad o de la "lenta muerte del sector", como interpretaba Fernando Serrano, secretario general de Fecoma-CC OO, en el análisis de los datos a nivel nacional.
En la actualidad, el dirigente empresarial alicantino estima que un nivel de 35.000 trabajadores sería el "deseable" y "óptimo" para conseguir una actividad permanente en la construcción. Pero también reconoce que en los actuales momentos de crisis esas tasas de ocupación no pueden alcanzarse y más en este año, "que va a ser complicado, difícil y durísimo, más de lo que hemos tenido hasta ahora", auguraba Jerez. Entre otras cosas porque falla el factor fundamental que podría cambiar la tendencia: la inversión. "Porque si no hay flujo de dinero, si no ha circulante, no hay producción", decía.
Es el llamamiento que, una vez más, hace un dirigente empresarial a las entidades financieras para que abran el grifo de la financiación y se facilite la reactivación económica en general, y de un sector, en particular, que admite que no pretende volver a las cotas del "boom", pero que tampoco puede "soportar" la actual situación, con unas 5.500 empresas activas y poco más de 22.000 trabajadores, unas cifras que le sitúan en mínimos históricos, muy por debajo de las más de 6.300 constructoras y los 34.300 empleados que registraba en 1999, antes de que iniciara su periodo más expansionista.
Y es que, cuando se va cumplir el quinto año de crisis, las magnitudes que configuran el tamaño del sector también se alejan de las que se arrojaban al cierre de 2009, uno de los primeros ejercicios en que más se dejó sentir el impacto de la recesión. Entonces había 7.400 firmas que empleaban a 33.600 personas en la provincia. Pero un año después, cuando del paisaje urbano ya habían desaparecido gran parte de la multitud de grúas que evidenciaban una frenética actividad, el censo bajaba hasta las 6.400 constructoras y los 28.800 obreros, según los datos del CNAE.
Fuente: informacion.es
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