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domingo, 4 de septiembre de 2011

Una nueva etapa

TRAZOS
 

Comienza la cuenta atrás para que España formalice el cambio político

 
04.09.11 - 00:03 - IGNACIO GIL LÁZARO |
En poco más de dos meses el resultado de las elecciones generales decidirá el comienzo de una nueva etapa tras ocho años de aguantar las consecuencias nefastas de un zapaterismo pueril que ha sumido a España en la ruina. A partir del próximo 20 de noviembre la sociedad española podrá contar con un Gobierno decidido a actuar con eficacia, realismo y sentido común. Un Gobierno alejado de la demagogia y el despilfarro. Un Gobierno que sepa lo que hay que hacer para reactivar la economía y el empleo, combatir el déficit y rehabilitar el prestigio de nuestro país en el exterior. Un Gobierno capaz de promover las reformas precisas para asegurar la viabilidad del Estado del Bienestar. En suma, un Gobierno que diga la verdad a los ciudadanos con el solo objetivo de servir al interés general. 
 
Este es tiempo de rigor, compromiso y solidaridad como terapia ante una herencia perversa. Baste con recordar que la calamitosa gestión de Zapatero y Rubalcaba supone que España ha de pedir diariamente a los mercados financieros préstamos por valor de seiscientos millones de euros, es decir, cien mil millones de las antiguas pesetas. Semejante despropósito implica abonar un suicidio colectivo al que urge poner coto. El esfuerzo por reordenar el gasto del conjunto de las Administraciones es una exigencia que no admite demora. En este sentido la reforma del artículo 135 de la Constitución para incorporar el principio de estabilidad presupuestaria significa un paso adecuado en orden a evitar la persistencia en una deriva viciada que solo conduce a la quiebra de las cuentas públicas y al colapso del futuro nacional. Por eso a estas alturas resulta patético comprobar como los sindicatos continúan empeñados en mantener un discurso falaz que o bien trae causa en su más absoluta desorientación o en una premeditada voluntad de mentir. El recuerdo permanente de los cinco millones de parados debería ser para todos un motivo inquebrantable de responsabilidad y de sensatez. 
 
Sea como fuere ya no caben tomaduras de pelo. El candidato socialista puede seguir desmarcándose de la política del Gobierno e insistir también en sus guiños a la izquierda antisistema propiciando - entre otras cosas - la permisividad del Ministerio del Interior ante aquéllos que se creen que la calle es suya y que pueden tomarla a su antojo pisoteando la Ley y el derecho de los demás. Ahora el truco de "los indignados' se viene abajo ante las clarificadoras declaraciones de Hessel que se reconoce «admirador» de Zapatero, votante del socialismo francés, exegeta de Rubalcaba y peticionario del voto contra el Partido Popular. Una patraña desvelada que ha de servir para que nadie se lleve a engaño. España necesita salir del atolladero y eso no se consigue con más de lo mismo ni fiando en las peroratas de aquellos que pretenden arrogarse una legitimidad superior a la que únicamente concede las urnas. Tómese buena nota.

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