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lunes, 5 de diciembre de 2011

La cara B de la última artista maldita

El disco póstumo de la cantante, que se publica la próxima semana, recorre rarezas y maquetas de toda su carrera e incluye dos canciones nuevas

JESÚS MIGUEL MARCOS MADRID 05/12/2011 09:08 Actualizado: 05/12/2011 10:21
La cantante británica Amy Winehouse, en una de sus últimas fotos. bryan adams
La cantante británica Amy Winehouse, en una de sus últimas fotos. bryan adams
Lejos de ser sólo un vacío, la muerte tiene el poder de cambiar la realidad y sus significados. Los discos póstumos inevitablemente generan preguntas sobre la vida de su autor, especialmente si su final fue trágico y más todavía si no ha pasado mucho tiempo. Por eso, quien escuche el disco póstumo de Amy Winehouse en busca del rastro de las causas que provocaron su dramática muerte el pasado verano probablemente lo encontrará. Amores equivocados, descalabros emocionales, relaciones de dependencia, confesiones al límite de la desesperación Por otro lado, nada que no aparezca en cientos de discos de otros artistas que sí sobrevivieron.

Sin embargo, quien busque en Lioness: Hidden Treasures (Universal), que se publica este lunes en todo el mundo, el supuesto tercer disco de Amy Winehouse quedará frustrado. En realidad, se trata de una colección de descartes, rarezas, tomas alternativas y versiones grabadas a lo largo de toda su carrera. Sólo hay dos canciones recientes escritas por la cantante, ambas registradas en mayo de 2008 en Londres: Between The Cheats, un medio tiempo de Rhythm & Blues con ecos de los años cincuenta, y Like Smoke, su intensa colaboración con el rapero NAS.

Son el único rastro de la treintena de canciones que, según se dijo en los días posteriores a su muerte, Winehouse guardaba en la recámara, a la espera de recobrar una estabilidad que nunca llegó. La labor de selección de los 12 temas la han realizado sus dos productores de cabecera, Mark Ronson y Salaam Remi, especialmente este último, su más estrecho colaborador en los últimos años.

El álbum levanta dudas sobre la existencia de un "tercer disco" de la cantante con temas de los últimos años, un trabajo cuyo lanzamiento se aplazaba una y otra vez por los constantes problemas con el alcohol de la artista. A finales de mayo pasado, la revista New Musical Express anunciaba que el disco estaba concluido pero que un nuevo ingreso de Amy en una clínica de rehabilitación obligaba a retrasar su publicación. Es difícil de creer que ese disco fuera Lioness.

Este hecho no parece que vaya a impedir el éxito comercial de una de las últimas grandes superventas de la música internacional. Si Back To Black superó con creces los diez millones de copias, el repunte de ventas tras su fallecimiento no fue menos sorprendente: siete canciones volvieron a entrar en el Top 40 británico y Back To Black despachaba 37.000 ejemplares a los pocos días.
Incluye 'The Girl From Ipanema', su primera grabación a los 18 años

Amy a los 18


El interés de Lioness... radica en que interna al oyente en el universo de Amy Winehouse desde nuevos ángulos. Por ejemplo, desde su primera grabación, una versión de The Girl From Ipanema que cantó a los 18 años con Salaam Remi, que de inmediato se dio cuenta de que la joven que había volado desde Londres hasta su estudio en Miami era un pequeño diamante en bruto.

Tanto Remi como Mark Ronson valoran las tomas alternativas del disco porque Amy no cantaba una canción igual dos veces. Tampoco la arreglaba de la misma forma, como es el caso de Tears Dry, la interpretación original de Tears Dry On Their Own, más lenta que la que apareció publicada en Back To Black. Una balada orquestal donde lo esencial sigue siendo la voz de Winehouse, con ese timbre envenenado y el tono impulsivo que convierte en peligroso todo lo que canta.

Las dos canciones más recientes, Between The Cheats y Like Smoke, reinciden en una de las temáticas preferidas de la cantante: los hombres. Half Time, grabada para las sesiones de Frank en 2002 y con mención a Frank Sinatra incluida, habla de la música como salvación: "La música es un regalo, / y es más fuerte que todo lo demás, / me llena de felicidad".

Aunque haga versiones, Winehouse siempre se canta a sí misma. Elige las canciones que necesita cantar. De ahí esa versión inicial del clásico Our Day Will Come, que entre ella y Salaam Remi transforman en un reggae de la escuela de Duke Reid, donde sueña con el día en que sus problemas se irán: "Nuestro día llegará / y lo tendremos todo, / compartiremos la alegría / que trae el amor".

La joya del disco llega al final: una versión de A Song For You, canción popularizada por Donny Hathaway, uno de los artistas favoritos de Winehouse. Vuelve a aparecer entonces la Amy frágil, que aparca su innata rebeldía para confesarle a alguien que él es lo único importante: "Y cuando termine mi vida, / recuerda cuando estábamos juntos / y yo te cantaba esta canción".
Fuente: Público.es

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