Alcalá de Henares • Actualidad • Sociedad
Marina de la Cruz - viernes 16 de marzo de 2012 a las 14:59 horas
| Fotografía: Elena Boto |
| 30 personas han accedido a las sucursales de BBVA y Banco Popular para pedir la condonación de las deudas de dos afectados por la hipoteca. |
| David tiene 36 años, su único ingreso es una pensión de invalidez y pasa los días "mirando el buzón", esperando la orden de desahucio. Nuria, 42, dos hijos y ningún subsidio. No se conocían hasta hoy, pero tienen algo en común: perdieron sus casas después de no poder afrontar la hipoteca y ahora dependen económicamente de sus padres, pensionistas. Los dos han acudido esta mañana a sus entidades bancarias, las sucursales de BBVA y Banco Pastor de la calle Libreros, para solicitar la condonación de sus deudas, a las que han entrado acompañados de 30 miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca al grito de "gente sin casa, casas sin gente". A las doce del mediodía han accedido a la sucursal de la BBVA de la calle Libreros. La que hace nueve años le concedió una hipoteca y una rehipoteca a Nuria, madre dos hijos y ahora divorciada. "Compramos la casa, después pedimos una rehipoteca, fue cuando empezó la crisis, mi exmarido se quedó en el paro y no podíamos afrontar la deuda. Ahora estoy divorciada, no tengo recursos de ningún tipo y vivo con mi madre. Y gracias a que la tengo a ella. Si no, no sé". Nuria, a la espera de un desahucio que se producirá dentro de un mes, ha sido la primera en solicitar esta mañana la condonación de su deuda. El banco se adjudicó su casa en subasta por la mitad de su valor de tasación, 123.000 euros. A ella le reclaman 246.000: la otra mitad de su hipoteca y las costas e intereses. Con las pancartas de Stop Desahucios al hombro, los miembros de la plataforma se han dirigido desde ahí a la sucursal del Banco Popular de la misma calle, en la que han solicitado también la condonación de la deuda de David. Vivía en Alcalá hasta que en 2006 compró una casa en Galápagos con su expareja. "Entonces ganábamos dinero, teníamos un buen sueldo y se podía pagar. De hecho el banco no nos puso ningún problema, solo nos pidió las nóminas". Los 900 euros que empezó pagando subieron hasta 1.660. Y un accidente de tráfico, en 2007, le dejó cobrando una pensión de invalidez de 600 euros. En su caso el banco se adjudicó su casa por el total de la hipoteca, de 278.000 euros. Pero ahora le sigue reclamando otros 87.000, en concepto de costas e intereses. "La casa está ya subastada, pero estoy pendiente de que llegue la hora de que me echen. Lo que no se puede es vivir todos los días mirando el buzón, diciendo "te queda un día más", y con los dolores de cabeza que tengo. Es desesperante". |
Fuente: DiariodeAlcalá.es
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