El presidente, Rodríguez -Avial, estima que hace falta aún una reflexión y cree que la reforma financiera rebajará los precios
Las inmobiliarias se resisten a valorar el suelo conforme a lo establecido en la reforma de la ley de 2007, que modifica a la baja su valor en el caso del urbanizable no construido, obliga a un porcentaje de vivienda protegida en la parte urbanizable, y no tiene en cuenta las expectativas en el valor del suelo no edificado en un determinado plazo. En la práctica supondría una fuerte rebaja del valor del suelo no desarrollado y la quiebra de muchas inmobiliarias y promotoras, según reclaman desde el sector. Debería haberse aplicado ya en enero de 2012, pero el Ejecutivo ha prolongado la aplicación hasta principios de julio. A la espera, Fernando Rodríguez-Avial, presidente de G-14 Inmobiliarias por la Excelencia, ha señalado que "sería bueno retrasar su aplicación durante todo 2012 y 2013". El objetivo de dicha demora sería hacer "una reflexión todos juntos sobre cómo se va a aplicar y sus efectos".
En el repaso que ha realizado de la situación del sector, ha considerado que la desgravación fiscal por vivienda y la reducción del IVA en la compraventas de casas nuevas son medidas "irrelevantes", pese a que han sido reivindicaciones constantes desde el lobby que preside. Rodríguez-Avial considera que son medidas positivas, pero poco efectivas para reactivar el mercado.
Datos y alquiler
El representante del G-14 ha explicado que uno de los problemas que tiene el mercado es la ausencia de datos fiables. Las cifras que manejan distintos estudios sitúan el stock de viviendas entre las 600.000 y 1,2 millones. Para el experto, en el futuro se venderán unas 200.000 y 250.000 viviendas al año, cifra muy alejada de las 800.000 en los años previos a la crisis.
Por ello, sería razonable que funcionara el mercado de alquiler. "En el futuro, habrá que ahorrar para comprar una vivienda, porque no se volverá a ver la financiación al 100 por 100, y los jóvenes se enmanciparán antes y vivirán de alquiler". Considera que la clave es dar salida al stock a través del alquiler y cree que no existe inseguridad jurídica para ello. "La ley de arrendamientos urbanos es una buena ley, sólo cabría más flexibilidad para el propietario".
Además, ha reclamado un urbanismo flexible y que deje hueco para la rehabilitación de los centros urbanos. En este sentido, ha dicho que se trata de obras caras pero que tienen grandes beneficios para la sociedad, en términos de transporte, alumbrado, etc. Pero para ello es necesaria la colaboración de las autoridades, ya que se requieren grandes obras y en muchos casos expropiaciones temporales y definitivas.
Fuente: la tiza.es
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