21-08-2011 / 11:30 h
Este intenso pero corto espectáculo pirotécnico (apenas 25 minutos) se ha convertido en una de las fiestas valencianas de mayor difusión gracias en gran medida a su vistosidad, arraigo popular y el protocolario ritual que envuelve su organización.
Según los organizadores, se calcula que unas 6.500 personas se pueden concentrar en las inmediaciones de la calle Mayor para presenciar el lanzamiento de cohetes, unas 5.000 en los alrededores a pie de calle y el resto en los balcones, protegidos tras mallas metálicas, redes y maderas.
Sobre el asfalto, solo 198 tiradores acreditados -todos ellos vecinos de Paterna porque es requisito imprescindible estar empadronado- seleccionados y distribuidos por la organización de acuerdo a su experiencia y distribuidos en torno a 109 cajones con material pirotécnico.
"Es evidente que mucha gente se queda fuera, pero tratamos de ser justos y establecer turnos rotatorios. Si las peticiones siguen creciendo, al final tendremos que optar por el sorteo", ha explicado a EFE el concejal responsable del Consell Sectorial de la Cordà, Jesús Giménez.
Además de las espectaculares estelas que logran los tiradores, gracias a una particular técnica y ritmo que han desarrollado a lo largo de generaciones -se aprende desde niño en cordàs infantiles-, una de las imágenes más curiosas son las vestimentas que emplean los participantes para sumergirse en el fuego completamente "forrados" con monos de cuero, chaquetas, cascos, guantes y botas.
"La Cordà se diferencia del resto de espectáculos pirotécnicos por su intensidad, por la cantidad y calidad de fuego, pero también por las medidas de seguridad de quienes participan o asisten como público. Es una cuestión de respeto al fuego y sentimos la obligación de continuar igual. Desde que tenemos uso de razón vinculamos la fiesta con el olor a pólvora", ha afirmado Giménez.
A pesar de la enorme concentración de fuego en un tramo de calle de poco más de cien metros por ocho de ancho, no es habitual que se produzcan heridos graves.
La última edición se saldó con 24 heridos de carácter leve y un incendio en un patio interior.
"La mayoría de accidentes son leves y no tiene que ver con quemaduras, sino con tropiezos, torceduras de pie, caídas o lipotimias", ha añadido este edil.
Además, los balcones, elementos decorativos y mobiliario urbano de la calle Mayor se protegen para evitar desperfectos, y en el caso de que se produzca, es el seguro de responsabilidad civil del Ayuntamiento el que se encarga de repararlos.
El dispositivo de seguridad para la edición de este año estará compuesto por unos veinte agentes de Policía Local y Protección Civil, algunos menos que en anteriores ocasiones debido a los recortes de presupuesto, que se compensarán, según la organización, con más voluntarios y colaboradores.
El presupuesto de la Cordà 2011 ronda los 50.000 euros, según la organización, aunque en opinión de Giménez, "los costes más importantes no son los cohetes en sí, sino disponerlo todo para que el espectáculo discurra con la máxima seguridad. Hay cosas en las que no se puede escatimar, como es la protección de las personas y las viviendas", ha afirmado Giménez.
Otra de las preocupaciones de los tiradores habituales será en esta ocasión el estado de salud del 'coheter major', Pepín Damià, considerado una "leyenda" de la Cordà, puesto que ha participado en las últimas 54 ediciones.
"Ha estado hospitalizado recientemente, pero apostaría a que el día de la Cordà estará en una esquina con nosotros, porque no se la ha perdido nunca y porque es el mejor maestro de la pólvora. Su presencia da mucha seguridad", ha reconocido José Giménez. EFE
Fuente: ABC
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