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martes, 20 de diciembre de 2011

Las últimas horas de De la Rúa en 2001


Argentina


En el año 2001 estalló la crisis económica y política de Argentina, y uno de sus hitos fue la huida del entonces presidente Fernando de la Rúa, luego de días de descontrol y saqueos a comercios, y una noche (la del miércoles 19 de diciembre) de cacerolazos y protestas en la calle por parte de la gente, que pedía a gritos “que se vayan todos”. Esta huida manifestó para muchos no solo la incapacidad del presidente para lidiar con la crisis económica, sino cuán profunda fue esa crisis y cuán deteriorada estaba la situación política del país. Los diarios Clarín y La Nación de Argentina repasaron los hechos que marcaron ese momento.

Publicado el: 20 de diciembre de 2011 a las 08:28
Protestas en las calles de Buenos Aires (ALI BURAFI / AFP)
Protestas en las calles de Buenos
Aires (ALI BURAFI / AFP
El martes 18 fue uno de los puntos máximos del caos social, económico y político que atravesaba el país. Las personas se acumularon en las calles y comenzaron a realizarse saqueos masivos a comercios pequeños y grandes, sin consideración alguna hacia los propietarios que, en muchos casos, solo podían llorar desconsolados ante las cámaras. Con los saqueos llegó la represión policial, y también los heridos y hasta un muerto.
En la mañana de ese martes, el vocero oficial del gobierno, Juan Pablo Baylac, afirmó que no habría dolarización ni devaluación (medida a la que muchos veían como única solución posible a la crisis).
A la tarde, Diputados votó a favor de la suspensión de la medida (propuesta por el ministro de Economía, Domingo Cavallo) que impedía retirar dinero de las cuentas bancarias (o “corralito”).
La noche del 19 de diciembre Argentina se encontraba en estado de sitio por decreto del presidente De la Rúa, y miles de personas que reclamaban soluciones y una limpieza casi total de quienes gobernaban al país “sitiaron” la residencia de Olivos (donde se encontraba De la Rúa), al tiempo que golpeaban cacerolas y pronunciaban gritos y canciones de protesta. Por su parte, el jefe militar, vicealmirante Carlos Carbone, ordenó la colocación de ametralladoras pesadas apuntando sobre el muro de la residencia, y con un megáfono los custodios del presidente pidieron a los manifestantes que se retiraran (deseo que se cumplió recién tres horas más tarde).
En ese contexto, Domingo Cavallo presentó su renuncia como ministro de Economía y horas más tarde De la Rúa la aceptó. Mientras tanto, continuaban las protestas y la represión, y el saldo de muertos, según la cifra oficial, ascendía a 3. En la mañana del jueves el presidente llegó en helicóptero a la Casa Rosada, que también se encontraba rodeada por manifestantes.
A las 16:30 del jueves el presidente De la Rúa pidió al Partido Justicialista “un gobierno de unidad nacional”. Y una hora más tarde, mientras los destrozos y protestas en las calles se extendían por todo el país y el número de muertos seguía ascendiendo, el Partido Justicialista respondió que no participará de ningún cogobierno, y los diputados presentaron proyectos de juicio político al presidente.
Finalmente, a las 19:30, De la Rúa renunció a su cargo de presidente, pero no hubo voces oficiales que lo confirmaran sino hasta media hora más tarde. Sin embargo, 20 minutos después los cientos de manifestantes que rodeaban la Casa de Gobierno vieron a De la Rúa abandonando la Casa Rosada en helicóptero. A las 20 el secretario general de Presidencia, Nicolás Gallo, confirmó la renuncia del presidente.
Según la crónica de Clarín, esta caída del presidente fue el resultado de diversos factores que venían dándose en simultáneo: “el aislamiento del Presidente, la testaruda resistencia a una devaluación que se precisaba, la falta de colaboración internacional para sanear las cuentas públicas en rojo, la fuga de capitales, el ajuste fiscal, y finalmente la ausencia de poder en un país donde otros actores –peronistas, sindicatos, empresarios, también radicales y por supuesto los manifestantes– saben que no hay vacío de poder que no se ocupe”.
El total de muertos durante esas jornadas fue de 39.
Hoy, 10 años después, siguen recordándose algunas escenas emblemáticas que caracterizaron lo vivido durante esos días.

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