Con las autoridades financieras europeas urgiendo a la banca a reforzar su estructura de capital, una de las tareas prioritarias de las entidades es aligerar sus balances de la carga que representan los activos vinculados al ladrillo, que la crisis ha hecho llegar en abundancia por la permuta de deuda por inmuebles.
Dada la penosa situación del mercado inmobiliario, que después de cuatro año de via crucis sigue sin ofrecer visos de una pronta reactivación, la nica forma de intentar deshacer la madeja con cierta celeridad es tentar a la demanda con agresivos descuentos. Es justo lo que está haciendo la gran banca.
De acuerdo con datos manejados por Fitch, las entidades se están desprendiendo de inmuebles con unas rebajas que en algunos casos superan el 40% del valor inicial del activo hipotecado en el momento que se rubricó la escritura. Son los casos de BBVA, Barclays, Santander o Bankinter, que ofrecen suculentos descuentos que oscilan entre el 39% y el 58%. La principal ventaja de tan combativa estrategia es una disminución de los plazos de venta, que en todo caso suelen ser bastante dilatados.
Para quienes suelen ver la botella medio vacía, desprenderse de activos con semejante descuento no parece buen negocio. Para quienes prefieren verla medio llena, lo mejor es vender ahora, por pequeñas que puedan ser las plusvalías, porque con ello se aligerarán los balances y se evitará mayores depreciaciones en el valor de los activos, máxime cuanto los expertos insisten, incluida la propia Fitch, en los precios seguirán en declive los próximos años.
Fuente: Expansión.com
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