“El problema de la vivienda en España es que no hay desagüe”. Con esta frase el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, resumió la situación en la que se encuentra actualmente el ladrillo nacional. Un embotellamiento que no se disipará hasta que el crédito vuelva a fluir con normalidad, algo que los expertos no prevén en el corto plazo.
Jueves, 22 de Diciembre de 2011 - 7:50 h.
Que se abra de nuevo el grifo del crédito es la condición máxima que necesita el sector inmobiliario para recuperarse. Así lo expuso ayer la patronal de los promotores ASPRIMA en una jornada titulada Perspectivas económicas y para el negocio inmobiliario. Su presidente, José Manuel Galindo, reclamó una vez más medidas urgentes para solucionar la situación del mercado inmobiliario.
Pero mientras que el sector pide ayuda, los economistas tiran de las orejas a España al recordar los excesos que se ha vivido en el ladrillo en los años de bonanza. “Poco países de la zona euro han tenido una burbuja inmobiliaria, no solo en términos de precios excesivos. En España también ha habido una sobreinversión y ahora estamos padeciendo ese ajuste”, apuntó en el encuentro Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas.
Laborda también responsabilizó al negocio de ser la actividad en el que se habían destruido más empleos con la crisis y subrayó que tres cuartas partes del empleo perdido en España provienen de la construcción. “España registraba un tasa de paro similar a la de Europa cuando estalló la crisis, ahora la duplica”. Problema al que sumó la rigidez del mercado laboral.
“La economía tiene que absorber la burbuja inmobiliaria”, declaró el responsable de Funcas. Asimismo, criticó que en el negocio promotor no contase con unas estadísticas “perfectas” que recogiesen la realidad del ladrillo, algo que a su juicio es imperdonable. Galindo también lamentó la falta de transparencia en los datos del mercado inmobiliario.
La misma idea puso de relieve en otra de las mesas de la reunión Elsa Galindo, directora de IPD para España y Portugal, quien insistió en que uno de los grandes problemas del negocio residencial es la opacidad en los datos, algo que está limitando la entrada de inversores extranjeros.
En este sentido, algunas de las promotoras madrileñas que participaron en el encuentro defendieron que el sector tiene que empezar a ser más “científico” y menos “intuitivo” porque en el pasado se hacían previsiones de demanda, pero no se elaboraba un análisis del precio que esa vivienda iba a tener. “La demanda lo admitía todo”. Ahora Asprima ve “razonable” que el número de viviendas iniciadas el próximo año se sitúe en 175.000 inmuebles. Además, la patronal calcula que cuando la situación financiera se estabilice este dato podría aumentar hasta las 300.000 viviendas anuales.
No obstante, aún pasará años hasta que llegue la ansiada normalidad al sector. Funcas prevé que la construcción de viviendas iniciadas baje entre un 4 y un 5% el próximo año hasta los 95.000 pisos. “En la primera mitad de 2012, la construcción de viviendas seguirá cayendo. Si se introducen incentivos fiscales, podríamos ver una tenue mejora al final del año”. Para 2011, Funcas fija un descenso del 18% hasta los 100.000 pisos iniciados.
Aunque la última palabra la tiene la banca. El economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, considera que embotellamiento que padece el ladrillo está condicionado por el nivel de restricción que existe sobre el crédito. Por este motivo, Díez aplaude iniciativas como la ejecutada ayer por el Banco Central Europeo (BCE) que ofreció préstamos a las entidades a tres años, aunque constató que ese dinero no irá a parar al negocio inmobiliario.
El responsable de Intermoney recalcó que en la economía española hay una crisis de stock de deuda y añadió que el sistema financieros español tiene que refinanciar 500.000 millones de euros el año que viene. Sobre este punto, Díez reconoció su preocupación por que los mercados mayoristas de bonos permanecen cerrados desde el pasado mes de agosto y, a su juicio, esta situación está afectando a los vencimientos a corto plazo. “No podemos pasar de un mundo de extrema accesibilidad al crédito a otro en el que esté completamente cerrado”.
Por su parte, el asesor económico de la AEB, Federico Prades Sierra, aseveró que el principal problema de la economía española es el endeudamiento. Prades dijo que en esa cuestión hay que distinguir entre el flujo de la necesidad de financiación que tienen los agentes y el abultado endeudamiento acumulado. “España tiene un nivel de deuda que es tres veces su PIB y reducir el endeudamiento dependerá de las políticas que se apliquen”.
El portavoz de la AEB cree que hay tres ejes determinantes para la recuperación: la consolidación presupuestaria, la consolidación de la reforma laboral y la de las reformas estructurales como la del mercado laboral. “Necesitamos competitividad pero esto no debe limitarse a la reducción salarial”, apuntó. “Las empresas tienen que espabilar, es decir, identificar productos con la demanda del mercado y abrirse a los países emergentes. Mientras que el Gobierno debe limitar a su tarea facilitar el marco de referencia de la estabilidad económica y un marco legal que permita la actividad empresarial”.
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