Hoy, 06:00 h.
| Ana P.
Alarcos
Nuestra economía está contra las
cuerdas. La incertidumbre sobre nuestro sistema financiero y la
capacidad de que cumplamos los compromisos que hemos pactado con Bruselas nos están pasando factura todos los días en los mercados. Ahora bien, España cuenta con varios caminos para conseguir dinero y evitar que el escenario se vuelva más dramático.
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| La vicepresidenta les explicará las reformas del Gobierno de Rajoy y recalcará que España es un país creíble y que cumple |
España ha reavivado el fuego en Europa. Tras la debacle de Bankia,
los inversores no se creen los números de nuestro sistema financiero,
y, para colmo, esto llega en un momento en el que todavía hay dudas de
que seamos capaces de cumplir a rajatabla todo lo que hemos prometido a
Bruselas.
El escenario es preocupante, sin duda, pero está lejos de acercarse a
un rescate. “Nuestro país no necesita ayudas, ni las va a necesitar en
un futuro. Estamos haciendo ajustes importantes y tanto las
instituciones comunitarias como los países vecinos están respaldando
nuestras medidas”, dice Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets.
Este argumento se sustenta en que España tiene varios caminos para conseguir dinero. Éstos son los más importantes:
1. Un año de prórroga para dejar el déficit en el 3%
La primera vía ya se abrió ayer cuando Europa aceptó prolongar un año
el objetivo de déficit de España. Esa reducción hasta el 3% se deberá
cumplir en 2014, y no en 2013 como estaba acordado.
Ahora bien,
debemos cumplir unas condiciones.
En las próximas semanas, el Gobierno debe presentar un plan
presupuestario para 2013 y 2014 que explique cómo vamos a conseguir esta
meta. Entre las medidas que pide Europa está la subida del IVA y un
nuevo retoque de las pensiones.
Esta maniobra es un jaque al mercado, ya que lleva tiempo
penalizándonos porque no termina de creerse que vayamos a cumplir
nuestro compromiso. Pero, teniendo un año más de plazo, esta duda podría
desaparecer. Y eso siempre que el plan presentado sea creíble.
2. El Banco Central Europeo y su artillería pesada
A) Retomar las compras de deuda pública.
Una de las maniobras que puede poner en marcha la institución es
adquirir en el mercado bonos de los países en problemas. No es la
primera vez que lo hace, es más, ha sido bastante habitual hasta hace
poco más de dos meses.
Cuando el BCE compra deuda de un país, la presión que ejerce el
mercado sobre él se reduce. ¿Cómo? La respuesta es sencilla: pura ley de
oferta y demanda. Cuando hay mucha demanda (BCE), España, que es la
oferta, se lleva el máximo dinero posible. En cambio, si el BCE
desaparece, cae la demanda y a España le cuesta más financiarse.
Por eso, si se compra deuda de un país,
el interés al que cotizan sus bonos se reduce y, con él, su prima de riesgo. Un ejemplo reciente se produjo en noviembre, cuando su intervención evitó que
el mercado siguiera estrangulando a Italia.
B) Bajar los tipos de interés. La
segunda posibilidad es que el organismo baje el precio del dinero en la
eurozona, algo que ya contemplan los expertos y que adelantan algunos
indicadores.
El euríbor a doce meses cerrará mayo en torno al 1,26%,
y este interés suele superar en medio punto porcentual a los tipos. De
momento, el precio del dinero está en el 1%, pero, si hacemos caso a la
tendencia del mercado, deberían estar en el 0,75%; es decir, un 0,5% por
debajo del euríbor. Una bajada de los tipos de interés nos permitiría
financiarnos más barato, tanto a nivel estatal como a nivel empresarial.
C) Por último, también podría anunciar una
nueva subasta multimillonaria,
como las de diciembre y febrero. En ellas, el BCE prestó casi un billón
de euros a cientos de entidades financieras del Viejo Continente a un
interés del 1%, una maniobra que permitió al
Tesoro Público español colocar más deuda de la prevista y a unos costes de financiación bajos.
Entre esos
expertos que apuestan por una nueva LTRO (como llama el mercado a estas subastas) está la agencia de calificación crediticia Fitch, que la espera para junio.
3. Apoyo a los bancos desde el Fondo de Rescate
El tercer clavo ardiendo al que se puede agarrar España es que nuestra banca reciba dinero del famoso Fondo de Rescate europeo.
Pero, para que esto suceda,
Bruselas debe hacer muchos cambios.
De momento, dicho mecanismo no existe como tal y es que éste contempla
el dinero de dos fondos, el temporal (el Fondo Europeo de Estabilidad
Financiera, o EFSF en inglés) y el permanente (el Mecanismo Europeo de
Estabilidad, o MEDE).
El primero ya está operativo y colaboró en los rescates de
Irlanda y
Portugal,
pero el segundo entrará en vigor en el mes de julio. Entre los dos,
tienen un total de 780.000 millones de euros, aunque ha costado mucho
tiempo sacar esa suma adelante.
Para que funcione, debe recibir
el visto bueno de los países miembros y, después, el de los Parlamentos
de cada uno de los países; un proceso largo que hace que todavía falte
un mes para que esté vigente.
Además, cuenta con otro problema: España es quien debe pedir dinero,
no puede hacerlo el propio sistema financiero. Y los Gobiernos quieren
esquivar ser quienes lo soliciten, para evitar dar una imagen de
rescate. Así que esta alternativa requiere un nuevo pacto europeo y su
correspondiente ratificación en los países miembros.
Pero, si es tan complicado, ¿por qué España puede contar con este as en la manga? Para empezar, porque la propia
Comisión Europea ha reconocido que
estudia cambiar el mecanismo de funcionamiento para que puedan recibirlo los bancos.
Segundo, porque ese Fondo de Rescate que suman el permanente y el temporal fue creado como
cortafuegos de los problemas europeos. “Nació para frenar los ataques del mercado, proteger a España e
Italia,
y garantizar la supervivencia del euro, y no tiene sentido que haya
países que se vayan a oponer a su puesta en marcha, porque está para
eso”, dicen fuentes del mercado.
Además, el hecho de no dar el dinero a un país, sino a la banca, es
una buena noticia, puesto que España se ahorraría poner dinero de su
bolsillo, no aumentaría la deuda y tampoco habría recortes derivados de
costes extras para el Estado.
“Si los bancos consiguen dinero, se ejecuta la promesa del objetivo
de déficit y no hay más sorpresas negativas, nuestros problemas se
podrían solucionar de manera relativamente fácil”, estima Álvaro Rodríguez, analista de Carax Alpha-Value.
4. Inyección a la actividad empresarial
El cuarto camino es la apuesta por la actividad empresarial. Algo que
se podría lograr a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI), un
instrumento que financiará proyectos muy vinculados a las
infraestructuras, a la energía..., unos sectores que puedan apoyar el
crecimiento económico. Precisamente, la asignatura pendiente de España.
De momento, y a la espera de que la cumbre europea de finales de
junio se inyecten fondos por valor de 10.000 millones de euros para este
propósito, todo apunta a que uno de los países beneficiados de este
dinero será España.
Si no hay cambios de última hora, este mecanismo se ejecutará a
través de créditos baratos a las empresas y de avales para que puedan
financiarse en unas condiciones más asequibles que lo que permite el
mercado en este momento.
5. El séptimo de caballería, al rescate
Por último, España cuenta con dos buenos aliados: el Fondo Monetario
Internacional y Estados Unidos, que están a favor de usar fondos
europeos para ayudar a los bancos en problemas.
Mientras tanto, el país presidido por Barack Obama ha apoyado
recientemente esta medida y también ha pedido al Banco Central Europeo
que
compre deuda pública de España e Italia en el mercado. ¿Servirán estas medidas de presión para permitir que España consiga lo que necesita?
Fuente: lainformacion.com