CON LUPA TRIBUNA TAL COMO ÉRAMOS
Por fin está a punto de concluir la campaña electoral. El domingo estamos llamados a ejercer ese derecho que también es una obligación. De nuestra decisión saldrán quienes gobiernen este país los próximos cuatro años. Por muy indignados que estemos, el sistema es el que de momento impera, intentando poner algún orden por muy malo que nos parezca. A partir de ahí poco o nada tendremos ya que decir, porque la voluntad dejará de ser la nuestra para ser la de otros, y el camino lo haremos entonces subidos a un carro del que no podremos bajarnos por mucho que nos disguste su dirección.
A quienes dicen dedicar el sudor de su frente a dirigir los designios de su pueblo no les tiembla el pulso ni parecen fallarles las palabras a pesar de asumir tanta responsabilidad. Esperemos que tampoco se les nuble la razón. En ocasiones los focos no les dejan ver las caras y reacciones del auditorio.
Durante estos días se nos ha dicho por activa y por pasiva a quién debemos votar. Se nos ha pedido, pero con la autoridad de quien no parece entender que la gente tiene pensamiento propio, que confiemos en ellos. Y precisamente es la confianza ciega la que preocupa, otorgar un cheque en blanco al tipo equivocado nos puede dejar aún más pelados.
Hay un proverbio que dice: «Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad». Tal vez sea un buen consejo, aunque quizás alguno prefiera acordarse de otro dicho: «Quien quiera hacer algo encuentra el medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa».
Fuente: La Voz de Galicia.es
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