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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Francia y Alemania chocan por el papel del BCE ante la crisis

Mercados de deuda
 
20:45h | Reuters
Las dos principales potencias europeas se han enfrentado por el margen de maniobra el Banco Central Europeo para frenar la crisis de deuda. Francia apuesta por un papel más intenso de la máxima autoridad monetaria, mientras que Alemania defiende que las normas europeas no contemplan medidas tan contundentes.

Francia y Alemania chocan por el papel del BCE ante la crisis
Francia y Alemania, los pesos pesados de Europa, se enfrentaron el miércoles por las diferencias en torno a si el Banco Central Europeo debería intervenir para reducir la creciente crisis de deuda de la eurozona, mientras las modestas compras de bonos no lograron reducir el nerviosismo. En la imagen, un enorme símbolo del euro frente a la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort, el 29 de septiembre de 2011. REUTERS/Ralph Orlowski

Francia y Alemania, los pesos pesados de Europa, se enfrentaron por las diferencias en torno a si el Banco Central Europeo debería intervenir para reducir la creciente crisis de deuda de la eurozona, mientras las modestas compras de bonos no lograron reducir el nerviosismo.

Ante un aumento de los costes de financiación a medida que su calificación crediticia AAA se ve amenazada, Francia pareció abogar por una acción más contundente del BCE, sumándose a la creciente presión global encabezada por el presidente estadounidense, Barack Obama.

El contagio en el mercado de bonos se está extendiendo. El rendimiento del bono italiano a diez años ha subido por encima del 7%, insostenible en el largo plazo. El rendimiento de los bonos emitidos por Francia, Holanda y Austria - que junto con Alemania forman el corazón de la eurozona - también ha ido subiendo.

"El papel del BCE es asegurar la estabilidad del euro, pero también la estabilidad financiera de Europa. Confiamos en que el BCE tome las medidas necesarias para asegurar la estabilidad financiera en Europa", dijo la portavoz gubernamental Valerie Pecresse tras una reunión de gabinete en París.

Pecresse dijo que París creía que "no está justificada" la prima de riesgo que se demandaba a los inversores por mantener deuda pública francesa con respecto al tradicionalmente activo refugio de la deuda alemana.

De hecho, el diferencial entre el bono francés a diez años y el equivalente alemán subió el miércoles a una cifra récord de 193 puntos básicos.

Pero la canciller alemana Angela Merkel dejó claro que Berlín resistiría la presión para que el banco central asuma un papel mayor para resolver la crisis de deuda, diciendo que las normas de la Unión Europea prohibían acciones de ese tipo.

"Según los tratados, el BCE no tiene la posibilidad de resolver estos problemas", dijo tras conversaciones con el primer ministro irlandés, Enda Kenny.

La única forma de recuperar la confianza de los mercados era aplicar las reformas económicas acordadas y construir una unión política europea más estrecha cambiando el Tratado de la UE, dijo Merkel.

Los responsables de la política monetaria del BCE continúan rechazando las peticiones internacionales de intervenir decididamente como último garante del crédito en Europa, subrayando que depende de los gobiernos resolver la crisis de deuda a través de medidas de austeridad y reformas.

Varios operadores dijeron que el banco central compró bonos españoles e italianos el miércoles, pero el alivio duró poco y no hubo muestra de un cambio en la política del BCE de compras limitadas para calmar temporalmente a los mercados manteniendo la presión sobre los gobiernos.

En Roma, el nuevo primer ministro, Mario Monti, presentó un gobierno de tecnócratas, quedándose él mismo con la cartera de Economía en un intento de aplicar reformas estructurales y de austeridad largamente aplazadas.

Monti, ex comisario europeo, dijo que esperaba que los mercados se calmaran con su equipo, que incluye varios académicos y al presidente del banco Intesa, Corrado Passera, pero a ningún político. El jueves presentará su programa en el Senado.

Obama, en una visita en Australia, caldeó aún más los ánimos al pedir que Europa debía actuar de forma más drástica. "Hasta que pongamos en marcha un plan concreto y una estructura que envíe una señal clara a los mercados de que Europa está detrás del euro y hará lo que se necesite, vamos a continuar viendo el tipo de revuelo en los mercados que estamos viendo", dijo.

El presidente de EEUU dijo que aunque ha habido progresos con la formación de gobiernos de unidad en Italia y Grecia, Europa aún afrontaba un "programa de voluntad política".

"Vamos a seguir recomendando a los dirigentes europeos las opiniones que pensamos que llevaran al umbral en el que los mercados se calmarán. Va a exigir algunas decisiones difíciles por su parte", dijo.

Crisis sistémica

El consejero delegado de Unicredit, Federico Ghizzoni, dijo que pediría al BCE que incremente el acceso a los fondos del banco central a los bancos italianos, que han afrontado crecientes problemas de financiación desde que Italia se vio atrapada por la crisis de deuda en julio.

El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, dijo ante el Parlamento europeo que la eurozona afrontaba una crisis sistémica y que fragmentar la Unión Europea no era una solución.

En Grecia, el primer ministro tecnócrata, Lucas Papademos, ex vicepresidente del BCE, ha ganado el voto de confianza en el Parlamento por su gobierno interino, pese a la negativa del principal líder conservador a sumarse a más austeridad.

Con el gobierno de unidad nacional de Papademos ya dividido, reconstruir las dañadas finanzas griegas para evitar un impago será una tarea difícil en un momento en que Europa lucha por impedir que sus problemas afecten a la economía mundial.

Los mercados financieros son escépticos de que los tecnócratas no elegidos tengan influencia para imponer reformas impopulares, la crisis de deuda que dura ya dos años amenaza con extenderse a toda la zona euro y dañar el crecimiento mundial.

Los bancos de la zona euro afrontan cada vez más dificultades para obtener financiación en dólares, y aunque la presión no llega a ser tan fuerte como durante la crisis de 2008, ha continuado creciendo pese a los pasos del BCE para proporcionar liquidez ilimitada a los bancos.

"Los mercados claramente están esperando algo que rompa el circuito para aliviar la presión en el rendimiento de los bonos periféricos", dijo David Scutt, operador del Arab Bank Australia en Sídney. "Si no hay anuncios en los próximos días, uno sospecha que la situación podría a desmoronarse bastante rápidamente", añadió.

Muchos analistas creen que la única forma de evitar el contagio por ahora es que el banco central compre gran cantidad de bonos.

El BCE ha comprado 187.000 millones de euros en bonos estatales desde mayo de 2010 pero ha "esterilizado" hasta ahora todas las compras tomando la cantidad equivalente en el mercado de depósitos. Una opción sería frenar esas compras de depósitos. Esto ha sido un anatema en Alemania, que teme que imprimir dinero podría elevar la inflación.

Pero el martes Peter Bofinger, miembro del grupo de economistas que asesora al Gobierno alemán, dijo que el BCE debería convertirse además en el prestamista de último recurso si los problemas de deuda amenazaban con hacer añicos el sistema financiero.

"Si los políticos no pueden hacerlo, entonces el BCE debe hacer todo lo que pueda para bajar los tipos de interés a niveles más razonables", dijo Bofinger en Euro Finance Week.
Fuente: lainformacion.com

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