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martes, 17 de abril de 2012

Marlango: "El silencio es nuestro cuarto componente"

Música

16/04/2012 06:00 | Ylenia Álvarez
'Un día extraordinario' es el nuevo trabajo de Marlango, la banda liderada por Leonor Watling, y que mañana 17 de abril sale por fin a la luz. Es su primer disco en castellano y supone una mezla extraña entre lo clásico y lo contemporáneo, se mueve entre los juegos de palabras, melodías de piano y de trompeta apagada y una variedad de estilos que 'casa' de forma misteriosa.

Foto de Marlango estrena 'Un día extraordinario'
Algo debe tener Buenos Aires, algo que embriaga y que inspira, y que en buena compañía hace llenar los sentidos y fluir las ideas porque en una noche bonaerense, en una cena en casa de Fito Páez, entre conversaciones, música y risas, nació la esencia de Un día extraordinario, el último disco que Marlango, que Leonor Watling, Alejandro Pelayo (piano) y Óscar Ybarra (trompeta) sacan a la luz mañana. Aquí se cierra el círculo.

Para Alejandro Pelayo con este trabajo "lo que queríamos es plantear un punto de partida y un recorrido, un transitar a través de las canciones por un caminito que te cuenta una historia a través de diez elementos. De hecho, el gran objetivo es hacer un disco de esos en el sentido de 'Long Play', que partimos de aquí y vamos a llegar aquí, y por eso, colocar las canciones, al final, es un esfuerzo".

Diez historias

Dame la razón, Bocas prestadas, Ir, Si yo fuera otra, Exquisita, Lo que sueñas vuela, Un día sin ti, Gira, Todo es tan importante y Bailando sin querer llegar son los diez temas incluidos en el quinto álbum de Marlango. Adiós al los medios blues y al inglés susurrante. Ese Buenos Aires de encanto trajo el español, las habaneras, los tanguillos, las nanas, y también las letras cuidadas hasta el extremo, potentes, poéticas y sensibles hasta el desgarro.

"Ser la sed que no termina / lo que esconde en cada esquina / el rubor de tu mejilla / la que espera en la otra orilla / ser la dueña de esa sed / ser la espada y la pared / y ser todas las mujeres metidas en mi piel", así reza Si yo fuera otra (dedicada a Pedro Almodóvar, por cierto), que está escrita para no dejar a nadie indiferente.

"Es un mensaje muy de actitudes, muy casi de bata de cola porque la frase esa de "quiero ser todas las mujeres que has querido y que has amado, todas metidas en una sola piel", no lo puedes cantar de cualquier manera", afirma el pianista Alejandro Pelayo.

"Eso sí, desde el punto de vista masculino es la 'champions league'", añade. "Quieres tener a la madre de tus hijos, a la amiga, a tu madre, a la mujer sexy..." Leonor Watling confiesa que es la que más fácil le salió y que cuando empezó a cantar el estribillo: "ay, ay, ay...", miró a Alejandro pensando que se iba a reír. Sin embargo, "me dijo: "Si lo haces, que es muy bonito, hazlo en serio, si vas por ahí lo respeto, pero hazlo de verdad porque el peligro de esta canción es hacerla como una parodia"".

El talento poético de Leonor Watling


Cada una de las frases del disco como "Dame puertas abiertas / camas deshechas / pasos perdidos / silencio en la piel / dame puertas abiertas / camas deshechas / quítame el sentido / dame la razón" que aparecen en el primer single Dame la razón o "Vamos dando pasos / sobre calles pisadas / vamos dando besos / sobre bocas prestadas / paso a paso te he buscado / beso a beso te he encontrado" del tema Bocas prestadas son obra y gracia de Leonor Watling.

"Coleccionamos mucho por separado", dice Alejandro", "aunque las letras es un terreno de Leonor porque entendemos que si lo vas a tener que cantar y defender tú es necesario que sepas de lo que estás hablando".

Leonor tiene un cuaderno, en verdad cientos de cuadernos donde a veces escribe, según Alejandro: "'churrillos' separados como posibles estrofas o estribillos en inglés, en castellano...", aunque en este caso "fuimos buscando más las melodías para que yo luego le metiera las letras", dice Leonor, "porque en inglés lo que tires cae bien, si tiras diez palabras, encajan".

Aunque "lo que más me gustaría de una canción es que te sirva para lo que tú necesitas y que esa canción si te apetezca cantarla de verdad, que te sirva, y que si estás en un momento de tontería, te sirva también", cuenta la actriz y cantante.

El sonido Marlango

Una voz cálida, un piano y una trompeta que está pero no está. Detrás de ellos, un pequeño abanico de instrumentos (bajo, guitarra, percusión, banjo, trompa...) les acompañan, pero casi no se sienten. Ese es el sonido Marlango.

Para ellos, lo que definen con piano y voz "tiene que ser lo mismo con ocho: a la misma velocidad, con el mismo peso, con el mismo respeto por los silencios, los mismos espacios, y en el momento en que alguien tenga la tentación de querer enseñar lo bien que toca, que se aguante y ya lo haremos en directo cuando haya una gran celebración de esa canción", afirma Alejandro.

"Ahora de momento vamos a mimar estos temas, que tienen el gran mérito de Xuso Sáenz, que nos ha quitado vueltas, nos ha quitado compases de tránsito innecesarios... Todo en ellas es como limpio, pequeñito y se ve la esencia de la música. No puedo ser más fan", añade. Luego, incorpora un pequeño gran detalle: "Marlango somos cuatro, nosotros tres y el silencio, siempre lo digo porque es un elemento fundamental en la música y en todas nuestras canciones".

El trío reconoce que su tendencia es alargar, seguir ahí envueltos en esos pasajes, en esos compases, deleitarse con esos mismos. "Cuando encuentras algo que te gusta quieres quedarte ahí toda la vida", afirma Leonor. Quizás por eso ella parece ensimismada cuando canta, contenida y sentida, suya, pero de todos.

"Soy lo menos teatral que hay cantando en un escenario", afirma. "Creo que a lo mejor Chavela Vargas se mueve menos que yo", añade divertida.

Un cántabro, un neoyorquino y una medio inglesa

Un día extraordinario es una mezla extraña entre lo clásico y contemporáneo, reivindica el sonido del piano y reúne una contraposición de estilos con un hilo común. "Tenemos una forma de entender el 'pop' un poco ajena precisamente al 'pop', pero más o menos con sus estructuras", comentan.

"Nos movemos en el margen que tenemos tocando juntos uno de Cantabria, otro de Nueva York con otra medio inglesa haciendo una habanera. Hay una cierta flexibilidad en nuestra música a la que aportamos siempre elementos ajenos a lo que estamos haciendo por defecto".

Sea como sea, casi todo se vuelve un pequeño atrevimiento que se cuela sin que te des cuenta, por la puerta de atrás, como suele decirse. Las sensaciones, las melodías que fluyen y se encuentran con esas letras cosidas y trabajadas, ese juego de palabras, de ritmos y de descubrimiento constante, calan hasta los huesos y te dejan con una sonrisa tonta de Un día extraordinario
Fuente: lainformacion.com

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