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viernes, 2 de septiembre de 2011

Ópera: El crítico Juan Ángel Vela analiza la evolución del género en las últimas décadas


El  mundo de la ópera ha cambiado. Si, en la vanguardia, eran las voces de los tenores las protagonistas indiscutibles de la función, en la actualidad, el folclore del espectáculo ha relegado a la voz a un segundo plano y genera una nueva forma de vivir el género teatral.

El crítico de ópera y música clásica Juan Ángel Vela del Campo abordó esta transformación de la manera de vivir el género durante una extensa y prolija conferencia con motivo del curso de voz profesional y artística.

 “Este cambio en la forma de percibir la ópera provoca que varíen los criterios de los periódicos para comunicar sobre eventos culturales. Y al mismo tiempo es el reflejo de los cambios en la sociedad”, analizó el experto. Vela aseguró que el público de hoy apuesta por otro tipo de espectáculo, distinto al de hace dos décadas, en el que la supremacía de la voz en la celebración operística marcaba su esencia. “El protagonismo del tenor fue sustituido por el del director musical. En los últimos años es el director de escena el que define la condición de la obra”, ilustró con claridad el crítico la evolución que ha tenido el concepto del espectáculo. “Antes predominaba la voz, mientras que ahora es el ‘paquete’ completo lo que persuade al espectador”, matizó. ¿Y cuáles son los motivos que han propiciado esa pérdida de presencia por parte de los tenores? Vela apuntó a las formas de vida que tenían hace veinte años los cantantes en comparación con las actuales. “Antes, reposaban más la voz. Dosificaban más sus actuaciones, de manera que conseguían tener una trayectoria más larga. Los intérpretes de hoy día no paran de viajar. El intervalo entre las actuaciones es mínimo; de pronto, actúan en Berlín y, a la mañana siguiente, están en México”, explicó enérgico el especialista para señalar que este exigente ritmo profesional evita que las voces destaquen con el brillo de intérpretes legendarios, como Alfredo Kraus o Lucciano Pavarotti. “No se canta con la personalidad y la emoción de antes. Sí se hace muy bien técnicamente”, confesó y aprovechó para alabar las figuras de Plácido Domingo y del limeño Juan Diego Flórez.

Empobrecido el aspecto vocal dentro de la función operística, la puesta en escena cobra importancia y abandera el espectáculo. “No creo que se haya desvirtuado la ópera. Se ha desequilibrado todo lo que había desde el punto de vista histórico”, analizó un crítico y amante del género que se confiesa “nostálgico” de la obra de ayer. Consideró que esta mutación conceptual emana de la evolución social, de la aparición de nuevos códigos como internet y las redes sociales. Vela defendió el nuevo “escenario” desde el romanticismo por la liturgia vanguardista. “El placer puro a la hora de fabricar tu memoria lírica es la voz del tenor”, admitió con rotundidad. Esta aparición de un nuevo modelo “más global” no tiene por qué enfrentarse al antiguo predominio de la voz. “Para que la ópera tenga un sentido más que nostálgico debe tener teatro”, recetó el crítico especializado. Fran Cano /Baeza
Fuente: DIARIO JAEN.es

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