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jueves, 8 de septiembre de 2011

Italia, la última amenaza de la UE

ECONOMIA
 

La indecisión de Berlusconi desaprovecha la ayuda del BCE y convierte al país en el mayor riesgo para la zona euro

Italia, la última amenaza de la UE
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en una comparecencia este verano. :: REUTERS

 
08.09.11 - 00:06 -ÍÑIGO DOMÍNGUEZ CORRESPONSAL | ROMA.
El Gobierno italiano aprobó el martes la versión definitiva de su segundo plan de ajuste en dos meses, que ya asciende a 54.200 millones. Era la cuarta. Pero los mercados ni se inmutaron y siguieron hundiendo los títulos italianos. Es que ya no se creen nada. Y tardaron poco en tener razón. No pasaron ni dos horas y el solemne comunicado del Ejecutivo ante «la gravedad de la crisis» fue corregido: el impuesto del 3% para ricos ya no era para rentas superiores a 500.000 euros, sino a 300.000. Alguien hizo unos números y se dio cuenta de que apenas afectaba a 11.000 personas, así que se rebajó para llegar a 34.000, que tampoco arregla gran cosa. Así lleva Italia desde que presentó el último plan el pasado 13 de agosto, lanzando medidas que se envaina a la primera de cambio y perdida en mil matices secundarios. Malgastando tiempo, quemando millones y mareando a los mercados. Italia ya es por méritos propios el mayor riesgo para la zona euro después de Grecia. 
 
La Bolsa de Milán, donde a modo de ejemplo los dos grandes bancos italianos, Intesa-San Paolo y Unicredit, han perdido un 45% desde julio, finalmente respiró ayer con una subida del 4,2%. El Senado aprobó anoche el plan, aunque nadie puede jurar que no cambiará de nuevo en la Cámara de Diputados. El baile seguirá. Italia ha despilfarrado la ayuda del Banco Central Europeo (BCE), que comenzó a comprar títulos españoles e italianos el 8 de agosto a cambio de nuevas medidas para frenar su caída. España, en cambio, aprovechó la ocasión y desde entonces su prima de riesgo es menor que la italiana. Roma es ahora el enfermo más preocupante, pues los seguros en caso de quiebra, los CDS , están en su máximo histórico. Es algo muy peligroso para la zona euro, por las dimensiones de la deuda italiana -1,9 billones, la tercera del mundo e insalvable-, y la UE ha aumentado su presión sobre Berlusconi para que deje de jugar con fuego. Sólo por eso al final se ha puesto las pilas y ha tirado por la calle del medio con un aumento del IVA del 20% al 21%, la única medida verdaderamente efectiva. Bruselas dio el visto bueno pues al menos ya salían las cuentas, porque hasta había agujeros. 
 
La subida del IVA ha sido contra la opinión del ministro de Economía, Giulio Tremonti, arrinconado y minado por el escándalo de corrupción de su principal asesor. Y eso que, por ser el único defensor del rigor en las cuentas, se le tiene por uno de los referentes más fiables de los mercados. Es una prueba más del desmadre del Ejecutivo, en fase terminal desde hace un año pero sin una alternativa visible. La explicación a la irresponsabilidad del 'Cavaliere' es, como casi todos los actores italianos en juego, que piensa a corto plazo y en sus intereses. Además, con la que está cayendo, el martes volvió por primera vez a Roma tras 23 días de ausencia y está más ocupado en las últimas novedades de sus escándalos sexuales, con largas reuniones con sus abogados. 
 
Ante su desplome en los sondeos y por la constante amenaza de sus procesos judiciales, su estrategia es aguantar en el poder como sea, a dos años de las próximas elecciones. Esto le hace vulnerable a las presiones de sus socios políticos, sindicatos o gremios, y alérgico a cualquier iniciativa impopular. De ahí los continuos cambios del plan, para no enfadar a nadie. La Liga Norte prohibió tocar la pensiones y combatió los recortes a los ayuntamientos. Las medidas para potenciar la lucha a la evasión fiscal al final se han descafeinado: la cárcel inmediata para fraudes de más de 3 millones, que amenazaba con llenar las prisiones, sólo será ahora si supone el 30% de la facturación. También se suprimieron festivos, pero fueron restaurados, con sublevación popular y del obispo en Nápoles por el adelanto de San Genaro de lunes a domingo. 
 
A este paso Italia se arriesga a tener que improvisar un plan de ajuste cada semana. Depende de las inyecciones del BCE, que hoy decide si continúan o no, pero que no pueden seguir de forma indefinida. Además Italia tiene que afrontar sólo en 2011 vencimientos de pagos por 130.000 millones, la mitad este mismo mes. Pero sobre todo su economía no crece desde hace una década -ayer el FMI rebajó la previsión para el año que viene de 0,7% a 0,5%- y no está haciendo nada para resolverlo. En los planes de ajuste apenas hay medidas en este sentido, sólo impuestos. España e Italia son demasiado grandes para ser salvadas, pero en Italia parecen pensar, más bien, que por eso mismo no les dejarán quebrar. Necesita desesperadamente una dosis de seriedad y autoridad, pero su situación política está tan empantanada que no se ve de dónde puede salir.

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