Las entidades traspasarían sus activos 'tóxicos' a cambio de quedarse deuda pública
Marta Rodríguez
| Sede del Banco de Valencia, la última entidad intervenida por el Banco de España.EFE |
Un banco malo para aislar los activos tóxicos. La terminología se las trae pero evidencia el poco saneamiento de las finanzas españolas. En su discurso de investidura, Mariano Rajoy advirtió ayer de que bancos y cajas tienen que concretar las pérdidas que acumulan por la crisis del ladrillo. Más transparencia, vamos.
El caso es que el Banco de España ha puesto cifras a la morosidad inmobiliaria pero a ciencia cierta no se sabe.Aunque Rajoy ha dicho hoy no estar de acuerdo con el banco malo, gente de su equipo se ha mostrado favorable y es una solución que ha funcionado en otros países. Se trata de que el Estado se quede esos solares, promociones inmobiliarias, pisos y oficinas que el sector financiero tiene sin vender o bajo hipotecas que no cobra y como contrapartida, a las entidades se les exigiría que se quedaran con deuda pública.
El problema será determinar cuánto cuesta ese patrimonio, cuestiona el profesor de la escuela Eada Rafael Sambola. "¿Qué precio pagará el Estado?, ¿el de mercado?, ¿quién tasará?", continúa este experto en finanzas. Es el quid para calcular el canje de activo tóxico por deuda pública.La jugada exigirá con toda seguridad más fusiones, con lo que se cerrará la reestructuración del sistema financiero que reclama Bruselas. El mapa bancario se reduciría drásticamente y hay quien sitúa entre siete y una docena las entidades que quedarían tras el proceso.Pero el objetivo del banco malo es que las entidades se quiten de encima una auténtica losa, que el Banco de España valora en 176.000 millones de euros, y así puedan ganarse la confianza de los mercados.Según Sambola, grandes bancos sufren esa desconfianza y cotizan por debajo de su valor real, precisamente por el enorme volumen de su exposición inmobiliaria. Así, sin esas hipotecas de dudoso cobro, que estarán concentradas en un banco malo, el precio de sus acciones aumentará, tendrán más acceso al crédito y, por tanto, les será más fácil prestar a empresas y particulares. Se cierra el círculo.
Las entidades ganan
En cualquier caso, la banca no pierde. Es el Estado el que sigue ayudando a un sector que mantiene beneficios millonarios, a pesar de todo y no abre el grifo del crédito. Con la deuda pública, las entidades tendrían dos opciones. Por un lado, quedársela porque son valores que "no se devalúan", mantiene el profesor de Eada, y por el otro, revenderla a los inversores a intereses más altos de los que le valoró el Estado.Por su parte, el banco malo conservaría esas propiedades inmobiliarias hasta que el mercado volviera a reactivarse o bien, a largo plazo, empezaría a venderlas. Pero antes hay que reactivar la economía.
Las claves
1-¿Qué es? El banco malo es una entidad pública a la que cajas y bancos le traspasan sus activos tóxicos inmobiliarios a cambio de quedarse con deuda soberana.
2-¿Es novedoso? No, lo han hecho ya Alemania, Irlanda y Francia con una parte de Dexia. Además, algunas entidades españolas han aisaldo sus activos en sus propios bancos malos
3-¿Quién paga? El Estado asume el coste de los activos tóxicos, es decir, son los Presupuestos Generales los que cubren y 'limpian' esos créditos de difícil cobro de bancos y cajas.
4-¿Qué supone? Con la compra de estos activos, el Estado inyecta liquidez a las entidades para que, en teoría, abran el grifo de los créditos y se áyude a reactivar la economía.
5-¿Todos quieren? No, las grandes entidades financieras, como el Santander de Emilio Botín, ya han dejado claro sus reticencias, a no ser que los bancos afectados se fusionen.
Fuente: aDn.es
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