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lunes, 23 de enero de 2012

Morales cree que iba ser linchado por los indígenas que se opusieron a la carretera

Internacional


El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó hoy que cree que los indígenas amazónicos que marcharon en 2011 durante 66 días en defensa de una reserva natural querían matarle al llegar a La Paz, al igual que una turba linchó a su antecesor, Gualberto Villarroel, en 1946.


La Paz, EFE 22 de enero de 2012

Morales cree que iba ser linchado por los indígenas que se opusieron a la carretera
Foto: El presidente de Bolivia, Evo Morales (i), ingresa al Parlamento para dar un informe de su gestión en el segundo aniversario de la toma de posesión de su segundo mandato, sexto desde su llegada al poder, en La Paz (Bolivia). EFE
Al iniciar su séptimo año en el poder, Morales aseguró que los indígenas que defendían el parque natural del Tipnis contra una carretera financiada por Brasil llegaron al Palacio Quemado de La Paz, sede de la Presidencia, gritando "Villarroel, Villarroel".

Cuando estaban allí, el dirigente principal dijo que el presidente "Evo dé un paso al costado, pidiendo mi renuncia. Otro compañero pedía convocar a los paceños (...) y otros estaban gritando Villarroel, Villaroel", dijo el mandatario.

El presidente militar Villarroel murió el 21 de julio de 1946 cuando una multitud tomó el Palacio de Gobierno, le asesinó y después colgó su cadáver ante el Palacio.

Morales ha denunciado en innumerables ocasiones supuestos intentos de asesinarle y presuntos complots contra su Gobierno, la mayor parte de las veces sin pruebas concretas.

En uno de los casos más sonados están procesados un húngaro, un boliviano-croata y decenas de dirigentes de la oposición que están presos o abandonaron el país con el argumento de que son víctimas de persecución política.
Morales destacó hoy la reciente firma de un nuevo convenio marco para mejorar las relaciones diplomáticas y de cooperación con Estados Unidos, país al que acusó de conspirar contra él en 2008, por lo que expulsó al departamento antinarcóticos estadounidense (DEA) y al embajador estadounidense, Philip Goldberg.
Mestizo de origen aimara, el mandatario dijo al finalizar un discurso de más de tres horas que aún debe investigar qué pasó con la Policía, que dejó pasar a miles de indígenas hasta la puerta de su Palacio al finalizar la triunfante marcha amazónica.

Agregó que le sorprendió leer después un artículo de prensa que decía que "solo faltó un empujoncito para que (la marcha de los amazónicos) también tomara el Palacio Quemado y reprodujeran los hechos macabros del 21 de julio de 1946".

Los amazónicos entraron aclamados en La Paz en octubre, tras sobreponerse a una violenta represión policial y el hostigamiento de partidarios de Morales, y forzaron al mandatario a promulgar una ley que prohíbe cualquier carretera en la reserva del Tipnis, aunque él intenta anularla desde entonces.

Las marcha del Tipnis resquebrajó la elaborada imagen de Morales como indigenista y ecologista y llevó su popularidad al menor nivel en seis años de mandato, según las últimas encuestas.

El apoyo a Morales cayó a la mitad en los últimos años, desde el 70% que tenía en enero de 2010, tras ser reelegido en 2009, al 35% en diciembre pasado, según la encuestadora Ipsos, que también revela que el rechazo subió del 25 al 53% en el mismo período.

Expertos y medios atribuyen parte de la caída de la popularidad de Morales a su enfrentamiento con los amazónicos.

"Los medios de comunicación decían que la marcha del Tipnis bajó la imagen del presidente. No estoy aquí para cuidar mi imagen, sino para servir al pueblo boliviano. Digan lo que digan sobre la imagen del presidente, no me interesa", replicó hoy Morales.

El mandatario acusó también a los indígenas de no haber aceptado las propuesta de diálogo de sus ministros y de haber planeado un golpe de Estado durante la caminata, que unió a lo largo de 600 kilómetros la ciudad amazónica de Trinidad con La Paz.

Insistió en que los nativos decían que marchaban para sacarle del poder y que incluso plantearon un reparto de la Presidencia, la Vicepresidencia, la Cancillería y algunas embajadas.

También reiteró que él no ordenó la violenta represión de los indígenas, que entonces calificó de imperdonable.

Como cada año, se espera que Morales anuncie este lunes ajustes en su gabinete, tras la renuncia de los ministros de Obras Públicas, Walter Delgadillo, y Comunicación, Iván Canelas, aunque hoy dijo que rechaza la dimisión de éste último.
Fuente: Qué.es

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