España
Más allá de los resultados en sí, las elecciones en Andalucía y Asturias de este domingo dejan otras lecturas a tener en cuenta: una vez más la corrupción no pasa factura a los partidos; la escasa participación demuestra la desafección de la ciudadanía con la política; y llama la atención que los dirigentes de todos los partidos celebran victorias pírricas. Además, en ambas comunidades los candidatos que han vencido no gobernarán.
| Andalucía tiene que "contar con un gobierno estable que haga frente a los desafíos" SEVILLA, 25 (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Lourdes Pino) El presidente de la Junta de Andalucía y candidato a la reelección, José Antonio Griñán, ha expresado, tras el resultado de las elecciones autonómicas, que el PSOE-A es un partido "increíble, que nunca se arruga" y que ha sido capaz de recuperar buena parte de la confianza que perdió en los pasados comicios generales del 20 de noviembre. |
- Los partidos que ganan no gobernarán.
El PP es la fuerza más votada en Andalucía por primera vez en la historia, pero no gobernará. Y el PSOE lo es en Asturias aunque todo parece indicar que tiene difícil hacerse con el gobierno del Principado. ¿Casualidades de la vida?
En ambos casos las alianzas y pactos impedirán al ganador de los comicios poder gobernar. Javier Arenas ha sido el vencedor en las elecciones andaluzas con 50 escaños, pero la alianza PSOE (47) e IU (12) puede más.
Una situación muy similar es la del socialista Javier Fernández en Asturias. Su partido ha sido el más votado y ha mejorado en un escaño (16) sus resultados del pasado mayo. Pero Fernández se queda fuera del gobierno ante el posible pacto entre Foro Asturias (13) y PP (10).
Pese a ello, el candidato socialista se mostraba anoche dispuesto a hablar con todos para intentarlo. El PSOE espera que el voto inmigrante, que en anteriores comicios se ha decantado por la izquierda, les conceda en escaño 17 en detrimento de Foro. Y eso cambiaría las cosas.
- La corrupción no pesa.
Otra de las claves que confirman estas elecciones, sobre todo las andaluzas, es que la corrupción no pasa factura a la hora de votar. Lo vimos en las pasadas elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo, donde el PP no solo revalidó sino que mejoró sus resultados en Valencia y Madrid, dos comunidades donde el caso Gürtel salpicó a muchos de sus dirigentes.
En Baleares, el nuevo PP de José Ramón Bauzá consiguió hacer olvidar el caso Palma Arena y que el PP volviera a gobernar en el Govern del archipiélago.
Y en las elecciones catalanas de noviembre de 2010, el caso Pretoria no impidió que CiU se hiciera con la Generalitat. En Andalucía, el PSOE volverá a gobernar pese al escándalo de los ERE si bien se deja un buen puñado de votos por el camino.
- La baja participación debe hacer recapacitar.
En Andalucía, la participación ha caído un 10% respecto a las elecciones autonómicas de 2008 y en Asturias un 11% frente a las de hace tan solo 10 meses en el Principado. La abstención también ha sido muy alta 37% y 44%, respectivamente.
Son porcentajes muy elevados en plena crisis económica, social y política. Ambas comunidades suman 1,3 millones de parados, pero andaluces y asturianos no han acudido en masa a las urnas. La desafección política va en aumento.
En opinión de Aleix Cuberes, socio y consultor de comunicación pública de Ingenia Pro, “hay una corriente de fondo, un rechazo cada vez más mayoritario a una forma determinada de hacer política: al ruido, al grito permanente, a poner el dedo en el ojo del adversario”.
Para Jordi Rodríguez Virgili, director del Máster en Comunicación Política de la Universidad de Navarra, esta baja participación debe hacer "reflexionar a los políticos" tanto en su forma de hacer política como de comunicar. Pero también a los ciudadanos "porque hablamos mucho en los bares, pero luego nos quedamos en casa a la hora de votar".
- Gobernarán los mismos presidentes.
Pese a la factura que le han pasado los andaluces al PSOE este domingo, todo apunta a que José Antonio Griñán será de nuevo el presidente de Andalucía. Y eso que hablamos de la comunidad autónoma de España con más paro (31,2% ) y pese al escándalo del caso de los ERE.
En Asturias, Francisco Álvarez Cascos también seguirá gobernando aunque ha perdido más de 50.000 votos y tres escaños en tan solo diez meses.
- ¿Para qué elecciones en Asturias?
En el Principado de Asturias el 25M ofrece un panorama muy similar al de las elecciones del pasado mayo: los partidos de centro-derecha ganan si se unen. En ambos comicios, el PSOE ha sido la lista más votada si bien en mayo obtuvo un escaño menos que Foro (15 frente a 16). ¿Eran necesarias unas elecciones 10 meses después?
Si nos atenemos a los resultados, no. A quien sí beneficia es a Cascos, que ahora podrá gobernar con un PP más afín, ya que Mercedes Fernández tiene una gran sintonía con el líder de Foro y eso puede propiciar el entendimiento entre ambas formaciones. Todo si se confirma este escenario una vez que se conozca el voto inmigrante.
Jordi Rodríguez Virgili plantea otra pregunta: "¿Por qué PP y PSOE se entienden ahora y hace unos meses no?". Podrían haberse evitado el desgaste y el coste económico que suponen unas elecciones.
- Victorias pírricas.
No hay que olvidar que ningún partido gana votos ni en las elecciones andaluzas y ni en las asturianas a excepción de UPyD, que entra en el Parlamento con un diputado. El caso más sangrante es el del PSOE andaluz, que seguirá gobernando pese a haber perdido casi 700.000 votos respecto a 2008.
El consultor y asesor en comunicación Aleix Cuberes cree que en estas elecciones han vuelto a demostrar que los políticos están “miopes” al celebrar victorias “cuando lo que están perdiendo es cada vez más importante”. Según este consultor, “si siguen así van a tener menos personas dispuestas a escucharles”.
Fuente: lainformacion.com
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