Armando González
Ha sido interesante e instructivo en las últimas semanas observar a la prensa nacional, la misma prensa que niega padecer de un serio prejuicio liberal, ignorar uno de los mayores escándalos de la época: la operación Gun Walker y las sub-operaciones Fast and Furious y Castaway originadas por el Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF) mientras esa misma prensa ha dedicado cobertura obsesiva al escándalo en Gran Bretaña causado por violaciones de privacidad por parte de periodistas del tabloide News of the World, propiedad de Rupert Murdoch y su News Corporation.
La motivación de la prensa nacional es fácil de entender. No se ha presentado, hasta ahora, evidencia alguna que implique a Murdoch en las violaciones cometidas por algunos de sus empleados. Pero, claro, Murdoch es propietario de importantes medios en Estados Unidos como The Wall Street Journal y, sobre todo, Fox News. La prensa liberal está mirando a esta gran ficha del dominó y esperando que se caiga y arrastre consigo al resto del imperio.
Mientras tanto, más de 150 mexicanos y, al menos, un agente de Estados Unidos, han sido asesinados como consecuencia de Gun Walker. ATF videograbó la venta del rifle con que asesinaron al agente Bill Terry. Y las armas así vendidas están apareciendo a diario en México en manos de pandillas narcotraficantes. La sub-operación Fast and Furious opera desde las oficinas de ATF en Phoenix, Arizona. Castaway desde las oficinas de ATF en Tampa, Florida. Algunos de los participantes son informantes pagados del FBI. La Operación Gun Walker es financiada, en parte, por el Paquete de Estímulo de la administración Obama. Todo esto complica el escoger a quién dejan solo “aguantando el maletín”. Ken Melson, director de ATF, no quiere verse en esa situación. Es más, Melson ha estado cooperando con los investigadores del Congreso pero las solicitudes de información se han visto bloqueadas, a cada paso, por la misma persona: el Procurador General de la República, Eric Holder. Los congresistas encargados de la investigación, el Rep. Darrell Issa (R-Calif.) y el Sen. Charles Grassley (R-Iowa), le han enviado innumerables cartas a Holder hasta el punto de aconsejarle que se deje de darle vueltas al asunto, coopere a exponer la verdad y deje de tratar el escándalo Gun Walker como un problema de relaciones públicas. Sin embargo lo que sale de la oficina de Holder es una cortina de humo y documentos donde el 80 por ciento de la información ha sido tachada con tinta negra. Mientras tanto, la prensa nacional mantiene su cobertura de este escándalo en el fondo de la gaveta.
Cada vez que la administración Obama se ha visto en controversias legales, Eric Holder es parte del cuadro, y nunca para ayudar a resolver el problema. Holder ha sido criticado por el Congreso por demorar investigaciones sobre terrorismo y se hizo famoso por insistir en la idea absurda de procesar a los peores terroristas en cortes civiles, una idea que hasta la Casa Blanca le ha dado la espalda. Su esfuerzo mayor a este respecto resultó en el juicio en que el terrorista Ahmed Ghailani salió absuelto de 224 cargos de asesinato y culpable de un cargo de vandalismo. Holder ha sido acusado por el Sen. John Cornyn (R-Tex) por hacer un pobre trabajo en proteger el derecho de votar de los militares (que, en su mayoría, votan republicano). Como otros prominentes colegas demócratas, Holder “se olvidó” de pagar impuestos a la propiedad por un townhouse de $400,000 en Queens, N.Y.
La motivación de la prensa nacional es fácil de entender. No se ha presentado, hasta ahora, evidencia alguna que implique a Murdoch en las violaciones cometidas por algunos de sus empleados. Pero, claro, Murdoch es propietario de importantes medios en Estados Unidos como The Wall Street Journal y, sobre todo, Fox News. La prensa liberal está mirando a esta gran ficha del dominó y esperando que se caiga y arrastre consigo al resto del imperio.
Mientras tanto, más de 150 mexicanos y, al menos, un agente de Estados Unidos, han sido asesinados como consecuencia de Gun Walker. ATF videograbó la venta del rifle con que asesinaron al agente Bill Terry. Y las armas así vendidas están apareciendo a diario en México en manos de pandillas narcotraficantes. La sub-operación Fast and Furious opera desde las oficinas de ATF en Phoenix, Arizona. Castaway desde las oficinas de ATF en Tampa, Florida. Algunos de los participantes son informantes pagados del FBI. La Operación Gun Walker es financiada, en parte, por el Paquete de Estímulo de la administración Obama. Todo esto complica el escoger a quién dejan solo “aguantando el maletín”. Ken Melson, director de ATF, no quiere verse en esa situación. Es más, Melson ha estado cooperando con los investigadores del Congreso pero las solicitudes de información se han visto bloqueadas, a cada paso, por la misma persona: el Procurador General de la República, Eric Holder. Los congresistas encargados de la investigación, el Rep. Darrell Issa (R-Calif.) y el Sen. Charles Grassley (R-Iowa), le han enviado innumerables cartas a Holder hasta el punto de aconsejarle que se deje de darle vueltas al asunto, coopere a exponer la verdad y deje de tratar el escándalo Gun Walker como un problema de relaciones públicas. Sin embargo lo que sale de la oficina de Holder es una cortina de humo y documentos donde el 80 por ciento de la información ha sido tachada con tinta negra. Mientras tanto, la prensa nacional mantiene su cobertura de este escándalo en el fondo de la gaveta.
Cada vez que la administración Obama se ha visto en controversias legales, Eric Holder es parte del cuadro, y nunca para ayudar a resolver el problema. Holder ha sido criticado por el Congreso por demorar investigaciones sobre terrorismo y se hizo famoso por insistir en la idea absurda de procesar a los peores terroristas en cortes civiles, una idea que hasta la Casa Blanca le ha dado la espalda. Su esfuerzo mayor a este respecto resultó en el juicio en que el terrorista Ahmed Ghailani salió absuelto de 224 cargos de asesinato y culpable de un cargo de vandalismo. Holder ha sido acusado por el Sen. John Cornyn (R-Tex) por hacer un pobre trabajo en proteger el derecho de votar de los militares (que, en su mayoría, votan republicano). Como otros prominentes colegas demócratas, Holder “se olvidó” de pagar impuestos a la propiedad por un townhouse de $400,000 en Queens, N.Y.
agonzalez@miamiherald.com
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