«El bum inmobiliario ha pillado en Galicia sobre todo al sector de la segunda vivienda. La comunidad tiene un stock de primeras residencias muy escaso porque no es lo mismo un chalé en Sanxenxo que un piso de dos habitaciones en Lugo capital». El responsable de la Federación de Promotores de Galicia y presidente también de la Asociación Provincial de Pontevedra, Javier Garrido, explica que para reactivar ese mercado ahora el «minifundismo empresarial» que hay en la comunidad puede ser mucho mejor que en el caso de que hubiera grandes empresas.
-¿A qué llama minifundismo empresarial y por qué es ventajoso?
-Son esas pequeñas empresas que hay en las áreas de despegue urbanístico. Las ocho grandes empresas inmobiliarias que conviven en España solo hacían el 4 % de las viviendas en Galicia. Puede ser una ventaja porque no hay dependencia de una gran empresa que pueda tener un problema importante a nivel estatal. Hay lugares donde empresas locales pueden empezar a trabajar.
-¿Hay promotores que se estén apuntando a la VPO?
-Lo que está ocurriendo, y es un poco lo que pasará, es que las tarifas de la vivienda libre se van a acercar a las de las de protección. Es la tendencia desde el punto de vista del promotor. Entonces pagaremos por el suelo lo que nos permita dar los inmuebles al precio más asequible. De lo contrario no se comprará. Hay inmuebles que están por debajo del módulo libre.
-La caducidad de la licencia puede ser un peligro...
-Las leyes cambian y puede que lo que hay construido quede fuera de ordenamiento.
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