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miércoles, 3 de agosto de 2011

La Junta recupera el «fantasma» del franquismo ante las elecciones del 20-N

Política - Andalucía

Un decreto obligará a los alcaldes a señalizar los lugares para recordar la Guerra Civil y la dictadura de Franco


La Junta recupera el «fantasma» del franquismo ante las elecciones del 20-N
EFE/JOSÉ MANUEL VIDAL

Día 03/08/2011
Cuando la crisis aprieta, partidas como la cultura o la cooperación internacional son las primeras sacrificadas en los presupuestos de las administraciones. La Junta de Andalucía no es una excepción, por cuanto el Ejecutivo que preside José Antonio Griñán ha recortado en 18 millones los fondos que destina la comunidad a la cooperación internacional. Según aprobó ayer el Consejo de Gobierno, el Plan Anual de Cooperación Internacional Andaluza contará con una dotación de 94,17 millones de euros, de los cuales 72,9 millones se invertirán para favorecer el desarrollo en los 23 países considerados por la región como prioritarios, mediante la financiación de proyectos gestionados por la Junta, las ONGs, los municipios, las universidades, empresarios y sindicatos.Así, 42,2 millones irán al área iberoamericana; 16,9 al África Subsahariana; y 12,7 a Marruecos, Mauritania y los Territorios Palestinos. Este presupuesto contempla también 9,41 millones para iniciativas de concienciación ciudadana.

sobre la situación pobreza que sufre buena parte de la población mundial, en las que participan ONGs, pero también instituciones como Casa Árabe, las fundaciones Barenboim-Said y Tres Culturas, y el Legado Andalusí. Este último hecho viene siendo muy criticado por el PP, al entender que esos fondos deberían gastarse en el exterior, al tiempo que cuestionan el papel de esos organismos. En cualquier caso, la consejera de Presidencia, Mar Moreno, aseguró que esos 94,17 millones que emplea Andalucía en cooperación la convierten en la comunidad de «mayor peso» en España en esta materia, ya que su aportación supone el 22% de la contribución nacional.

La Junta de Andalucía aprobó ayer un decreto que obligará a los ayuntamientos andaluces a señalizar en sus calles y plazas aquellos enclaves que fueron testigos de la Guerra Civil y la represión de la dictadura franquista, con el objetivo de homenajear a las víctimas de asesinatos, vejaciones y humillaciones. De esta forma, los consistorios deberán «garantizar» la «identificación», «señalización» y «preservación» de aquellos emplazamientos que el Consejo de Gobierno de la Junta declare «Lugares de la Memoria Histórica de Andalucía». Estos se podrán identificar con una placa, un monolito o cualquier otra señalización, explicó el consejero de Gobernación, Francisco Menacho, quien espera que antes del final de 2011 haya ya enclaves identificados como «Lugares de la Memoria».

El nuevo decreto lo aprobó ayer el Consejo de Gobierno, en lo que es un nuevo guiño del PSOE al electorado de izquierdas con la vista puesta en las elecciones generales del 20-N y las andaluzas. Si días atrás, el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba proponía que la banca destine parte de sus beneficios a crear empleo, ayer era la Junta quien recuperaba uno de sus discursos favoritos de confrontación con el PP: la memoria histórica y el «fantasma» del franquismo.

Hasta la Constitución

 

Tal como explicó ayer Menacho tras la reunión del Consejo de Gobierno este decreto pretende «fijar» y «conservar» esos enclaves vinculados a la Guerra Civil o al franquismo, ya que esta calificación de «Lugar de la memoria» se extiende desde el 18 de julio de 1936 a la aprobación de la Constitución española. Así, la consideración de un emplazamiento como «Lugar de la Memoria Histórica» obligará a la administración pública titular de ese enclave, en la mayoría de los casos ayuntamientos, a «garantizar» su identificación, señalización, preservación y, «en el caso de que el lugar experimente alguna transformación importante, a mantener una huella o registro permanente que sirva para recordar los hechos relacionados con el sitio». En el caso de que la propiedad sea privada, la Junta tratará de firmar un acuerdo con sus propietarios.

El inicio del procedimiento para que un lugar adquiera esta clasificación, que puede alcanzar los seis meses, partirá del Comisariado para la Recuperación de la Memoria Histórica, dependiente de la Consejería de Gobernación. Además, un grupo de siete expertos —tres nombrados a propuesta del Comisariado, dos por la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, y otros dos por el Consejo Andaluz de Universidades— estudiará la propuesta y emitirá un informe de «carácter vinculante».
En el caso que sea favorable, el informe se remitirá a la Comisión Interdepartamental para el reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, que también deberá pronunciarse. Este órgano podrá, además, proponer la protección del lugar con alguna de las figuras recogidas en la Ley de Patrimonio Histórico. Tras estos pasos, el Consejo de Gobierno aprobará la declaración de «Lugar de la Memoria», que se inscribirá en un catálogo específico. En ese sentido, el consejero de Gobernación advirtió que una vez el lugar adquiera esa clasificación los ayuntamientos «tendrán la obligación» de identificar esos lugares con un monolito o algún tipo de señalización.

El caso granadino

 

Con esta medida, los socialistas consiguen un doble objetivo: de un lado, hacen un guiño al electorado de izquierdas con una iniciativa sin apenas coste económico y, de otro, intentan que el PP, principal fuerza en la mayoría de municipios más poblados, se enrede, aunque sea por entender que deben defender sus competencias municipales, en un asunto que polariza a la opinión pública.

Buena prueba de ello fue la reciente polémica entre el Ayuntamiento de Granada y la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica por la colocación de una placa en la tapia del cementerio de la capital en recuerdo de las 4.000 personas que fueron fusiladas en ese lugar. El Ayuntamiento, que gobierna el PP, retiró hasta en cuatro veces la placa colocada por la asociación, al entender que el camposanto ya dispone un monumento que homenajea a todas las víctimas de la Guerra Civil.

Ahora, con el nuevo decreto, si el Consejo de Gobierno de la Junta declarara la tapia del cementerio «Lugar de Memoria Histórica», el Ayuntamiento de Granada estaría obligado a señalizarla con algún elemento y garantizar su conservación.

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