Recorridos por el norte chileno
02-09-11 00:00 Perdido entre los vastos escenarios desérticos que se despliegan en la II Región de Chile, un alojamiento de lujo brinda acceso a excursiones personalizadas que recorren salares, géiseres, lagunas, volcanes y vestigios de una civilización prehispánica.
Por Santiago Igarzábal
Atacama, considerada entre las zonas desérticas más secas de la Tierra, ofrenda un lugar de belleza exótica que se despliega entre escenarios tan variados como sorprendentes.
En esta región, sobre la cuenca del río San Pedro, se encuentra el oasis de San Pedro de Atacama, un pueblo silencioso de unos 5.000 habitantes que ha sido testigo de los rigores del tiempo y del paso de antiguas culturas.
Geográficamente queda en la II Región de Chile, en el altiplano trasandino, a 1.670 kilómetros al norte de Santiago de Chile. La ciudad con aeropuerto más cercana es Calama, que dista a 98 kilómetros por una carretera pavimentada, en buen estado, a lo largo de la cual el paisaje desértico es sobrecogedor.
Miles de años de transformaciones geológicas han dado origen a cordilleras, salares, géiseres, lagunas y volcanes, bajo un intenso cielo azul y entre paisajes en los que habitan especies únicas de flora y fauna. La zona también conserva una historia ligada al desarrollo de minas de cobre, y antes, mucho antes de la llegada de la colonización española, los atacameños llegaron a ser el pueblo más desarrollado del territorio trasandino; por eso, actualmente el lugar es considerado capital arqueológica de Chile.
Oasis de confort
Inmerso en este oasis, en el casco histórico del pueblo de San Pedro de Atacama, se encuentra Awasi, un alojamiento en el que vale la pena recalar a la hora de acercarse a estas latitudes. Inaugurado en noviembre de 2006, ha sido incluido como uno de los mejores hoteles del mundo en revistas especializadas como Condé Nast Traveler, Travel & Leisure y Gourmet Traveller, a pesar de que es un lugar que se muestra aislado y como perdido en medio de un alejado paisaje desértico.
El hotel abarca ocho cabañas de piedra, adobe y madera emplazadas en un antiguo solar, rodeado de un muro histórico que durante siglos cobijó a arrieros y pastores, a pocas cuadras de la plaza, de la antigua iglesia y del museo del pueblo. Las habitaciones tienen más de 50 metros cuadrados, techos de paja que albergan espacios circulares, pisos de madera, sábanas de puro algodón, mantas de alpaca, sillones de lectura y amplios cuartos de baño que abren sus puertas a patios privados. Todo se configura con la calidad de servicios de un hotel boutique de lujo, pero de un lujo no tradicional, apuntado a la personalización y a los detalles.
Entre otras características, vale citar el menú de almohadas, la climatización eco-friendly de la piscina, que está temperada con paneles solares que mantienen el agua a 28 grados centígrados, y el menú de baños aromáticos en tinas con música de relajación.
En cuanto a la gastronomía, el restaurante preserva la intimidad abriendo sólo para los huéspedes. Allí, el chef propone un menú esencialmente basado en ingredientes regionales y recetas traídas de las tradiciones de los pueblos originarios.
Excursiones a medida
Atacama muestra las diferentes facetas de su desierto, su historia y sus aldeas, que arrastran tradiciones y culturas milenarias, en medio de volcanes, salares, lagunas y quebradas. Para acceder a este entorno, Awasi posee excursiones individuales y literalmente a medida. Hay un jeep por habitación equipado con GPS y sistemas de comunicación, que ofrece recorrer circuitos off road de modo seguro y cómodo. Entre las alternativas de excursiones sobresalen:
l Toconao y Salar de Atacama: en el pueblo de Toconao (a 38 kilómetros de Awasi) vale la pena visitar su iglesia y puestos artesanales, la quebrada de Jere y algunos antiguos huertos en pleno desierto. Se llega al Salar de Atacama, una reserva nacional donde también hay flamencos y otras aves.
l Valle de la Luna y Cordillera de la Sal: este lugar depara curiosas formaciones geológicas y espectaculares atardeceres.
l Laguna Cejar: es un conjunto de tres lagunas muy saladas. El paisaje es completamente plano, lo que permite ver la limpia silueta de la Cordillera de los Andes.
l Géiseres del Tatio y termas de Puritana: en dos horas se llega a los Géiseres del Tatio, manantiales intermitentes que se proyectan como imponentes columnas de vapor y de agua caliente. Al regreso se pasa por las termas de Puritana, donde es posible bañarse y disfrutar de un aperitivo.
l Historia Atacameña: se recorre el Pucará de Quitor, fortaleza que data del año 1.000 d.C. Desde su altura se disfruta de una vista privilegiada del valle. Luego se visita la aldea de Tulor, uno de los primeros y más importantes asentamientos atacameños, que data del año 800 a.C., incluyendo visitas a las excavaciones de las ruinas y las reconstrucciones de las casas originarias.
Fuente: CRONISTA.COM
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